Publicación radiofónica del 6 de julio de 2012
Óclesis Radio, el Artificio en la Radio
https://soundcloud.com/hugoclesis/programa-de-radio-6-de-julio-de-2021
Sonrisa en Backstage
Por: Melisa Sofía.
Y obviamente estoy lista para triunfar.
Creo que tengo el mejor trabajo del mundo,
amo lo que hago y recibo mil cumplidos a diario. Soy modelo profesional desde
hace muchos, muchos años, y a pesar de ello jamás he perdido el toque. Sigo
siendo tan solicitada y divina como desde el primer día.
Muchas veces las novatas me piden consejos
sobre esta profesión, y yo no soy nadie para negarles un poco de este brillo
cósmico con el que nací. De todas formas, si una triunfa lo hacemos todas; pues
en este negocio y en el mundo todo termina por ser recíproco, y el karma se
nivela, o algo así.
Las tendencias cambian cada temporada y cada
una me sienta como un guante. He visto a miles de mis pupilas y amigas dejarse
caer tras unas cuantas colecciones. No todas aguantan este ritmo de vida, y lo
comprendo. Se necesita muchísima fuerza emocional y mental para mantenerse a
flote en este remolino de ideas y expresiones que se modifican cada que sopla
el viento.
¿Les cuento un secreto? En todo esto el
físico pasa a ser segundo plano. Con los años te das cuenta de que no es ni
remotamente importante si no tienes los pies bien plantados en el suelo. Las
agallas y los nervios de acero son lo que me han llevado a ser la mejor durante
años.
Y es que cada prenda y estilo me luce
fabulosa. Claro que luzco como una reina sin importar qué me ponga, pues al
final es la actitud y el porte que tú tengas. Ponme un par de trapos viejos y
los haré resaltar como si fuera la última colección de las más prestigiosas
casas de alta costura.
La serenidad, majestuosidad y encanto que
emanamos mis compañeras y yo termina por inspirar a las mujeres que vienen a
vernos. Quieren verse como nosotras, lo sé, lo veo en su mirada. Por lo que
casi siempre tratan de copiar nuestro estilo para sentirse mejor con ellas
mismas.
La verdad me da mucha tristeza esos casos.
Porque lo dije arriba, no es cuestión del físico y no es sólo por el hecho de
que somos profesionales del modelaje… Lo digo en serio, no te rías. El secreto
es cómo te sientes tú en la prenda, y viceversa, cómo haces que la prenda se
sienta contigo.
Porte, queridas, porte.
El porte y la seguridad son la clave.
¡Oh,
qué bien! Ana viene a presentarme el vestuario que luciré hoy. Parece que en
esta ocasión será un atuendo formal y elegante: Medias, falda, blazer… Aunque
me recuerda un poco a la moda de los 40. Pero es lo curioso de la moda, sus
fuentes de inspiración son inagotables y aun así le gusta hacer distintos
homenajes a su propia historia.
Últimamente hemos visto que las tendencias
actuales toman prestados elementos de épocas pasadas y los reinventan; logrando
así una combinación exquisita.
Ana coincide conmigo, mi peinado actual no
cuadra con mi atuendo de hoy. Así que se va a buscar a alguien para que arregle
esto. Me agrada Ana, tiene excelente gusto y sabe los mejores secretos de moda.
Muy bien, ahora todo es perfecto y estoy
lista para brillar ante miles de ojos que escrutinan hasta el último rincón de
mi existencia.
Creo que esa es una de las razones por las
que muchas novatas no continúan por este camino. La presión sobre nosotras
llega a ser abrumadora en muchas ocasiones. Y gran parte del tiempo oímos
comentarios tanto positivos como negativos, aunque todos sabemos que estos
últimos son por envidia.
La jornada empieza. Corrijo ligeramente mi
postura, pongo mi mejor sonrisa, aunque sé que nadie se fijará en ella, y
saludo a todos los que pasan a mi lado, pues el que sea una superestrella no me
hace olvidar los buenos modales.
Las damas de todas las edades voltean a
verme, se imaginan cómo les luciría mi atuendo. A algunas les hace ilusión, y a
otras… no tanto. Son lo suficientemente sensatas como para seguir de mí sin
estancarse en mi figura.
Pasan las horas, las articulaciones están
matándome, pero la jornada está por acabar, así que mantengo mi mejor sonrisa.
Sé que nadie la ve, no es algo a lo que le presten tanta atención. Pero igual
lo hago porque le da un toque especial a mi trabajo.
Quizá sólo Ana la percibe. Ella es especial,
muchos ríen cuando les dice que tengo una sonrisa muy bonita, pues ellos no
pueden verla. Esa es la razón por la que Ana me llama “Mona Lisa” porque dice
que tengo una especie de sonrisa fantasma.
Y no la culpo, en realidad los maniquíes no
suelen sonreír tanto, a menos que les prestes atención.
Evasión
Por: María Auxilio Spezzia Merlo.
Había sabido casi desde siempre que su imaginación la podía rescatar de los lugares y las situaciones más terribles, incómodas o aburridas.
Lo supo a los 6 años, cuando su mente la instaló en el cuartel general de los Súper amigos mientras sus padres la regañaban. Lo supo a los 13, cuando los chicos que le gustaban, gustaban de otras niñas, y entonces ella bailaba con cada uno de los susodichos en un jardín con grandes árboles, bajo la luna y les confesaba su tonto amor, cada noche al cerrar los ojos. Lo había practicado toda la preparatoria durante las aburridas clases de cualquier materia, huyendo de ellas a alguna isla paradisiaca, o a un concierto, o al fin del mundo; también en aquellas noches que no prometían nada, desbordaba su mente para que lo ocurriera todo, cobrándose con Johnny Depp lo que la realidad le quedaba a deber.
Sí, ella sabía del infinito que guarda la imaginación; fue por eso que aquella tarde al caminar por el parque, cuando sintió un brazo desconocido ahorcándola y la punta de una navaja invadiendo sus costillas, sin pensarlo un segundo cerró los ojos y se echó a correr a la playa frente a aquel hotelito de ocho cuartos de la Riviera Maya; corrió hasta pisar la arena fresca, hasta sentir cómo la arcilla se iba entrometiendo entre sus dedos tras cada ola, hasta sentir las pequeñas conchitas yendo y viniendo sobre su piel. Abrigó los rayos del sol que atravesaron sus entrañas y se dejó caer a la orilla del mar. Y aquellas aguas saladas y quietas se inquietaron al tocarla, y la marea subió, y ella sintió cómo la humedad rebasaba su piel y sus pies dejaron de tocar la playa, y el azul del cielo invadió sus ojos.
Y ni los gritos de la gente, ni la sirena de la ambulancia impidieron que ella se entregara al mar, para no saber nunca lo que era la muerte.
Constructivismo
Social en el cubismo
“La
Mujer que llora” de Pablo Picasso
Por: Paola Carrillo Juárez[1]
Los nuevos conocimientos se forman a través de los esquemas de la persona, producto de su realidad. El constructivismo defiende que la realidad no es un factor externo, sino interno. De este modo, dos o más personas pueden experimentar un mismo suceso y tener diferentes significados para cada una de ellas. Las principales características del constructivismo o principios básicos son:
• El individuo construye el conocimiento de manera activa interactuando con el objeto de estudio.
• El grado de aprendizaje depende del nivel de desarrollo
cognitivo en general.
• El nuevo conocimiento adquiere significado cuando se
relaciona con el conocimiento previo.
• El contexto social y cultural de la persona influye en la
construcción del significado.
Propone ideas y las defiende de forma constructiva, acepta, analiza e incorpora ideas de otros. Para el aprendizaje constructivista intervienen una serie de factores, pero tiene claramente ciertas características distintivas como:
Enfatiza en la construcción del conocimiento dentro de la
reproducción del mismo.
Fomenta la reflexión a partir de la experiencia, creando un
vínculo entre el contexto y la construcción del conocimiento.
Propicia la construcción del aprendizaje colaborativo, a
través de la interacción social y no la competencia que busca el
reconocimiento.
Aussubel menciona que el
constructivismo es un modelo de enseñanza por exposición, para promover al
aprendizaje significativo en lugar del aprendizaje de memoria. Con ayuda del
método de investigación cualitativa en la teoría del constructivismo social
realizaremos una investigación profunda y análisis sobre la pintura de Pablo
Picasso “La mujer que llora”.
El cubismo es considerado la
primera vanguardia, ya que rompe con el último estatuto renacentista vigente a
principios del siglo XX, la perspectiva. En los cuadros cubistas, desaparece la
perspectiva tradicional. Trata las formas de la naturaleza por medio de figuras
geométricas, fragmentando líneas y superficies. Movimiento artístico pictórico
que surge en Francia caracterizándose por ser uno de los estilos de arte visual
más influyentes, intentando conseguir una cuarta dimensión.
La mujer que llora es una
pintura que Pablo Picasso pinta en 1937, en el que podemos observar el
sufrimiento y el dolor de una mujer ante la guerra civil española.
En el cuadro observamos como
rompe con la perspectiva convencional, y mezcla diferentes puntos de vista al
representar los rasgos del rostro humano por medio de la descomposición de la
realidad en figuras geométricas, sin perder el sentimiento y sufrimiento de la
mujer.
Dicha pintura surge en un
contexto muy emblemático como es la guerra civil española, en 1937 en el
bombardeo de Guernica, donde fue un ataque aéreo realizado sobre la población
civil de vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la guerra civil
española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria
italiana, que combatían en favor del bando sublevado contra el gobierno de la
Segunda República Española.
Picasso realizó una serie de
pinturas que representaban el rostro de una mujer desesperada y el sufrimiento
de todas ellas.
Una de las figuras del
Guernica es una mujer que llora con su hijo muerto en brazos, y durante
bastantes meses el pintor estudió el tema de su rostro angustiado, volviendo a
proponerlo de una manera casi obsesiva hasta alcanzar un total de trece obras
realizadas con técnicas diversas, junto con cuatro pinturas al óleo.
Un aspecto característico de
la obra de Picasso es la manera en que recomponía las formas humanas, la misma
que empleaba para reordenar los distintos componentes de una naturaleza muerta
en el cubismo desplazando los ojos, las orejas, la boca y la nariz para
intensificar las emociones. Así, deformando la figura humana, sentía que podía
expresar esto con mucha más fuerza que a través de representaciones
convencionales.
Una decisión muy acertada al
lograr deformar la figura humana por medio de figuras geométricas ya que estás
generaban mayor impacto al espectador y analizaban más el sentir de sufrimiento
que la mujer expresaba al usar distintos colores, formas y tamaños para
resaltar aquellos detalles que en una pintura tradicional no se logra enfocar,
intensificando las emociones de la mujer.
Aunque el rostro esté
fuertemente distorsionado, se logra entender a la perfección lo que Picasso
recreo en una pintura ya que parte del mismo es el de una persona real, la
fotógrafa Dora Maar, que en aquella época era la pareja sentimental de Picasso.
En el cuadro predominan las formas y los colores ásperos. Los rasgos del rostro
están alterados y desmenuzados en formas recortadas que ponen de manifiesto el
tormento interior de la mujer.
El dolor, el sufrimiento y
la angustia se hacen presentes. No hay lugar para la serenidad y el equilibrio,
las líneas se quiebran y los colores se contraponen, logrando resaltar sus
tonos intensos de amarillos, anaranjados, rojos, verdes y el frio y sobrio azul
de las manos que son llevadas a la cara y sus labios, que logran captar la
atención, siendo este el punto más dramático por la angustia que tiene el
tamaño de sus manos que muerde sus uñas y un pañuelo arrugado por desesperación
de no poder hacer nada.
La atención del espectador
se centra de inmediato en la zona fría, azul y blanca, en torno a la boca y los
dientes. Los ojos y la frente están dislocados, literalmente rotos por la pena.
La pintura no representa, si no presenta, el grito del dolor. El realismo
fotográfico no sería suficiente para plasmar un sentimiento desgarrador que ha
llegado a deformar la realidad.
La pintura expuesta exagera
también los rasgos de la mujer más significativos, las grandes manos que cogen
el pañuelo, los ojos que no saben hacia dónde mirar. Así mismo,
compositivamente, la perspectiva y el punto focal ha sido voluntariamente
destruido, vemos a través de varios puntos de vista, no uno. El tiempo y el
espacio se fragmentan, el caos, la inseguridad, la desesperación quedan
sugeridos.
Esto es muy importante ya
que tenemos un punto de vista diferente desde la perspectiva de cada persona,
del humor, del sentimiento e incluso de la forma de observar la pintura, en
donde al final tenemos como resultado el mismo trágico sentimiento de dolor.
Es un cuadro que transmite
gran emoción mediante colores fuertes y sobrios, formas, tamaños y planos
geométricos. Acentúa el contraste y llama la atención hacia ese grito
desgarrador que parece emitir la figura.
Si observamos los ojos,
parecen abiertos de par en par, como transmitiendo la desesperación y el dolor
que produce una guerra. Mujer que llora, los dientes de la protagonista aferran
convulsivamente un pañuelo arrugado para intentar lograr calmar el llanto y la
desesperación, que en lugar de tener la apariencia de tela blanda está pintado
con líneas decididas en zigzag, como si fuese rígido y encrespado evocando el
dolor de la mujer que protagoniza la obra.
Picasso pasó muchos meses
creando una serie de imágenes adicionales de mujeres llorando, basadas en una
de las figuras que aparecieron en Guernica. La "mujer que llora " en
el Tate es la última y más elaborada de esta serie, caracterizado por el uso de
fragmentos angulares y superpuestos de la cara de la mujer, como si estuviera
pintada desde diferentes puntos de vista simultáneamente, para enfatizar la
naturaleza bidimensional de la obra.
Formalmente vestida, como en
un funeral u otro lugar de duelo, representa el dolor desgarrador experimentado
por madres, hermanas y otros, después de la muerte de un ser querido,
especialmente durante la guerra. Al igual que en Guernica, la atención se
centra en el dolor y el sufrimiento que sufren los civiles inocentes.
Hay una interpretación
adicional y más sutil: a saber, que el trabajo es un Auto retrato, revelando el
tormento interno del artista ante la idea de que su país natal sea destrozado
por la guerra civil. Picasso estaba extremadamente molesto por el conflicto y
prometió no volver a España mientras Franco permaneciera en el poder.
Podemos observar con base a
la investigación presentada y la teoría del análisis del constructivismo social
que un mismo suceso efectivamente se tienen diferentes significados para cada
persona o para el mismo conjunto social, tal es el caso de Picasso que debido a
la guerra Española y a las problemáticas políticas que existía en ese entonces
el decidió no regresar a España y el expreso por medio de la pintura todo el
sufrimiento de aquellas mujeres afectadas en la Guernica y de aquellos
inocentes, incluso el mismo dolor de Picasso al ver que todo era un caos y la
impotencia de no poder hacer nada.
Las principales
características del constructivismo social en el cubismo de la pintura “la
mujer que llora” es que el individuo construye el conocimiento de manera
activa, interactuando con el objeto de estudio, en este caso la pintura “la
mujer que llora” ya que busca interactuar con el sentimiento de la mujer, los
colores, las formas y el mismo sentimiento que Picasso quiso expresar, otro
principio básico es que el contexto social y cultural de la persona influye en
la construcción del significado debido a que se busca desarrollar la
perspectiva de cada persona que logre observar la pintura y adentrarlo al
contexto histórico que esta conlleva.
Además de proponer ideas de
forma constructiva, aceptando, analizando e incorporando ideas de otros para
llevar a trascender dicha pintura.
Una serie de factores es que
fomenta la reflexión, a partir de la experiencia, creando un vínculo entre el
contexto histórico y dramático y la construcción del conocimiento.
Su estilo es un arte visual
muy influyente, debido a las formas, figuras, colores, tamaños, posiciones,
entre otros, para intentar conseguir una cuarta dimensión y una mayor
profundidad logrando tener un impacto al espectador y trascender.
REFERENCIAS.
Peyer, M. Arian Ángeles. (2020.). Teoría del constructivismo social. Recuperado
6 de noviembre de 2020, de
http://www.proglocode.unam.mx/system/files/TEORIA%20DEL%20CONSTRUCTIVISMO%20SOCIAL%20DE%20LEV%20VYGOTSKY%20EN%20COMPARACI%C3%93N%20CON%20LA%20TEORIA%20JEAN%20PIAGET.pdf
Aprendizaje constructivista.
(s. f.). aprendizaje.wiki. Recuperado 6 de noviembre de 2020, de
https://www.aprendizaje.wiki/aprendizaje-constructivista.htm
EcuRed. (s. f.). La mujer
que llora (cuadro de Picasso) - EcuRed. Recuperado 6 de noviembre de 2020, de
https://www.ecured.cu/La_mujer_que_llora_(cuadro_de_Picasso)
Colaboradores de Wikipedia.
(2020, 29 octubre). Bombardeo de Guernica. Wikipedia, la enciclopedia libre.
https://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Guernica
Imaginario, A. (2019, 10
diciembre). Significado de Cubismo. Significados.
https://www.significados.com/cubismo/
G. (s. f.). Llorona, Pablo
Picasso: Análisis, Interpretación. Gallerix.ru. Recuperado 6 de noviembre de
2020, de https://es.gallerix.ru/pedia/paintings-analysis--weeping-woman/
[1]
Estudiante de la licenciatura en Comunicación en la Universidad de
Jurisprudencia y Humanidades San Ángel.
H.P.
Lovecraft: Horror, Ficción Cósmica y el asunto esotérico
a
130 años de su nacimiento
Por:
Francisco Hernández Echeverría
Fuente de imagen:
Nació el 20 de agosto de
1890, en la ciudad de Providence, Rhode Island, EEUU, Fue hijo único de un padre que murió de
locura cuando él tenía solo ocho años. El pequeño futuro escritor crecería
entonces bajo el sobreprotector cuidado de su madre y dos tías. Siendo un
niño superdotado, tempranamente se sintió muy atraído por la poesía y la
lectura de novelas góticas, de los hermanos
Grimm y Homero. Se dedica al estudio de la química y la astronomía, la
cual influyó profundamente en sus escritos.
Después de una infancia en
total soledad, a los 14 años, Lovecraft comenzó a escribir fuertemente influido
por Edgar Allan Poe, pero ello no le daría para comer, así que tuvo que ganarse
la vida con el ingrato trabajo de revisor de textos de los aspirantes a
escritor. Nunca se sintió completamente estadounidense,
ya que se sentía ligado a los ingleses que habían llegado a EEUU y que no por
ello, dejaban de sentirse orgullosamente británicos. Por eso en su escritura se
nota la preferencia por los términos anglófonos, un estilo y un vocabulario
alejado de la América de finales del siglo XIX que estaba construyendo su
propia tradición literaria de cara a un pueblo recientemente formado y en
búsqueda de generar su propia identidad.
La mayor parte de sus
trabajos los realizó durante los últimos diez años de su vida, entre 1927 y
1937, obra dividida por los especialistas en tres fases: Los cuentos de horror (1905-1920), El ciclo del sueño (1920 -1927) y los Mitos de Cthulhu (1927-1935). Y aunque su producción
es inmensa, no fue muy reconocida en vida del autor: “Come ogni artista, come
ogni grande genialità che anticipa i tempi, anche lui venne messo da parte
dalla critica e dal pubblico a lui contemporaneo, sicuramente troppo avanguardistico
nei suoi temi e nelle sue storie” [1] (Merigo, 2018).
El 15 de marzo
de 1937, Lovecraft muere en el hospital Jane Brown Memorial, de
Providence, un cáncer de intestino le arrebata la vida.
El talento de Howard Phillips Lovecraft radica en la creación de
atmósferas en las que oscuros abismos delinean en el individuo y en la
humanidad en su conjunto giros nihilistas y pesimistas que fueron bien
asimilados por Friedrich Nietzsche. En su mundo, no hay lugar para la esperanza, dando a
entender que el universo nos quería aquí pero sin saber siquiera por qué o para
qué, es decir, sin darnos un propósito: “Non c’è amore, non c’è redenzione;
anche la ricerca della conoscenza si risolve in un naufragio senza speranza di ulissea memoria”[2] (Merigo, 2018).
Por lo tanto, no hay teleología, sino la revelación de un terror insondable y sobrenatural, de
inquietantes y apocalípticas visiones que caminan
paralelamente al estudio astronómico: el horror cósmico, faro de la
ficción lovecraftiana. Básicamente, extraños e
inquietantes seres del abismo estelar intentan afirmar su dominio sobre
los pueblos de la tierra, escondidos en lugares inalcanzables y defendidos por
sus monstruosos adeptos que viven en indescriptibles sitios que van más allá
del entendimiento humano.
En
razón de todas estas imágenes de locura y horror, Lovecraft ha llegado a ser uno de los máximos exponentes de la
literatura de terror y cándido precursor de la tradición estadounidense de
ciencia ficción.
Ahora bien, algunos especialistas han advertido en toda esta
elaboración terrorífica lovecraftiana centelleos de ocultismo y esoterismo, y
otros, han negado ello, diciendo que sólo se trata de horror fantástico y
deidades inventadas por él porque Lovecraft es un teórico consumado en casi todos los géneros que abarcan el
terror, desde el terror gótico a la fantasía al estilo de Lord Dunsany:
Weird
ou spectral ou gothic ou fantastic, c’est toujours d’horreur qu’il s’agit, et
la constellation de synonymes que nous avons décrite est subsumée par la
formule du titre (Supernatural Horror): admettons alors que c’est l’horreur
liée à la representation du surnaturel qui fait, aux yeux de Lovecraft, l’unité
de la tradition littéraire du weird tale, et admettons aussi que les textes de
Lovecraft ne sont que les derniers rejetons de cette tradition: des récits
d'horreur, donc […] Lovecraft est un théoricien de l’horreur et un écrivain
horrifique[3]
(Lazzarin, 2004: 2).
En ese
mismo tenor, Brian J.
Reis, en un artículo titulado “Structurally Cosmic Apostasy: The Atheist Occult
World of H.P. Lovecraft” (Apostasía estructuralmente cósmica: el oculto mundo
ateo de H.P. Lovecraft, 2013), plantea que Lovecraft siguió el mismo método que
Helena Petrovna Blavatsky utilizó para desenmarañar la pugna materialismo-espiritualismo
en lo que respecta a la interpretación de los problemas de lo oculto. Por un
lado, la fundadora de la Sociedad Teosófica echó mano de la Teosofía para
limpiar las verdades espirituales de la contaminación de las prácticas espiritistas
y, por ende, se opuso al materialismo científico que se había adueñado del
ambiente intelectual del siglo XIX. De ahí, su afirmación de que había
traducido un antiguo libro por medios ocultos en el que se hablaba del
verdadero origen de la humanidad, pero que no llegó a concluir.
Por
el mismo camino, Lovecraft, que se decía ateo y seguidor del materialismo de
Thomas Henry Huxley —aunque en realidad este naturalista tenía una posición
filosófica que estaba entre el materialismo y el idealismo— explotaba ante
cualquier afirmación religiosa y también escribió un texto que nunca fue
revelado (Necronomicon), en el que
ocupó muchos conceptos teosóficos como la cuestión de que el estado actual del
hombre es sólo una etapa de un ciclo cósmico.
No
obstante, la diferencia entre Blavatsky y Lovecraft, es que éste último siempre
admitió que su libro era producto de la ficción, y con ello, contradecía a la
autora de Isis Unveiled (Isis sin
velo), utilizando su propio método, de que no había entidades que estuvieran
dictando cosas a los mortales.
[…]
l’originalité des œuvres de cet auteur […] réside dans la position qu’elles
occupent entre un ésotérisme que Lovecraft crée de toutes pièces et un
matérialisme qui repousse la futilité des croyances religieuses. C’est avec
cette contradiction qu’il crée un monde imaginaire influencé par le contexte
américain de l’entre-deux-guerres. Les changements et tensions engendrés par
les années vingt et trente lui inspirent cet univers placé sous le signe de la
démence et des progrès scientifiques[4]
(Gorusuk, 2013: 7).
Consecuentemente,
al ser Lovecraft un hombre bastante materialista, racionalista y ateo, los
aspectos habituales del terror no le convencían, y buscaba algo en lo que
pudiera creer y que lograra suplir a vampiros, fantasmas y demonios. Así,
mirando las estrellas, encontró en ellas la respuesta.
Irónicamente, pese a su ya
mencionado materialismo y racionalismo, su obra ha influido en numerosas
corrientes esotéricas, inclusive en la formación de Órdenes que reclaman su inspiración.
Lo que ha dado pie a que otra corriente de estudiosos afirmen que el Soñador de
Providence estaba imbuido de asuntos ocultos y que por alguna razón no quiso
darlos a conocer y prefirió encubrirlos en el seno de su ficción. John Engle en
uno de sus ensayos comienza diciendo lo siguiente:
His pantheon of deities and the
mythology interlinking them has become a rich tapestry for a myriad of
successive authors, as well as a powerful influence on the style of horror
fiction. Yet a particular subset of his adherents have taken a step further
from the norms of appreciation, emulation, and inspiration, and into the realms
of quasi-religious adulation. The very real world of esoteric magical and
occult practices has adopted Lovecraft and his works into its canon, which have
informed the ritual practices, or even formed the bedrock, of certain cabals
and magical circles. This bizarre phenomenon has swept Lovecraft's work into a
real world realm that has received little serious academic study. It is especially
bizarre because Lovecraft himself was a committed rationalist. That core
tension between Lovecraft’s rejection of the occult and the occult’s embrace of
his fiction drives much of this essay[5] (Engle, 2014: 85).
Total que el
asunto esotérico aún está por escribirse, y conforme se avance en el estudio de
la obra lovecraftiana irá saliendo a la luz todo ese caudal que emana de su
obra. De momento conformémonos con saber que la actualidad
de Lovecraft la podemos encontrar en esa descripción que hace de una humanidad
desolada que, si en pleno siglo XX solo fue un presagio ominoso, hoy es un
espejo y retrato mítico de una sociedad que ha día a día sigue perdiendo el
control sobre su propio destino, sobre su propia vida, sobre su propia finalidad.
Referencias bibliográficas
ENGLE, John (2014):
“Cults of Lovecraft: The Impact of H.P. Lovecraft’s Fiction on Contemporary
Occult Practices”. Mythlore (EEUU),
Vol. XXXIII, No. 1, Otoño-Invierno, pp. 85-98.
GORUSUK, Elisa
(2013): “Science et mythologie dans les oeuvres d’Howard Phillips Lovecraft”. Mémoire de master,
Université Stendhal. Grenoble, Francia.
LAZZARIN, Stefano (2004): “Horreur, hyperbole et
réticence chez Lovecraft”, en Belphégor
(Francia), Vol. III, No. 2, pp. 1-33.
MERIGO, Marta (2018): “H. P. Lovecraft: un mondo
fantastico all’ombra di Cthulhu”, en Art
Special Day. L’Arte nel tuo quotidiano (Milán, Italia), 20 de Agosto.
Recuperado el 18 de Septiembre de 2019, desde: http://www.artspecialday.com/9art/2018/08/20/lovecraft-mondo-allombra-di-cthulhu/
[1]
Como
todo artista, como todo gran genio que se anticipa a los tiempos, él también
fue marginado por la crítica y por el público de su tiempo, seguramente por ser
demasiado vanguardista en sus temas y en sus relatos (Trad. nuestra).
[2] No hay
amor, no hay redención; incluso la búsqueda de conocimiento es un irremediable
naufragio sin esperanza de ulissea
memoria (Trad. nuestra).
[3]
Raro o
espectral, gótico o fantástico, siempre es una cuestión de horror, y la
constelación de sinónimos que hemos descrito está subsumida por la fórmula del
título (Horror sobrenatural): admitamos entonces que es el horror ligado a la
representación de lo sobrenatural lo que hace, a los ojos de Lovecraft, la
unidad de la tradición literaria del cuento extraño, y admitamos también que
los textos de Lovecraft son solo el último florecimiento de esta tradición: las
historias de terror […] Lovecraft es un teórico del terror y un escritor de
terror (Trad. nuestra).
[4]
[…] la
originalidad de las obras de este autor […] radica en la posición que ocupan
entre un esoterismo que Lovecraft crea desde cero y un materialismo que rechaza
la trivialidad de las creencias religiosas. Es bajo esta contradicción que crea
un mundo imaginario influenciado por el contexto estadounidense de los años de
entreguerras. Los cambios y tensiones engendrados por los años veinte y treinta
le inspiran este universo puesto bajo el signo de la locura y el progreso
científico (Trad. nuestra).
[5] El entramado que hace de su panteón de deidades con la
mitología, se ha convertido en un rico escenario para un sinnúmero de autores
posteriores, así como en un poderoso referente en la forma en que se diseña la
ficción de terror. Sin embargo, una particular subcategoría de sus seguidores
han dado un paso más allá de las normas de apreciación, emulación e
inspiración, para dirigirse a los reinos de una adulación cuasirreligiosa. El
mundo real de las prácticas mágico-esotéricas y ocultas atrapó a Lovecraft y a
sus obras dentro de su canon, motivando prácticas rituales, o incluso, poniendo
las bases para ciertas cábalas y círculos mágicos. Este extraño fenómeno ha
extendido el trabajo de Lovecraft a un ámbito del mundo real que ha recibido
pocos estudios académicos serios. Es especialmente extraño porque el propio
Lovecraft era un racionalista comprometido. Esa tensión central entre el
rechazo de Lovecraft hacia lo oculto y la admisión de lo oculto de su ficción,
impulsa gran parte de este ensayo (Trad. nuestra).
Interpretación
discursiva y fenomenología
Carmina Carina Ortega Moreno[1]
Introducción
![]() |
| Obra gráfica: Ulises Bernal |
El presente escrito tiene la finalidad
de realizar una reflexión argumentada en torno a la manera en la que se ha
concebido la comunicación como un acto de interpretación de “fines”, en el cual,
las personas emiten información que es decodificada por “otro” a partir de sus
previos conocimientos. Esta concepción ha sido estudiada en diferentes áreas
del saber, tales como la lingüística, la filosofía y la sociología.
Y,
aunque cada una de estas disciplinas ha estudiado la comunicación humana como
un objeto de conocimiento, todas tienen puntos en común, en los que, de alguna
u otra forma, el hombre, los signos y la interpretación, constituyen sus
principales pilares del conocimiento, en un momento determinado, pues cada uno
de estos elementos varía en cada persona, cultura y pensamiento.
Interpretación y fenomenología
De acuerdo a Calsamiglia y Tusón la
comunicación “se entiende como un proceso de interpretación de intenciones”
(1999, p. 183). Tomar esta idea como una premisa válida implica considerar que
cada ser humano analiza y comprende todos los elementos que percibe a partir de
sus previas experiencias y concepciones. Ya las autoras de Las cosas del decir citando a Tusón y Unamuno (1999), hacen
referencia a que todo lo que se expresa se dice con una intención, la cual se
trata de averiguar con el “mínimo coste de procesamiento” (p.184), basado en
“previos conocimientos” (ibíd.) sobre
las características del individuo.
Aplicar este esquema en
el cual un sujeto (A) le dice a otro (B) algo que será interpretado por B de
acuerdo a su subjetividad, abre una puerta a una interpretación equivocada, y
Calsamiglia y Tusón (1999) lo reconocen, ya que mencionan que no extraña la
presencia de malos entendidos entre la gente a partir de estas acciones.
Especialmente, cuando no se activan los “esquemas apropiados” (p.184). Ante
esta idea, cabe cuestionar ¿de dónde se pueden obtener los esquemas apropiados
para interpretar adecuadamente los mensajes que se presentan en la comunicación?
Parte de la respuesta a esta pregunta la expresa Benveniste (1999) en su texto Problemas de lingüística general II, ya
que expresa que la sociedad y el lenguaje se implican mutuamente. ¿Qué
significa esto?, que el ser humano construye su sociedad a través del uso de
los signos que conforman el lenguaje y en el interior de ese contexto se
encuentran los esquemas que permiten interpretar, en un alto porcentaje de
acierto, las percepciones de varios sujetos sobre los objetos que componen el
mundo.
Esta idea hace referencia, de manera indirecta, a la
sociología fenomenológica, que tiene por objeto “la comprensión de la estructura significativa del mundo de la vida
cotidiana” (Nuñez, 2012, p.50). Uno de sus representantes más
significativos es Alfred Schütz, quien se basó en Husserl y Weber para
desarrollar sus ideas.
De acuerdo a Rizo:
La propuesta de la
Sociología Fenomenológica implica la
explicación del verstehen, la
experiencia de sentido común del mundo intersubjetivo de la vida cotidiana.
Según Schütz, los sujetos que viven en el mundo social están determinados por
su biografía y por sus experiencias inmediatas, de modo que cada individuo se
sitúa en un determinado lugar en el mundo, y su experiencia es única e
irrepetible. Los sujetos aprehenden la realidad desde esta posición que ocupan
en el mundo (2009, p.26).
Y, por ende, sus
emisiones comunicativas estarán afectadas por sus experiencias. Esta idea se
asemeja a la paráfrasis descriptiva que retoman Calsamiglia y Tusón (1999) en
su obra, en la que la forma de vida del individuo lo determina.
Las experiencias de
vida de los individuos son los “objetos de estudio” de lo que las personas
perciben y transmiten, ya que éstas pueden estar conformadas por elementos
simples como el nombre de ciertos objetos hasta experiencias complejas como un
evento de convivencia familiar o una investigación doctoral.
De acuerdo a Nuñez, haciendo referencia a Weber, “conocer el significado que el individuo atribuye a
sus actos es la vía de acceso hacia el significado de las relaciones sociales” (2012,
p.53). Esto implica que cada individuo desarrolla su propio sistema de signos y
le atribuye múltiples significados a todos los elementos que conoce, y el hecho
de que uno o más sujetos compartan esa información, permitirá el intercambio de
ideas. A este fenómeno se le llama intersubjetividad, e implica que las propias
concepciones del sujeto puedan ser conocidas por el otro, y el otro, también
puede dar a conocer, con elevado nivel de claridad, sus propias concepciones;
es decir, ambos individuos pueden conocer su subjetividad.
Esta acción es relevante
en el mundo actual debido a que explica parte de lo que cuestiona John Searle,
al comienzo de su obra en el capítulo primero, él plantea las preguntas:
¿Cómo se relacionan las palabras con el mundo?
¿Cómo es posible que cuando un hablante está ante un oyente y emite una
secuencia acústica ocurran cosas tan destacables como: el hablante quiere decir
algo; el oyente comprende lo que se
quiere decir; ¿el hablante hace un enunciado, plantea una pregunta o da una
orden? (1969, p.13).
La relación de las palabras con el mundo, se dan a
partir del significado que les da el sujeto en su contexto social, cultural e
histórico, determinado. Así, por ejemplo, si Platón escribió diez libros que
conformaron el texto titulado La
república, en el año 380 a. C, y en su libro siete
presenta ideas acerca de una caverna. Se cita a continuación un fragmento:
(…) compara con la siguiente
escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se
halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea
provista de larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda
la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas
y el cuello de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia
adelante, pues las ligaduras les impiden mover la cabeza; detrás de ellos, la
luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los
encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del camino suponte que ha
sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los
titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas
(Platón, 2010, pp.405-6).
De su obra (que es un
diálogo), se interpretarán muchas ideas. Unos, por ejemplo, dirán que habla de
la educación, otros del conocimiento, otros de la verdad y algunos más,
brindarán una explicación más compleja de su texto; con base en su edad, nivel
de preparación y experiencias. Una explicación, que se puede considerar
acertada, es la del académico Angelo Altieri Megale, quien en su obra Dos ensayos:
Platón y Anselmo de Aosta, expresa que el
mito de la caverna presenta:
(…) dos planos de la realidad y de la vida en el
interior de la caverna se halla el mundo de la opinión (doxa) o “reino de lo visible” (oratón),
fuera de ella, el “mundo de la ciencia” (episteme)
o “reino de lo inteligible” (noetón)”
(2000, p.47)
Lo que
indica al lector su alto grado de preparación respecto al tema, aunque, no por
ello, necesariamente, le da a conocer sus experiencias sobre su vida o su
contexto cotidiano.
Pasando
a la otra pregunta de Searle, en relación con la posibilidad de un evento
comunicativo, en el cual intervienen un hablante y un oyente, y en el que se
enuncia, se cuestiona o se ordena; se puede mencionar que las bases de un
conocimiento bien fundamentado, nos permiten realizar estas acciones, esto
significa que a partir de que el sujeto adquiera mayor conocimiento y
experiencias, y sepa cómo utilizarlas, podrá intervenir con mayor certeza en el
mundo de la vida.
Aunado
a estas ideas cabe cuestionar ¿qué elementos se requieren para conformar
adecuadamente un fenómeno, una experiencia?
De
acuerdo Heidegger, citado en Xolocotzi (2009), la experiencia puesta en la
fenómeno pregunta:
1. Por el
“qué” originario que es experienciado
en él (contenido)
2. Por el
originario “cómo” en que es
experienciado (referencia)
3. Por el
originario “cómo” en que el sentido
referencial es ejercido (ejercicio)
Estas tres direcciones de sentido (sentido de
contenido, de referencia y de ejercicio) no están colocadas sencillamente las
unas junto a las otras. “Fenómeno” es una totalidad de sentido según estas tres
direcciones. La “fenomenología” es la explicación de esta totalidad de sentido
[…].
Tal
como lo menciona Heidegger, (lo que se presenta a continuación es una manera de
interpretarlo), reflexionar sobre la experiencia, implica cuestionar los
elementos, de inicio, que conforman la experiencia [que puede ser un objeto de
estudio o una situación determinada], es decir, que se presenta el fenómeno, de
qué manera se originó y cómo sucedió.
Estas ideas me recuerdan a las cosas que distingue
Aristóteles sobre los objetos:
° Materialà
Composición o contenido.
° Formalà Forma.
° Eficiente à Origen
o, constructor.
° Finalà
Objetivo o finalidad.
Ya que éstas mismas brindan características para estudiar
un objeto. Y, si se toma el fenómeno o la experiencia como un objeto de estudio
pueden utilizarse [diferentes tipos de clasificación] propuestas teóricas para
distinguir los elementos que los conforman.
Aunado a ello, considero que la idea que plantea Saussure
(en su Curso de lingüística general)
acerca del signo se encuentra estrechamente relacionado con los planteamientos
ya presentados, debido a que él expone que el signo une “un concepto y una imagen acústica” (1991, p.102). A
partir de la cual, se presenta una relación entre los signos que utilizamos y
las palabras, ideas o imágenes a las que hacen referencia las personas en una
conversación.
Ante
este hecho cabe cuestionar ¿qué imagen se presenta en la mente de la otra
persona o a qué hace referencia el objeto de expresión cuando lo mencionó? Esta
pregunta nos remite nuevamente al comienzo de este trabajo, en el cual se
menciona que la interpretación de nuestras expresiones depende de nuestras
creencias, costumbres, contexto social, cultura, previos conocimientos y
experiencias. Adicionando a esto, que en la medida que más se conozcan las
convenciones sociales de un grupo determinado, mayor será la comprensión de
conductas y formas de actuar sobre éste.
A modo
de conclusión
La interpretación es un proceso
que abarca el análisis y la comprensión. Estas acciones se realizan al estudiar
un objeto de estudio ya que brindan elementos significativos e información
básica sobre un hecho, lugar, sujeto, etc.
Al
respecto, Calsamiglia y Tusón han expresado que interpretar
implica poseer los esquemas cognoscitivos correctos que serán para conocer el
objeto de estudio bajo el contexto en el cual se encuentran.
Este
hecho está relacionado con la fenomenología, ya que, quien analiza alguna cosa
a partir de esta línea de estudio debe tomar en cuenta los antecedentes
históricos que la conformaron para conocerla e interpretarla adecuadamente.
El análisis
del discurso, como uno de los objetos de estudio que se trata de comprender,
implica realizar un acto fenomenológico, en el que, a partir de la propia
experiencia, se trata de conocer al otro (debiendo tomar en cuenta las
experiencias de ese otro).
Uno de
los problemas, que surge al tratar de analizar, es la interpretación
equivocada, ya que lleva a creer que uno comprende lo que está percibiendo,
pero puede, en realidad estar influenciado por la subjetividad.
Al
respecto, uno de los problemas que se presenta en la sociedad humana, ante el
acto de interpretar adecuadamente bajo los esquemas adecuados, es que las personas
no siempre reflexionan sobre sus expresiones verbales/lingüísticas, corporales
o kinestésicas, y esto trae consigo muchos problemas, pues, a falta de los
“esquemas” correctos o del conocimiento cultural del otro o los otros, se cometen
muchos errores de comunicación, aunque no por ello esa situación se convierte
en un problema, si no, en una oportunidad para ampliar el panorama de
conocimiento que ya se posee, implementando nuevas ideas, estructuras, formas
de pensar y comportarse.
Altieri, A. (2000). Dos ensayos: Platón y Anselmo de Aosta. México: Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla.
Benveniste, E. (1999). Problemas de lingüística general II.
México: Siglo XXI Editores.
Calsamiglia, H & Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. España: Ariel.
Nuñez, M. (2012). Una aproximación desde la sociología fenomenológica de Alfred Schütz
las transformaciones de la experiencia de la alteridad en las sociedades
contemporáneas. Sociológica, 27
(75), 49-67.
Platón. (2010). República. España: Alianza Editorial
Rizo, M.
(2009). Sociología fenomenológica y comunicología: Sociología Fenomenológica y
sus aportes a la comunicación interpersonal y mediática. Fronteiras 11 (1), 25-32.
Saussure,
F. (1991). Curso de lingüística general.
España: Akai.
Searle, J. (1969). Actos de habla. España: Planeta-Agostini.
Xolocotzi, A. (2009). Fenomenología Viva. Introducción. Fenomenología: ¿La filosofía
del siglo XX? (pp.11-23) México: Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla.
[1] Licenciada en filosofía por la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha participado como ponente
en diferentes eventos académicos tales como el Primer Encuentro de estudiantes
y pasantes de Filosofía “Construcción y Ruptura: Manifestaciones del
pensamiento”, UNAM, con el ensayo titulado: Rousseau:
La desigualdad entre los individuos, construcción del pensamiento y actuar
humano y el XV Jornadas Filosóficas Leibniz, con el trabajo El pensamiento de San Agustín en sus
confesiones, entre otros.