lunes, 7 de julio de 2014

Un acercamiento interpretativo: Tirsso Castañeda. 
De la Evaporación Utópica a la Dicotomía Dimensional[1]

Hugo Israel López Coronel

“Cuando me vea en mi totalidad, tendré que verme yo mismo, saber yo mismo qué es lo que quiero, no sólo lo que me ocurre sino hasta dónde llega mi capacidad de ver, cuáles son mis instrumentos, cuáles son los que predominan, qué es lo que reconozco y lo que hasta ahora he reconocido en mí mismo”.
Egon Shilele (1890-1918).
Revista Óclesis, 2007: 24-28. Puebla, México.


Obra gráfica Tirsso Castañeda
Título: Proyecto Sorpresa
25 x 17 cm. Acuarela
La problematización sobre el conocimiento de un objeto, de un hecho o de un fenómeno se inicia, precisamente, al entrar los órganos sensoriales y las percepciones en contacto con esta realidad de conocimiento, pero éstos –los órganos sensoriales y estas percepciones- sólo resuelven el problema de las apariencias; circunstancialmente, la teoría puede resolver el problema de la esencia. El investigador no debe quedarse únicamente con las representaciones inmediatas del mundo exterior, ya que de ser así, sólo podría conocer los aspectos externos, superficiales o no relevantes de los objetos, procesos y acontecimientos. Para tener acceso a la realidad objetiva en cada área del conocimiento humano se requiere llevar al cabo un proceso que Lenin resume de la siguiente manera: “De la percepción viva al pensamiento abstracto y de éste a la práctica: tal es el camino dialéctico del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva”. En el proceso que describe Lenin pueden distinguirse tres momentos vinculados íntimamente:
1. La exposición de los órganos sensoriales al mundo externo para obtener sensaciones y percepciones.
2. La necesidad de ordenar, darle sentido a ese mundo aparentemente caótico que ofrece a primera vista. Esta organización y sistematización de datos empíricos, de las experiencias, se realiza en el pensamiento, en donde se analizan y sistematizan a través de un proceso de abstracción. Esto permitirá la formulación de conceptos, hipótesis, leyes y el establecimiento de la teoría que representa la expresión suprema del conocimiento humano.
3. La confrontación del pensamiento abstracto con la realidad a través de la práctica social.
El conocimiento es una reproducción mental de la “realidad objetiva”, y si ésta no es estática es porque se encuentra en continuo movimiento. El conocimiento sobre ella tiene necesariamente que ajustarse, enriquecerse o eliminarse para dar paso a otro que mejor abarque y explique esa “realidad objetiva”. El contacto con el mundo exterior se realiza generalmente con base en una teoría previa, o cuando la ciencia aún no está plenamente constituida en un cuerpo de conocimientos suficientemente organizados (sistema conceptual), que aunque no alcanza el rango de teoría ayuda en la búsqueda de datos empíricos significativos para la formación del conocimiento. “La formación de la ciencia se hace a partir de la teoría y no de lo real” (Limoeiro: 46).
En la construcción del conocimiento existe una confrontación continua entre los datos empíricos y el pensamiento abstracto, lo cual permite superar las formas del conocimiento con que se inicia la investigación, planteando “verdades” más completas y precisas en un proceso (dialéctico) cada vez más complejo que sigue un movimiento en espiral, aunque dentro de éste puede haber retrocesos que son superados dialécticamente. El investigador no se aísla de su objeto de estudio al construir sus sistemas conceptuales e hipotéticos, se encuentra en contacto con él, en forma bien directa o bien indirecta, según sea el caso, a través de las observaciones registradas, los resultados de experimentos realizados, las estadísticas, la información sobre problemas similares que ofrecen otras investigaciones empíricas, etc.
Obra gráfica Tirsso Castañeda
Título: Linea Infinita
25 x 17.5 cm. Acuarela
Con lo anterior podemos asegurar que el conocimiento empírico cotidiano se obtiene a partir de la exposición de los órganos sensoriales al mundo exterior, lo que permite orientar a los individuos en su práctica diaria, por lo tanto, el conocimiento empírico es la base del conocimiento científico –recurrir a la teoría para resolver el problema de la esencia-. El conocimiento empírico sólo cobra pleno sentido cuando se le enmarca en un cuerpo teórico o marco conceptual a partir de las generalizaciones que se efectúan con los materiales empíricos. La información empírica obtenida de la realidad objetiva a través de la práctica científica es la única que puede, en última instancia, corroborar, ajustar o rechazar las teorías e hipótesis científicas, por ello la teoría, a través de las hipótesis, dirige el contacto con la “realidad” a fin de obtener de ésta los datos empíricos suficientes y necesarios para su comprobación.
En este sentido, la teoría rebasa los hechos empíricos al abarcar a otros que no se tomaran en cuenta y los cuales son comprendidos por medio de las generalizaciones que se realizan con base en los elementos teóricos y los datos empíricos. La teoría parte para su formulación de hechos empíricos, pero se apoya en otras formulaciones teóricas que permitan al pensamiento tener una visión de conjunto de la “realidad” y no quedarse sólo con elementos fragmentados de la totalidad. El conocimiento empírico y el conocimiento teórico no son dos niveles situados mecánicamente en extremos apuestos o que se encuentren aislados uno de otro en el proceso de conocimiento. El conocimiento teórico puede desarrollarse con cierta autonomía respecto de la información empírica recabada de la práctica científica, pero ésta es la que en última instancia decide la certeza o el error de las concepciones teóricas. Cabe entonces preguntarnos ¿es aplicable este procedimiento a investigaciones donde el objeto de estudio no requiere de métodos cuantitativos, y ello porque el objeto en estudio no permite la medición en su “realidad” hstórica?  
En términos muy amplios un discurso “científico” tiene como contexto un espacio temporal, y en consecuencia constituye una referencia significativa en la expresión más nítida de un lenguaje bien determinado: esencia primigenia de lo humano en el replanteamiento de la expresividad. En este sentido, el momento de tránsito hacia la interpretación nos instala en la perspectiva de generar posibles significaciones, ello, porque lo estético, en perspectiva analógica a la lógico, no es percibido puramente por la razón, sino que es cotejado por el mecanismo primario de los sentidos; aquí es donde esta “Evaporación Utópica a una Dicotomía Dimensional” (que los mismos códigos pictóricos nos ofrecen y simultáneamente nos instalan en perspectivas tan diversas) nos sugiere una bifurcación en un mismo lenguaje intrínseco a todo lo humano.
Bajo la definición de lenguaje como capacidad del ser humano para comunicar, podemos instalarnos en la naturaleza del espíritu humano en uno de los rasgos fundamentales de su lenguaje, el cual se diversifica notablemente de individuo a individuo, de pueblo en pueblo y de cultura en cultura. La perspectiva de esta mirada sobre el contexto del espíritu es la que nos impulsa a encontrar los elementos teóricos y prácticos que configuran al lenguaje de la pintura artística. Frente a otras actividades humanas, la praxis de la actividad artística implica una dinámica muy especial que moviliza las fuerzas del mundo interno del hombre. Su ejercicio se remonta a los tiempos más antiguos “cuando la expresión era simple sonoridad sin carga ideológica” (Óclesis: 2009), el que pertenece a todas las culturas, niveles sociales, etnias o religiones. No existen límites, muy a pesar de muchos, que impidan la práctica y el disfrute de los bienes comprendidos por todas y cada una de las disciplinas artísticas. Tomemos en cuenta que todo sistema artificialmente creado (nos encontramos en pleno campo significativo del Artificio Humano”. Óclesis: 2009) que sirve a los fines de comunicación entre dos o más individuos, y que puede definirse como lenguaje debido a que todo lenguaje se sustenta en una estructura determinada y la cual posee su propia jerarquización, y por ello pretende destacar en el lenguaje –específicamente en el de la pintura artística- aquello que lo emparenta con otros lenguajes e intentar describir estos aspectos en los términos generales de la teoría de sistemas de signos, es decir, la semiótica.
            La “realidad”, y sus objetos, pueden ser apropiados por los sujetos de diversas maneras, por ello es que existen diversos modos de apropiación de la “realidad”. Históricamente hablando, existen diversos modos de apropiación de esta nombrada realidad, donde, de algún modo, se puede concebir como la herramienta teórica –dicho también categoría epistémico/ontológica- que permite pensar el proceso mediante el cual el sujeto se apropia cognitivamente los objetos reales. De esta forma, los objetos reales son interiorizados por los sujetos en la forma de referentes: “la manera en la que el sujeto se apropia de la realidad” (Covarrubias, 2002). Se les llama referentes porque refieren lo real. Con estos referentes interiorizados el sujeto construye figuras de pensamiento que implican el establecimiento y la sustentación de relaciones con los demás sujetos y con los objetos reales. Con lo anterior queremos afirmar que es imposible hablar de lo Humano si no lo hacemos también del lenguaje, ya que la presencia de uno obliga la realidad del otro. El lenguaje es la más grande creación concebida por el hombre en todos los tiempos (humanamente hablando), pues a través de él el ser humano ha logrado capturar el pensamiento, la acción y el sentimiento de seres de distintas épocas. El hombre es el único de los seres vivientes que tiene la suficiente capacidad para representar simbólicamente la realidad. 
            “La primera actitud del hombre ante el lenguaje fue la confianza: El signo y el objeto representados eran lo mismo” (Paz, 1967). Esta afirmación nos remite al argumento en el que se descubre una de las características inherentes del lenguaje: su arbitrariedad,  percepción en la que el hombre hizo realidad su hablar cuando a partir del momento iluminado discriminó los sonidos, los aplicó, en un primer momento, a determinados objetos que formaban parte de su entorno y, posteriormente, a ideas cada vez más subjetivas y abstractas que emanaban de sentimientos y vivencias que formaban el bagaje de experiencias de qué era objeto y qué sujeto. Esto sucedió dentro del contexto social en el que interactuaba, ya que como ente social el ser humano convencionaliza la realidad. El lenguaje es arbitrario porque los creadores de una lengua usaron su arbitrio, no la relación lógica para nombrar a un objeto de acuerdo al gusto o a las circunstancias, lo cual es plenamente arbitrario, aunque se comprende que era imposible que los hablantes primitivos pudieran sentarse a discutir cómo nombrar los objetos (la llamada convencionalidad social), pues carecían de los elementos básicos de la lengua articulada, es decir, las palabras. Es en este sentido que, como afirma Paz, “al cabo de los siglos los hombres advirtieron que entre las cosas y sus nombres se abría un abismo” (Paz, 1967).
Obra gráfica Tirsso Castañeda
Título: Energía Sensual
25 x 17 cm. Acuarela
Desde una mirada tradicional, en el lenguaje del arte se intentó, de manera obsesionada, reproducir fielmente la realidad. Otrora, en la didáctica de la pintura, se le dedicaban cuatro años a aprender la técnica del dibujo, y posteriormente otros cuatro años a aprender la técnica de la pintura. Sin embargo, con la aparición de la fotografía se acabó con esta dinámica, en nuestro tiempo un modo de reproducir la realidad fielmente, y mecánico, a lo que no se le puede hacer competencia sino es con el color. Por lo tanto, para que la pintura continúe teniendo “sentido” se necesita potenciar el color y romper con la figuración, por ello se ha hecho preciso encontrar un nuevo lenguaje, y la semántica profunda de la pintura, y de todo el arte en general, intenta descubrir las leyes que rigen la comunicación por signos y por figuras, la expresividad de la línea y del color.
     Actualmente es necesario interpretar la obra de arte según el contexto en el que se realiza, se hace preciso conocer las otras obras del autor, su pensamiento a cerca de la obra de arte, y así mismo otras obras de arte contemporáneas y de otros autores. El objeto físico se concibe, entonces, como objeto estético en atención a sus cualidades formales y, sobre todo, por los aspectos dinámicos de expresión e interpretación. El objeto es pensado de forma diferente, según las leyes internas que dan la pista de la interpretación pero sin renunciar a la intuición. En este sentido, el sujeto teorizante construye  conocimiento de la onticidad porque existen diferentes interpretaciones de una misma obra de arte. Cada uno percibe cosas diferentes según las vivencias personales y el conocimiento del lenguaje codificado en una obra determinada. Se analizan la forma y el contenido, y si es posible distinguirlos, también el soporte, el color, el dibujo, el volumen, la perspectiva, el tema, la composición interna, etc. Pero todo esto es lo que hace iguales a todas las obras de arte: la genialidad de una sobre lo anodino de otra está, no en lo que es igual, sino en lo que es diferente.
     La obra de arte es una estructura dinámica que necesita de la interpretación, de la interacción activa con el observador. Éste es un debate muy profundo entre la figuración y la abstracción. ¿Cuánto más se parezca una obra de arte a la naturaleza, es más fácil o más difícil que el espectador sea capaz de captar los aspectos psicológicos? Según Kandinsky, la figuración dificulta la apreciación de los aspectos pictóricos, porque llevan implícitos otros mensajes además de los puramente estéticos. Es necesario tener actitudes mentales diferentes a las habituales cuando observamos una obra de arte. La obra de arte es intencional, busca expresar algo, o provocar sentimientos y ciertas reacciones como placer, angustia, miedo… Esto implica una formación ideológica del artista y del observador, y una recreación de la obra cada vez que se ve, convirtiéndose, así el espectador en artista. Ésta es la diferencia entre una obra muerta y una obra viva, la consecución de ese objetivo. Con las nuevas tecnologías la obra del artista deja de ser única. La fotografía, el cartel y la reproducción en masa hacen perder exclusividad a la obra, pero no por ello su fuerza expresiva.
Desde el punto de vista semántico se tiene en cuenta un haz temático primario en el que se reconoce la obra y la semejanza con otras imágenes conocidas. También hay un haz temático convencional en el que aparecen los significados añadidos por la historia, la crítica y las convenciones sociales. Además, hay un haz temático intrínseco que hace referencia a la iconografía cultural de los símbolos. Y por último, hay un haz temático sintagmático en el que aparecen el significado de la propia composición, su estructura y la psicología del creador y del observador. Cada época ha tenido sus normas estéticas en las que se reconoce. Son los estilos artísticos sobre los que se estudia en la Historia del Arte, y que una vez conocidos entran a formar parte del acervo cultural que ayuda a la interpretación de la obra de arte en nuestros días. El culto al individualismo es propio del siglo XIX y XX, y ha significado la ruptura de la unidad de estilo. Se prioriza la innovación ante todo, y la genialidad del artista.
Destaquemos pues, que el arte es aquello que le es propio como lenguaje particular y le distingue de otro sistema de este tipo. Su lenguaje es definido por la obra misma, y como tal existe antes de que se elabore, configure o manifieste en un texto concreto. Desde esta reflexión, podemos entender que el texto artístico es idéntico para ambos polos de la comunicación: el emisor y el receptor. La diferencia real estriba en la constitución mental y emocional del lector, sea el artista o el espectador, pues cada uno decodifica al texto según su capacidad mental de comprensión del código empleado. El mensaje es la información que surge del texto construido por el artista, texto en el cual se entrama su historia, sus sentimientos y sus sensaciones, su contexto presente y su propia trascendencia. La pintura, como producto humano, manifiesta cierta intención comunicativa de quien la hace, aspira a establecer alguna forma de relación con algún otro, pretende hacer visible o mostrar algo ocupando una superficie que antes estaba vacía. Construye a merced técnicas diversas, algún objeto capaz de perdurar en el tiempo, presentándose a la mirada de otras personas, sean artistas o no, bajo el nombre de pintura. Por ello, deriva en los tiempos, y los efectos que puede provocar son potencialmente innumerables, así como los vínculos entre personas y épocas que a través de él se pueden establecer.
Tirsso castañeda (1971) inicia su formación como Artista Visual en la Casa de Cultura de Puebla, para posteriormente ingresar al Instituto de Artes Visuales del Estado, en la carreara de Artes Plásticas. Las participaciones en su natal ciudad lo llevan a ser becario del Fonca y a ser seleccionado en encuentros estatales de Arte contemporáneo. Sus exploraciones lo acercan a enriquecer su espíritu con largas estancias en el Estado de Oaxaca, lugar donde fue becario en el Taller Rufino Tamayo. Ahí mismo, en el Estado de Oaxaca, fue becario y representante de causa joven Oaxaca en encuentros nacionales, promotor y difusor de proyectos culturales entre Puebla y Oaxaca. Artista docente en comunidades de la Costa Chica, Valles Centrales e Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Formó parte de los talleres culturales del MACO, colectivo Neurona Plástica Oaxaca, Grupo Veta Escultores Unidos, México D.F. Asimismo, ha expuesto en Casas de Cultura, Galerías y Museos en forma colectiva e individual, a nivel tanto nacional como internacional.
Las diferentes conexiones, y que al mismo tiempo son contradicciones que nos remontan al origen infranqueable de la búsqueda permanente en la obra de Tirsso Castañeda, son el dominio del espacio dimensional, el encuentro puntual de códigos en el manejo del color y su ritmo, la vibración de la luz en el tiempo-espacio, del sentir de las ilusiones eternas representadas en la creencia de mecanismos alquímicos que funcionan en la confrontación visual, exaltaciones emocionales cuando nos redescubrimos en el otro, ese otro que no soy yo sino el otro que me construye desde el yo, “Es Ego quien dice Ego”. Diálogos eternos, engranajes de un gran misterio revelador, deambulando en la búsqueda permanente de deidades celestes, demiurgos constructores de constelaciones inasibles. Sus obras, puertas de acceso a recordatorios de vida, plataformas inmediatas congratuladas con el universo, con la expansión de la conciencia que retrae al origen mismo del origen. Esos universos singulares y dialécticos compuestos de la multiplicidad de sustancias que procuran un discurso de la interrelación entre sí.
Recientemente, Tirsso Castañeda cuenta con obra en exposición en Galería DM Oaxaca, Galery Spanglish en Sacramento California, Centro Cultural Ollin Yoliztli, en México D.F. La obra a representar más reciente de Tirsso Castañeda expresa las características de recuerdos vitales que derivan en una solución de diversas técnicas plásticas. Su propuesta actual reside en el sincretismo que, al mismo tiempo, es un desplazamiento alimentado emocional y vivencialmente, entre el barroco y el color, entre Puebla y Oaxaca. Muestra en el manejo de espacio una Identidad estética enriquecida, su obra se encuentra en colecciones privadas de diversos países, particularmente, México, Estados Unidos, Austria y Alemania.
 El proceso de búsqueda de la información sobre el problema del origen y la constitución del lenguaje en la pintura de Tirsso Castañeda nos brinda la oportunidad de conocer y comprender el problema mismo de decodificar el lenguaje pictórico, porque su obra nos propone encontrar algunas respuestas y reflexionar acerca del origen del lenguaje humano y su incidencia en el desarrollo integral del hombre a lo largo de los tiempos. Para la lectura e interpretación de cualquier texto pictórico trabajamos partiendo de premisas diferentes, dado que este lenguaje tiene que ver con una serie de elementos plásticos, los que una vez organizados según la idea y la estructura mental del autor, dan como resultado una imagen. La lectura de dicha imagen sigue un recorrido irregular, sometido a la estructura visual que la configura o codifica. La obra pictórica encierra en su superficie signos y sentidos nacidos de quien la elabora, puesto que en ella deja las huellas que traza, y los colores que extiende, parte de su constitución más profunda y personal. En la imagen aparecen traducidos el alma y el espíritu, la historia reciente y el pasado lejano, factores todos que se entremezclan con el hoy del artista. Fundamentalmente, al acercarnos a una pintura se logra percibir las implicancias pedagógicas en cuanto al lenguaje pictórico en sí, como también observar la estricta necesidad de conocer y manejar con propiedad el lenguaje verbal y escrito. Cuanto más profundo sea el caudal de los conocimientos relativos al lenguaje a ser utilizado para articular la representación del mundo, más rico y completo será el descubrimiento del sentido implicado en la práctica pictórica.
Por último, la función del arte en nuestros días es la expresar la cultura y la sociedad en la que vivimos, con códigos más o menos universales que van más allá del lenguaje. Su estudio resulta fundamental para comprender lo que los hombres piensan de su época, sobre sí mismos, de Dios, de la naturaleza, de las instituciones y de muchas otras instancias de la “realidad”. El arte ayuda a comprender cómo era el mundo de épocas pasadas cuando éstas eran presente, pero además, ayuda a entender a la sociedad actual en un presente que será pasado de manera instantánea en un futuro perenne.

Bibliografía
Aumont, Jacques. La estética hoy. Ed. Cátedra. Madrid, 2001.
Bell, Julián. ¿Qué es pintura? Ed. Galaxia Gutenberg. España, 2001.
Coren, Stanley y otros. Sensación y Percepción. Mac Graw Hill Ediciones. 5º reimpresión. México. 2001.
Echeverría, Rafael. Ontología del lenguaje. Ed. Granica. Argentina, 2006.
Limoeiro. La construcción de conocimiento. Siglo XXI. México, 2001.
Molinuevo, José Luis. La experiencia estética moderna. Ed. Síntesis. España, 1998.
Paz, Octavio. El arco y la lira. FCE. México, 1982.
Rojas Soriano, Raúl. El proceso de investigación científica. Ed. Trillas. México.



[1] El presente trabajo tiene dos vertientes primordialmente; la primera de ellas, dar seguimiento a la propuesta literaria hecha en mayo del 2010 por el Consejo Académico del Grupo Óclesis, a cargo del Mtro. Francisco Hernández Echeverría, sobre el rescate de textos auténticos en la llamada “Miscelánea Oclética”, aspecto que nos mueve, bajo a esta tónica, regresar al origen literario de la Revista Óclesis; y la segunda, y no menos importante, hacer un reconocimiento a uno de los personajes más interesantes en la propuesta plástica contemporánea en Puebla, y con ello, nos referimos a la personalidad de Tirsso Castañeda, colaborador, compañero y amigo en la promoción de la cultura, no sólo en Puebla, sino también en otras partes del país.

jueves, 19 de junio de 2014


Obra Gráfica
Gustavo Mora

Revista Óclesis Número 5






Misión Trans


Por: Abigail Rodríguez Contreras











I
Escribiré una oda al desamparo, mi cabeza no deja de dar vueltas y cada momento es el más adecuado para vomitar, pero algo me contiene, me arrepiento, mi cabeza da vueltas, revoluciona las velocidades, ya no se detiene.

I.5
Hoy dos hombres voltearon a verme y ladraron cosas, cerré los ojos, me hundí en un río de saliva, fue terrible, nadé, corrí, nadé, corrí como nunca; hubiese querido cortarles la lengua. Al final estaba sudando, apretada en un camión con cientos de lenguas vivas enjauladas entre dientes.

G.5
Acabo de terminar una novela, habla sobre los cerebros quemados. Siempre he creído que la letra G es en realidad una lombriz estática que en cualquier momento, habrá de salirse de la hoja para masticarnos. Me pregunto también, sí el cerebro de la lombriz está también quemado.

II.5
Mi novio me ha dicho que repita cientos de veces que soy un niño, que escupa las hormonas por la boca, que las mande a la chingada. Soy un niño, soy un niño, soy un niño, soy un niño, soy un niño, ahora sólo me falta escupir las hormonas, ver qué pasa.

De las partes de legitimación, escatocolo tercero.
(trazo Ilegible)
Rúbricas
signo del escribano

53V
Releo una plática ajena entre dos divas, una es trepadora y otra no. La escena voyeur me fascina. Tienen cuchillos en los zapatos y se pisan, violentamente se persiguen los pies y patean a matar sin lograrlo. Mientras la lucha campal de los pies se agrava, las dos divas se dan besos por el rosto, se trazan caminos nómadas con los labios, no volverán la ruta jamás, son hermosas, brillan. La escena termina cuando una fan, que en realidad es una asesina, les toma fotografías para documentar su belleza e imitarlas posteriormente en casa. La asesina nunca igualará su belleza, pero sí la habilidad de acuchillar con los pies a sus adversarios. Las divas se llaman Rojo y Carlos, ellos son niños, no necesitan repetirlo.

II
La vida de * pende de un hilo tensado por dos lenguas que se aferran, en extremos opuestos a sus respectivos paladares. Sería sumamente positivo asegurar que * se encuentra perforada por el hilo, eso aseguraría estabilidad e impediría su caída. Pero sólo dos de sus dedos están agarrados al hilo. Sus dedos están pegados por alguna especie de solvente, que cederá pronto. Los pilares de donde se sostiene son inseguros, el pegamento, también lo es. Su cabeza también da vueltas, las lenguas están cansadas, no resistirán mucho rato más.

III
Hace poco un remolino se comió un pedazo él, su nombre no es * ni G ni guiónbajo, le diremos él, es hermoso, está fundido. Tiene un bigote, unos ojos grandes, está seco, pero de vez en cuando se llena de agua todo, pensando en el remolino que se trago a un pedazo de sí mismo. Es hermoso, pero está muerto. Yo lo amo, pero es como hablarle a una escalera, subo, bajo, subo, bajo, pero siempre será una escalera, habremos todos juntos de pintarle ojos, rezar porque su cerebro no esté quemado, sobre todo, tener la esperanza que algo en él aún puede quemarse, porque eso significaría que sigue conmigo.

A33V.
Ya tenían la lengua dentro. Yo subía las escalinatas muy aprisa, comenzaban a doler las piernas. Sólo miraba la estructura circular por arriba de mi cabeza, como una gran boca solitaria, sin lengua dentro. Los escalones no se terminaban. La estructura circular, pudo ser también una especie de aureola colectiva, a cada quién nos tocaría un trozo, todos podríamos ser ángeles por un momento, fraccionados al menos, pero no , todo parecía indicar que era una gran boca abandonada, con un ojo dentro, mirando las lenguas de ambos dentro de sus respectivos cráneos. Los escalones, no terminaban. Me pesaba la aureola, el gusano quemado, el remolino, las lenguas mutiladas, las repeticiones, las divas cortándose los pies y besándose la boca. No deseo que me perforen, que me horaden el cuerpo para tensar mi vida a dos lenguas cansadas que desean soltarme. Repetiré la saliva hasta que un remolino me trague.

Zero y letra 17
En el principio fue la lengua hurgando lenguas dentro del cráneo. Las dos superficies de agua y cal unidas por la boca, con los ojos dentro y las ganas de estallar. Era un altar a la provocación, un pedestal muy alto, rodeado de un bosque de ojos y centellas que galopaban lentos bajo mi mano, era un circo voyeur, y yo estaba arruinando la función construyendo un muro con mi cuerpo. Corrí hacia el patíbulo, al sitio donde el futuro monumento al solvente desgastado erigiría un muro de gloria. Debiste verme los ojos, estaban secos, el circo voyeur devastado, el climax cortado, también me llaman opresión, pero que quede claro que soy amigo de él y de *, que pronuncio el nombre de las divas con recelo, pero no quiero matarlas ni aprender sus técnicas de acuchillamiento. Deseo nadar, no en el mar de saliva, no construir un cementerio de muertos por desangramiento. Deseo, desatar el remolino, colocarlo debajo de *, nadar junto a ella a un río que trazaremos juntas, se llamará zero y lo que resulte de la letra 17.

1 primigenio:
En el principio, fue mi infanciamiedo, silencio, oscuro. Lo que se tragó el remolino, fue a Abigail hace veinte años, y él, me esperaba misericordioso al final fondo de todos los ríos.

1434

Distinguido presídium que nos acompaña esta soleada y ficcionaria tarde de ardiembre, acalambradas autoridades, honorables instituciones de sordos y remolinos, siendo las tresmil horas de mi vida, declaro desierto el engranaje de este hilo, esperando con la pronta donación de sus solventes y la esperanza para construir nuevas instituciones asesinas de cuchillos bajo la mesa, manuales de besos en el rostro y demás tácticas de supervivencia para el cosmos, únicamente, de esta misión de mil palabras. De este mundo, se espera la retorcida imaginación vouyerista de los aquí presentes, de lo contrario o nos encontraremos ante un auditorio de letras G, que no podrán como yo, pintarse bigotes y repetirse a sí mismos, que son unos niños, que son unos niños, que son unos niños, y aprender a fin de cuentas, a desatar remolinos y trazar ríos, nadar en ellos y buscar un mar más profundo para ahogarnos, siempre lejos, siempre adentro de otro mundo. Boca, aureola de luz, ojo de la lengua de mi cosmos, mil cincuenta palabras después, confieso mi esperanza. Deus es daltónico, no distingue los colores de mi cabeza.

lunes, 16 de junio de 2014

Un Artificio llamado Derecho y Estado

Por: Fernando Méndez Sánchez


Fuente de imagen:
http://bengalas.blogspot.mx/2011_03_01_archive.html
El ser humano es a la vez una entidad finita e infinita.
El hombre es finito porque las extensiones de su cuerpo, el largo de sus manos y piernas, la capacidad de su vista, etc. tienen todas ellas un límite, un término al que la entidad conocida como humano se ve constreñida. A lo anterior, es posible adicionar que la duración de la existencia de cada uno de los individuos que conforman nuestra especie se encuentra afortunadamente limitada a una serie de etapas y años, en los que debe realizar las actividades que a él se le asignan, o que decide tomar, en la mejor manera que sus capacidades le permitan. Sin embargo, el ser humano es también infinito, infinito en la medida en la que muchas de sus obras, pensamientos y acciones pueden perdurar e incluso germinar, muchos siglos después de la propia muerte. Incluso sus obras pueden trascender de tal forma que se dan por entendidas y dadas en completa naturalidad, como si fueran producto de la naturaleza misma. Éste es el caso del Estado y del Derecho.
El Estado, entendido ya sea como la unión de varios seres humanos o la institucionalización de los mismos, bajo una serie de normas y preceptos de carácter político, jurídico, económico y social que en conjunto le dan su carácter soberano, necesita forzosamente del Derecho, como un instrumento que brinde uniformidad y coercibilidad a ese conjunto de instituciones y preceptos que le conforman, pero que a la vez le dan sentido a esa normatividad. En otras palabras, el Derecho y el Estado son simbióticos, al grado de no poder existir uno sin el otro. El Estado crea al Derecho para recibir del mismo la estructura que le permita funcionar, la legitimidad para los actos que realiza y el sentido de su desarrollo histórico futuro; por su parte el Derecho necesita del Estado para obtener del mismo la fuerza necesaria para ser coactivo, para obligar a la sociedad que por sus reglas se rige a acatarlas y para tener finalmente un objeto de sus mismos fines. Y a tal grado han llegado a evolucionar tanto el Derecho como el Estado, que rigen prácticamente la vida diaria de todo ser humano sobre la faz de la tierra; en algunos momentos y lugares de forma mucho más notoria y sensible, mientras que en otros de forma casi imperceptible. Sin embargo, se podría llegar a considerar que estas dos figuras y conceptos, tan importantes y angulares del desarrollo y estabilidad de la raza humana en la actualidad, no son en realidad otra cosa que… artificios.
Por principio, ninguna de estas dos figuras (Derecho y Estado) existen en la realidad, no podemos tocarlas ni describirlas físicamente, no son perceptibles a través de los sentidos, lo que hace de ellos algo no tangible. Pero pese a su intangibilidad, la sociedad misma les considera no tan sólo como necesarios para su existencia, sino también igual de reales como la naturaleza misma. Y esta afirmación puede mantenerse desde cualquiera de las definiciones atribuidas a dichos conceptos.
Ambos conceptos poseen una inmensa lista de definiciones, las cuales varían prácticamente de autor en autor; por ejemplo, al Estado, lo define Nohlen como la totalidad de las instituciones públicas que garantiza  o debe garantizar la vida en común de las personas de una comunidad. Pero una definición como ésta se centra de manera preponderante en la población y toca de manera ligera el elemento poder, dejando completamente de fuera los elementos de territorio, soberanía y marco jurídico que, variando de autor en autor, también conforman la totalidad de la entidad estatal.
Ahora bien, el manejo de cualquier definición de Estado, al menos a nivel clásico, implica la comunión teórica de un territorio, una población asentada en el mismo, un gobierno que administre los servicios que necesitan, un conjunto de normas jurídicas que uniformen su comportamiento y todo ello enarbolando el poder estatal bajo el concepto de soberanía. Sin embargo, dicha unión es puramente teórica y política, más no real y concreta, lo que implica que si bien el Estado es la unión de población, territorio, gobierno, marco jurídico y soberanía, dicha unión sigue siendo una creación mental. En otras palabras, si bien la población es tangible, no lo es su sumisión al poder del Estado o su identidad al mismo; igualmente ocurre con el territorio, en el que tierra, mar y aire son apreciables a través de los sentidos, pero lo que resulta intangible es la propiedad que el Estado tiene sobre los mismos. Por otro lado, gobierno y soberanía son tan abstractos y subjetivos como el Estado en su totalidad.

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Por su parte, ese marco jurídico del Estado, el Derecho, es definido de manera clásica como el conjunto de normas jurídicas que regulan la conducta de los hombres en un lugar y tiempo determinado; pero si bien las normas que menciona este concepto pueden ser tangibles en la forma de un documento escrito (lo que no garantiza su esencia como regla de conducta), lo que es a su vez intangible es la coercibilidad que debe poseer para garantizar su observancia por parte de la sociedad civil.
Derivado de lo anterior, es posible identificar la naturaleza puramente abstracta y subjetiva de ambos conceptos, pero esto no demuestra que los mismos sean artificios, por lo que es menester trabajar sobre la relación existente entre todos estos conceptos. De manera inicial, bien vale la pena realizar un cuestionamiento inicial: ¿Qué es un artificio?
En la Real Academia de la Lengua es posible encontrar las siguientes definiciones a dicho concepto:
1.      Arte, primor, ingenio o habilidad con que está hecho algo.
2.      Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad.
3.      Artefacto (‖ máquina, aparato).
4.      Disimulo, cautela, doblez.
Con base en lo anterior, y en vista del título de la presente obra, cabe realizar una pregunta: ¿Cómo pueden ser el Derecho y el Estado artificios, cuando de manera aparente, las anteriores definiciones poco o nada tendrían que ver con estos conceptos?
Vale la pena recordar en principio que Derecho y Estado no pueden conceptualizarse separados el uno del otro; son simbióticos, la existencia de uno, depende radicalmente de la preexistencia del otro. Durante muchos años, incluso, ambos términos se conceptualizaban como uno solo, y no fue sino hasta el positivismo Kelseniano que se vieron separados, al menos en el aspecto teórico, pero jamás en el práctico.
Para aquéllos no versados en los aspectos jurídicos, e incluso para aquéllos que lo entiendan a profundidad, vale la pena realizar el siguiente ejercicio mental: Imaginemos por un instante que tuviéramos una serie interminable de leyes, reglamentos, códigos y normas, pero que careciéramos en lo absoluto de Estado. Esto implicaría, no policía, no jueces, no autoridades, ¿sería posible que en nuestra sociedad dichas leyes y reglamentos fuesen acatadas? Claro que no.
Hobbes llegó a mencionar que “el hombre es el lobo del Hombre”, y tal aseveración es cierta. Cuando creamos como especie al Estado, lo hicimos inicialmente en un intento de organizarnos y sobrevivir, ya fuera porque los embates de la naturaleza nos colocaban en situaciones de peligro o porque eran nuestros mismos congéneres los que nos hacían padecer injusticias diversas. Por su parte, el Derecho fue simplemente el resultado natural de dicha organización, al establecer a cada quien sus Derechos y obligaciones para el adecuado desarrollo de la misma.
Si nosotros observamos a un grupo de niños en sus juegos, podremos constatar que los mismos no necesitan de un adulto para enseñarles cómo jugar, o incluso los roles que cada uno debe tomar en el juego. El niño que juega a ser el “Indio” así como el niño que juega a ser el “Vaquero”, tienen perfectamente identificado el papel que deben despeñar, pero, aún más interesante, dentro de su pequeño mundo han establecido reglas muy claras. El que tiene la pistola de juguete puede disparar balas tan poderosas como su imaginación se lo permita, el que tiene el arco y la flecha otro tanto igual, y si uno logra tener en su mira al contrario y disparar ha “matado” al otro, y por tanto éste tiene la obligación de interpretar una muerte digna o una herida algo necia. Pero si alguno de los participantes no cumple con las reglas del juego queda ipso facto despedido del mismo y del grupo.
Este pequeño mundo de los niños puede ser interpretado como un Estado en miniatura y sus reglas como el germen de un sistema jurídico o de Derecho; pero debe señalarse que lo anteriormente mencionado sigue siendo simplemente un constructo de la mente humana. El niño “vaquero” no tiene balas y el niño “indio” no muere en realidad, pero para ambos son situaciones tan objetivas como sus propios cuerpos.
Algo muy similar a esto sucede con el Estado y el Derecho tal y como nosotros le conocemos y desarrollamos en su interior. El color rojo no nos priva de una facultad de manejo o nos impulsa de manera natural e instintiva a mover nuestro pie a un lado para frenar; lo hacemos exclusivamente porque de manera consciente estamos acatando una regla de conducta, contemplada por el Derecho y sancionada por el Estado, en la representación de un agente de tránsito que dependiendo de nuestra acción, castigará o ignorará el resultado.
En esta línea sería conveniente traer a la memoria una de las definiciones que la Real Academia nos brinda respecto al artificio al decir que es un Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad lo que es fácilmente observable en las líneas anteriores. Sin embargo a manera de rápida explicación y plausible síntesis, es posible realizar el siguiente ejercicio mental:

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La libertad es el contexto natural del hombre, por haber nacido así, cuando el hombre crea al Estado, está creando algo artificial que establece un claro predominio sobre la naturalidad inicial, y la cual a su vez se confirma mediante la creación del Derecho (una segunda artificialidad) que se sigue imponiendo a lo natural mediante la coerción.
Ahora bien, el aspecto “artístico” podría acarrear problemas, si se le observa unidimensionalmente como una manifestación humana que expresa algo exclusivamente personal, mediante recursos sonoros, lingüísticos y plásticos. Sin embargo, es importante recordar que el término “arte” señala también un conjunto de preceptos y reglas necesarias para hacer bien algo, en este caso, por parte del Estado sobrevivir, y por parte del Derecho convivir.
Sin embargo, todavía restan algunas definiciones de nuestro “artificio” con las cuales confirmar que ambos, Estado y Derecho, pueden encuadrarse al interior de dicho concepto.
También se mencionaba que el artificio es un artefacto, una maquinaria o aparato, lo cual es difícil de conceptualizar en algo que es total y completamente subjetivo y abstracto. La definición de artefacto implica una obra mecánica hecha según arte, y la de aparato, implica entre sus definiciones la reunión de personas preparadas para algún fin. Ciertamente, los conceptos de artefacto y aparato invocan aspectos tangibles, pero que aplicados uno con otro respecto al tema en cuestión resultan en la relación entre los hombres que conforman a la sociedad que a su vez conforma al Estado, acorde al Derecho.
En otras palabras, cuando los seres humanos conforman al Estado, independientemente de su desarrollo o tamaño, se les asignan a todos los miembros determinadas tareas, con el propósito de llegar a fines tales como la supervivencia y el desarrollo del grupo, es decir conforman un aparato. Ahora bien, la manera de llegar a estos fines se hace cada vez más compleja conforme la misma sociedad también se hace más sofisticada y su tecnología avanza, sin embargo la labor que como aparato se realiza no deja de llevarse a cabo. Aunado a lo ya mencionado, cabe resaltar que es todavía necesario el poder conceptualizar al Derecho y al Estado como un arte, ingenio o habilidad con que está hecho algo.
            El considerar al Estado y al Derecho como arte o habilidad, es complicado desde una perspectiva sensorial, ya que como bien se ha señalado a lo largo del presente trabajo, ambos conceptos son constructos de la imaginación humana y, por ende, pertenecientes al mundo subjetivo. Sin embargo, es esta misma subjetividad la que le otorga a nuestros conceptos una postura radicalmente artística.
      En líneas anteriores ya se había mencionado que el término “arte” señala a un conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo, sin embargo, es igualmente importante señalar que la conceptualización del arte mismo ha variado de manera radical acorde a la época y el lugar. Enciclopédicamente, el arte se le ha descrito como cualquier actividad realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa a través de la cual se expresan ideas, emociones o incluso visiones del mundo, mediante recursos plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.
El Estado y el Derecho, desde una visión artística e incluso pragmática, son constructos lingüísticos, debido preponderantemente a que es mediante la comunicación que los mismos se han logrado crear, pero dicha comunicación ha sido preponderantemente desarrollada mediante la palabra oral o escrita.
Un Estado es simbiótico al Derecho, como ya se ha mencionado, pero dicha relación es aún mucho más notoria a través de la Constitución del Estado. La Constitución, en un sentido bastante amplio, es el contrato social que da vida al Estado mismo, el acuerdo de voluntades, a través de la palabra, preferentemente escrita, que establece no tan sólo cómo funciona el Estado y los Derechos que se respetan a su interior, sino además una definición básica y en ocasiones ambigua de lo que es esta entidad o lo que representa para los miembros que la conforman.
Ahora, Estado y Derecho, si bien tienen una estructura comunicativa (al transmitir un contenido coactivo respecto a conductas de hacer, no hacer y dar, mutuas y recíprocas entres sus miembros) no por ello pierden su finalidad estética, especialmente desde una acepción relativa al estudio de la percepción en general; esto, debido principalmente a la manera en que la sociedad percibe al Estado como una entidad real y concreta, pese a su naturaleza preponderantemente abstracta e imaginaria.
Por su parte, todo arte es un componente de la cultura, y por ende debe reflejar lo económico, lo social e incluso lo axiológico, y el Estado realiza esta función. El Estado, especialmente a través del Derecho, refleja la manera en que los satisfactores deben cubrir las necesidades y las medidas en las que se presentan tanto uno como otros, reflejando frente a otros entes similares (otros Estados) la visión que respecta a cómo debe cubrirse y satisfacerse las necesidades económicas. Así mismo, el Derecho señala la manera en que las relaciones sociales deben presentarse, desarrollarse y equilibrarse al interior del Estado, aunque lógicamente desde una visión idealista. Se menciona lo ideal, porque el Derecho se observa antes que nada como un “deber ser” en contraposición al simple “ser”, es decir la realidad. Cuando se señala el “deber ser” se alude a los deseos de toda una comunidad con respecto a lo que anhela que su entorno sea, a lo que le gustaría que fuera el comportamiento de sus congéneres, los valores que serían adecuados que se presentaran de manera uniforme e incluso una suerte de moralidad colectiva que todos los miembros deben contemplar y aceptar.
En lo ya mencionado, es prudente señalar lo que la filosofía jurídica señala respecto al Derecho como una entidad tridimensional, que es al mismo tiempo Norma (las leyes) valor (cualidad de la entidad) y hecho (conformado por la sociedad y sus actividades) lo que conforma por sí mismo todo un arte en su conjunto.
            Finalmente, toca a la última forma de percepción del término artificio, el vincularse con las conceptualización de Derecho y Estado, lo que implica conceptualizar a los mismos como una forma de disimulo, cautela o doblez.
            La Real academia define al disimulo como la capacidad con que se oculta lo que se siente, se sabe o se planea, de tal forma que los demás no se den cuenta, lo cual es preocupante que se refiera especialmente al Estado, desde su conducta interna como la externa.
            Desde la visión política siempre han existido lo que Norberto Bobbio describió como los Arcana Imperii, que no es otra cosa que lo “oculto por el Poder o el Estado” y que son el fundamento de la llamada “Razón de Estado”, un término elaborado por Nicolás Maquiavelo en su célebre “El Príncipe”, que denomina a las medidas excepcionales, meta-constitucionales o supra-legales que un gobernante puede utilizar con la finalidad de conservar el poder del Estado o garantizar la supervivencia del mismo.
            Con lo anterior, también es posible señalar que el Estado (o mejor dicho, las élites en control del Estado) puede considerar en ocasiones que determinados actos ilegales son plenamente justificables para asegurar que la fuerza del Estado permanezca intacta, sin embargo es necesario señalar que son precisamente este tipo de acciones las que edifican el llamado terrorismo de Estado.
            El Terrorismo de Estado se conceptualiza como la utilización de los ya mencionados medios ilegales o ilegítimos por parte de un gobierno con la finalidad de inducir miedo a la población civil; a través de este miedo la población se convierte en dependiente no tanto del Estado, sino de la élite en control del Estado o de la figura preponderante del mismo.
            Con lo anterior, no se reafirma la fuerza del Estado o la seguridad del mismo, sino simplemente el sometimiento de la sociedad a los designios del gobernante o los del grupo en el poder; esto debido a razones políticas, sociales o económicas.             Dentro de las formas en las que se pueden presentar el terrorismo de Estado se encuentran por ejemplo:
1.      Persecuciones ilegales, secuestro, desapariciones forzadas, asesinatos, ley fuga, etc. pero mediante el uso de fuerzas estatales como por ejemplo ejército o policía.
2.      Creación de organizaciones secretas o terroristas (las cuales pueden ser simuladas) para llevar a la confusión a la sociedad civil, respecto a las acciones o intenciones gubernamentales, permitiendo que sus acciones (que realmente son acciones ordenadas o sancionadas por el grupo en el poder) sean imputables a los enemigos del régimen, de tal suerte que la misma sociedad legitime acciones más duras contra aquellos cuyas expresiones son contrarias a los intereses del poder.
3.      Órdenes e indicaciones al ejercito nacional para que sea éste mismo el que cause terror en la población civil o algunos de sus sectores exclusivamente. Ésta también se puede presentar como simplemente la negativa gubernamental a sancionar o castigar las acciones ilegales de este cuerpo militar.
4.      Establecer políticas y leyes que obliguen a determinados grupos de la sociedad a abandonar el Estado en el que se encuentran (exilio) especialmente cuando las mismas son críticas del régimen en funciones.

            La relación entre Terrorismo de Estado y Razón de Estado radica en que para el último el argumento base puede ser definido por el mismo titular del poder del Estado, incluso en contra del Derecho existente, o aún peor, en contra de la Norma moral generalizada, lo que lleva de manera irrefutable al terrorismo de Estado.
            En esta línea de ideas es importante señalar lo que Nohlen ha llegado a determinar como Terrorismo Vigilantista, el cual sin llegar a ser en forma un terrorismo de Estado busca un fortalecimiento de la autoridad estatal pero violentando las leyes e instituciones sobre las cuales se están basados el orden y autoridad estatales. Un ejemplo de lo anterior puede ser los ejércitos o escuadrones paramilitares de la muerte que se han presentado en varios países de América Latina o incluso algunos grupos de vigilantes en contra de grupos de migrantes ilegales.
            Con vista en lo anteriormente descrito, es importante señalar que Terrorismo Vigilantista y Terrorismo de Estado son figuras afines, pero definitivamente no son sinónimos. Aunado a esto, es posible señalar que dentro de la Categoría de terrorismo de Estado sería posible incluir el concepto de terrorismo Vigilantista.
            La relación de todo lo ya mencionado con nuestro ya reiterado término de artificio y su conceptualización como un disimulo, radica en la preocupación de que la Entidad Estatal convierta a la razón de Estado en ese mismo disimulo, haciendo de este sistema un instrumento puramente de dominación de una clase sobre el resto de la sociedad.
            Aunado a esto, es imprescindible señalar que el mismo Derecho puede ser utilizado por las élites gobernantes como parte de ese mismo disimulo, alejando al Derecho de su papel preponderante de regulador de las relaciones entre los miembros de una sociedad, o de manera más abstracta o idealista de su finalidad de obtener justicia y equidad entre todos los miembros de la población. Cuando aplicamos a lo anterior, los conceptos de Terrorismo de Estado o Vigilantista, la preocupación por el disimulo del Estado es todavía mayor, ya que si un Estado sanciona por un lado un conjunto de normas que garantiza la vida, libertad, salud, etc. de un grupo de personas, pero por el otro lado lleva a cabo una serie de acciones en contra de esas mismas normas, y con la finalidad de socavar las mismas con base en intereses egoístas o únicamente beneficiosos para un sector de la población, ese disimulo se hace más que notorio. En contraposición a lo anterior es necesario llegar a una superación de la Razón de Estado.
A lo anterior cabe señalar que Kant, ya había desarrollado una teoría respecto a la superación de la Razón de Estado en el que aseveraba que si bien la anarquía primitiva entre los hombre pudo ser superada mediante la creación de una autoridad estatal capaz de imponer el respeto del Derecho, de la misma forma las relaciones anárquicas entre los Estados y los abusos de estos respecto a sus ciudadanos podrán ser superadas mediante la constitución de una autoridad suprema, que limite sus soberanías absolutas.
En otras palabras, si bien el Estado es una creación necesaria del ser humano, esto no quiere decir que haya llegado finalmente a su etapa final, por el contrario, tanto Estado como Derecho, son creaciones todavía no concretadas, sino en evolución, y ésta se presenta a la misma velocidad que la del pensamiento humano, incluido sus retrocesos.
Posiblemente el Estado deba avanzar hasta niveles en los que ya no sea necesario, sin embargo, mientras siga siéndolo para nuestra sociedad, debe seguir realizando las funciones para las que fue creado; preponderantemente, salvaguardar y proteger a la sociedad, satisfacer sus necesidades colectivas y garantizar su supervivencia.

Fuentes de información

  1. ATIENZA, Manuel, Marxismo y Filosofía del Derecho, Fontamara, México, 1998, 192 pp.
  2. BOBBIO, Norberto, Diccionario de Política, Edit. Siglo XXI, México 2008.
  3. CASTELLANOS, Emilio, Del Estado de Derecho al Estado de Justicia, Porrúa, 2004, 298 pp.
  4. GONZÁLEZ URIBE, Héctor, Teoría Política, Edit. Porrúa, México, 2001. 696 pp.
  5. INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS, Diccionario Jurídico Mexicano, edit. Porrúa, octava edición, U.N.A.M. México 1995
  6. KELSEN, Hans, Teoría pura del Derecho, Editorial Porrúa, México 1998, 364 pp.
  7. NOHLEN, Dieter, Diccionario de Ciencia Política, Edit. Porrúa, México, 2006.
  8. RIVERA ESTRADA, Héctor, Teoría del Estado y del Derecho,   edit. Porrúa, México, 2008.395 pp.
  9. ROUSSEAU, Jacobo, El contrato Social, Editorial Diana, España 2001, 311 pp.
  10. ZIPPELIUS, Reinhold, Teoría general del Estado, Edit. Porrúa, México, 2002, 429 pp.

miércoles, 11 de junio de 2014

Clank Clank dijo la Bambi

Sergei Ramírez



Título: Gato
Obra gráfica de Esmeralda Ruiz
Me quiero casar dijo la Bambi, quiero hacerme rica con mi esposo, saltarme los condimentos sociales y largarme muy lejos hacia el caribe u otro lugar en común con las modas neoyorquinas. Quiero verte desde arriba, papá, pero desde lejos, desde algún punto en donde no me alcance el aire, ni siquiera para respirar. Don Juan  tirando balazos como palabras no le reprochó el intento, le quedaba un cuartito del Morro, tequila blanco. Bambi, cásate! Pero pronto, deja esta maldita casa para después de la merienda, vuela y vive como rica en los congales franchutes, dignifica a tu familia, sáltate y pisotea porque  tengo dinero para pagarte la boda, hasta el último rechiflido que echen los de la banda. Pero Bambi, como era apoyada en revés y en derecho, decidió por rebeldía pagar su casorio, con vino de honor, una banda enorme de veintiún integrantes, platillos gurmet y demás escamoles cogidos en las cercanías.
Mija, si quieres yo canto en la boda -dijo Don Juan-, si quieres yo te pongo el billete de más valor en tu velo de novia, pero en cuanto a ese degenerado ruco y panzón de Don jacinto Putramente le dejo mis condolientes saludos y garantías de que aquí, en esta casa, no tendrá ningún dote ni relevancia. Y mientras que en Don Juan se acumulaban los recelos y una larga letanía a su madre, la Bambi posaba en los periódicos, justo al lado de la clínica hosmeoplatica en construcción.  Se casaba, era inevitable. Cuando la fiesta se prolongó tres horas más de lo previsto, Don Juan fue a su casa, hizo sumas entorpecidas por el Morro y cayó en seco sentón sobre una silla de la sala. Murmuraba perplejo, viendo cuatro manecillas en un solo reloj. -Es hora-, dijo. El regalo para el matrimonio se desmodorró de un sueño atenazgado, cascabeleó su cencerro y se puso en pie; Don Juan, con los ojos entre las manos, lluviosos, pensaba ya en las palabras que diría trepado en la tarima de los músicos cansados por el vals de media hora. Clank! Un chiflido y la risa. Clank! Clank! La vaca y el pueblo enardecidos. Mijaaa!! Aquí tiene su regalo mija, con ubres de plomo, de transito pesado, para que si a usté se le acaba, acá tenga de dónde sacar más leche para el mocoso que trae ya entre las tripas. El micrófono chisporroteó sin sentido. El universo parecía reírse en las narices de la humanidad, la vaca mugiendo se sentía fuera de lugar. La bambi desconsolada lloraba entre la panza  de su ahora marido Jacinto Putramente. Pero mija, mira qué buen talante y hasta le puse un moño. Clank! el cencerro. Don Juan subió a la tarima para tratar de calmar a la jerga bailante en risas y murmullos. Mija! Yo a usté la quiero mucho, la vaca es el legado que nuestra familia le da con agrado y benevolencia. Mija no sea usté ciega, esa vaca la va a sacar de pobre, sienta sus carnes, son limpias, blancas, es un símbolo de nuestra familia, de nuestro país y hasta de la virgencita santa que está en las serranías. El acto y las palabras de Don Juan ya casi no tenían gracia, la banda revolvió sus narices y comenzó a tocar. Don Juan, sin ningún ojo que lo viera, camuflado por el sonido del trombón, sacó su billetera analizando cada una de sus tarjetas y se sintió calumniado, él tenía un regalo envidiable para cualquiera que se jactara de estrambótico liberal, pero lástima que era sólo un ranchero. La vaca prestoza, sonaba con su cascabel en la garganta y la música pasaba a través de los clarines. Se fueron al monte, muy lejos de la fiesta la música de la banda no lograba ahogar los mugidos quejosos del animal. Llegaron hasta lo más alto, hasta donde él, hacia veintitantos años había puesto una cruz de cemento, símbolo del progreso y la comunidad del pueblo, la vaca mugió terriblemente y al parecer cayó dormida. Se recostó sobre las ubres del animal. Pero no despertó. No hubo necesidad de que el médico rural se hiciera presente para comparecer que la cabeza le había explotado debido a una fuerte exhalación de leche caliente a presión, el cuerpo de Don Juan tampoco tenía quemaduras severas, mientras que las ubres de la vaca estuvieron donde mismo y no distendidas por todas partes, sin disecarse para avivar  el crecimiento de los maíces sembrados junto al monolito de cemento, regalo que Don Juan  había hecho al pueblo con sus propias manos, ahora despegantes hacia  la aurora.



jueves, 5 de junio de 2014

Precio

Por: Juan Daniel Baleón Flores

Un viejo de pizarrón se me metió manchado, preciso y reticente en mis pupilas justo en la hora en que la voz de la gran obesa deshojaba la margarita: -tú no has pagado, tú ya, tú no has pagado, tú ya, tú te sales, tú ya pagaste…

-¡Que pinche suerte de cabrón soy, pinche Juanito! ¡Te estás mamando completo y sin pausa $20000 barotes y de paso estos babosos están a tus pies, chamacos pendejos, hijo de pobre pendejito! Sin pintura, y sin esas pinches computadoras que sirven para ni madres, ¡que cabrón soy!

-Salgan a ceremonia- Don Alzheimer mueve lento el rabo, gesticula lento y rabioso tres palabras que le recuerden que es hombre entre niños, traje entre uniformados, directivo entre alumnos. El muro se vuelve a levantar, el viejo Comte también.
   
 Aplausos, voucher, contratos rodeaban territoriales la vieja guardia de “maestros” que de piel grieta y shampoo ego, perfumaban la patética realidad de haber cortado en su ultima expedición devaluatoria, un grueso de cabecitas tan jugosas que ni la ternura, ni la humedad, ni la última de las tarjetas navidadeñas pudieron rasguñar aunque sea un poco la buena y eficaz decisión de volver a demostrar quien manda en el feudo-escuela.

La mesa potestad de los exquisitos intercambian saludos, sonrisas de satisfacción de haber ejercido con toda devoción el poder –Estimada prefecta, no lo hubiéramos logrado sin usted-. Ay señor director es gracias a usted que esta labor educativa  es digna de admiración y respeto.

La gran obesa en su gorda nube.

-Como es bruto el viejito culero, está viendo que su cerebro ya ni jala y se atreve a decirme el muy imbécil qué tengo que hacer con estos mierdas haraganes, si de por si todos saben que la que lleva los pantalones soy yo. Vieja pero chingona, a huevo, cobrando y chingando. (El programa desde arriba también aplaudiendo)

-Estimados maestros es importante que no nos olvidemos de hacer entender a los alumnos que nos deben de respetar, de que si la sociedad está como está, es porque no se ha entendido que estamos en un momento en que la gente se está volviendo por un camino donde las buenas maneras… donde se pide no se…(chingaos ya se me fue otra vez).

El lumpemproletariado bostezando, el ring redentor y la patria salva de nuevo al Alzheimer.
  
La merienda de las 12 del día no es suficiente.

El terrón de azúcar con su cabecita de cartón indica que es momento de asistir hoy lunes a aclamar nuevamente a la bandera. Todos solidarios patriotas uniformados, rodeamos con nuestro amor a las piernas de la buenota de Margarita, Sofía, Belén, Karla, Silvia, pero sobre todo las de la castrosa reina del acné alta  y responsable: Francis Julián  Juárez Pek.

 Luego de los aplausos y de lamernos el bigote, somos llevados de vuelta al palomar a hundir obedientes y sin remilgos la osamenta en el salón A de la tierra del 2 + 2= 4.

– Francis pasa lista a tus compañeros.
El goloso del Hernández “el robocop” ardía en el motel Avia entre su esponja arriba del vientre y su desangelada sonrisa, intentando con piruetas estilo huracarrana vertir tantos meses de acoso en la vagina mas deseada por los comensales de corbata azul y gel del gorila; al tiempo en que paseaba su luminoso  saco blanco de manta por los pasillos del salón, dictaba bien erecto mirándose al espejo del techo, con el magistral rojo haciendo llorar el acrílico con la mano.

-El CPU es unidad principal,  los gráficos sirven para resumir en un dibujo toda una serie de datos que, presentados solos, resultan fríos y poco expresivos. Una clase de modelo lógico de bases de datos que tiene una estructura arborescente. Un registro se subdivide en segmentos que…

El homo sapiens es invadido como el pan de cada día, por un ejército de datos, formulas, conceptos, que dan como saldo perfecto un cartel terciopelo, donde el honor se estampa en letras garigoleadas y menciones como estrellas de jardín de niños. Algo se ha ganado. Mientras tanto las manos húmedas de tres terceros dejan caer sus alas al compás de esa vieja “tal cual” la “exactamente como está escrito” del “diez es sólo para el maestro”, las sogas están listas, el mercenario también.

Hoy es viernes, eso alivia la redada, el rito conceptual de tratarnos como estúpidos, de acelerarnos el ritmo cardíaco y ensombrecer con nombres extraños el panorama azul de la libertad. El festival de pistolas de Dylan está a punto de llegar a su fin. 1:29 p.m.

-Recuerden jóvenes que el viernes 9 se vence el pago de la colegiatura.

¿Sabes Belén? Allá en la esquina de mi casa existe un lugar bien chido para vivir, y con lo que gano en el café nos alcanza para escaparnos de una vez por todas.
-De verdad que sí, la simétrica y la historia de este viejo cascarón sólo me abren heridas ¡pinche contradicción! 

Somos todos testigos de cuatro besos robados en la verja, de las rupturas del Checo y la Toña, donde nuevamente la deshoja margarita vuelve a instalar la guillotina ligera de eso que estresa, de eso que quita, de eso que aniquila, de eso que tanto preocupa, de eso que impide de manera regular que lo regular baje y llegue. El temblor se expande en los pétalos: la hija del  vocho, en el que vive solo, en el hijo del divorciado, en la mirada fugaz del adorador de Rockdrigo…

-¡Qué pinche suerte de cabrón soy, pinche Juanito! Esto va que vuela para Universidad.

1:31 p.m. los mapas vuelven a quedarse solos, el hambre insatisfecha. La voraz penumbra termina por hoy, el espasmo de los pétalos también.