lunes, 3 de agosto de 2020

En un sueño

Por: Yessika María Rengifo Castillo[1]

Obra Gráfica: Tirsso castañeda

Obra gráfica:

Tirsso castañeda

Llegué a casa cansado de susurrar tus canciones en el jardín que alegró nuestras tardes.  Las azucenas habían florecido contándole a las nubes que tú y yo éramos felices en medio de un mundo turbulento que se roba días de sol. 

Las dos de la tarde se convirtieron en el himno de nuestro amor que jugaba con el algodón de su piel. Algodón que se enlazaba con mis manos sedientas de amor en una búsqueda desesperada por besar el néctar de sus pezones, que aceleraron mi corazón.  Sus piernas se abrían como las alas del Diamante de Gould en el verano, y mis fluidos llegaron como susurros del sol, entre sudores profundos que endulzaron mi cama.  Éramos uno, el mundo se esfumó en el canto de las rosas. En medio de nuestra oda celestial oí una voz que grito: Jaime, despierta se hace tarde para tu trabajo. Era mi madre, me recordó una vez más que en un sueño siempre estarías, vida mía.

 

 

 

 



[1] Yessika María Rengifo Castillo. Poeta, narradora, articulista, e investigadora. Docente, colombiana. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo, y Magister en Infancia y Cultura de la Universidad Distrital Francisco José De Caldas, Bogotá, Colombia. Desde niña ha sido una apasionada por los procesos de lecto-escritura, ha publicado para las revistas Infancias Imágenes, Plumilla Educativa, Interamericana De Investigación, Educación, Pedagogía, Escribanía, Proyecto Sherezade, Monolito, Perígrafo, Sueños de Papel, Sombra del Aire, Plumilla y Tintero, Chubasco en Primavera, Íkaro, Grifo, La Poesía Alcanza Para Todos, Ibídem, Narratorio, Piedra Papel & Tijeras, Extrañas Noches, Cadejo, Microscopías, Psicoactiva, Ágora, Con voz  Propia, Un Mar de Letras, Cheshire, Luke, Revolución. Net, entre otros. Autora del poemario: Palabras en la distancia (2015), y los libros El silencio y otras historias, y Luciana y algo más que contar, en el librototal.com. Recientemente ha publicado su tercer y cuarto libro: La espera bajo el sello editorial Historias Pulp, y Entre Causas y Otras Causas en la casa editorial Letroides. Además, recientemente publicó bajo el sello Gazeta el libro: A los niños les cuentan.  Ganadora del I Concurso Internacional Literario de Minipoemas Recuerda, 2017 con la obra: No te recuerdo, Amanda.

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martes, 28 de julio de 2020


Nada



Por: Mauricio Sebastián Guerra Aguilar



Obra gráfica:
Isis samaniego y Valencia
“Nada importa, hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo”. (Teller, 2006), esta es la frase que compone el primer capítulo de la novela “Nada”, escrita por Janne Teller, y es con esta frase que se definirá el “problema” principal que se irá tratando a lo largo de la trama: lo absurdo de la existencia y la carencia de un significado real en la misma. Aquí se nos cuenta la historia de un grupo de jóvenes, presuntamente de secundaria, quienes sufren un cambio repentino en su manera de ver el mundo al momento en el que uno de sus compañeros, Pierre Anthon, decide exponer una verdad que nos rodea a todos, pero que muy pocos tienen el valor de admitir: no importa qué tanto hagas a lo largo de tu vida, no importa el dolor, tus buenos o malos actos, al final todo desaparece y no quedará rastro o evidencia alguna, así que ¿para qué desgastarse?
El significado fue puesto en duda en este momento para todos los compañeros, y es tanto el valor que le atribuimos a un significado de la vida que, el haberles arrebatado la ilusión de significado causó un efecto devastador dentro de sus mentes. Siguiendo la corriente psicoanalítica de Lacan, en donde se postula que el mundo lo entendemos solamente a través del otro, es decir, que “el inconsciente es el discurso del otro”, esto presenta un gran problema para los protagonistas, ya que ellos no quieren permitirse aceptar esta nueva realidad que les había sido presentada, ellos “iban a convertirse en algo, iban a ser alguien”.
Continuando bajo la misma corriente de pensamiento, podemos afirmar que cada uno de nosotros nos constituimos de la manera en la que lo hacemos partiendo de lo que vemos en todo aquello que nos rodea, si existe un “yo” es porque hay un “otro”, ¿pero qué sucede si este “otro” provoca una disrupción de nivel existencial en su entorno? ¿A caso esto implica que el “yo” tendrá que verse sometido por ello? ¿O es posible disociar nuestra realidad de la del otro?
Estas preguntas podrían tener un sinfín de respuestas, y probablemente sean correctas dependiendo del contexto o el sujeto del que se esté tratando; sin embargo, en este caso, haciendo referencia al grupo de estudiantes que protagoniza esta novela, podemos ver de manera muy clara como el “otro” ejerce una gran presión dentro del “yo” a nivel de significación, ya que es a partir de lo planteado por Pierre Anthon que estos estudiantes comienzan a cuestionarse, de manera inconsciente, si realmente existe un sentido en todo lo que hacemos. Y digo “de manera inconsciente” porque están tan determinados de convencerse de que existe el significado, porque lo buscan en las cosas más banales tanto como significativas de su vida, pero sin realmente darse cuenta que todos aquellos objetos y símbolos tienen significado porque ellos mismos decidieron establecerlo así.
Lacan propone una visión en la que el sujeto encuentra la sensación de autorrealización por medio del otro, y esto también se hace muy presente en la trama, esta búsqueda de significado parte de la insistencia por parte de los estudiantes por demostrar a Pierre Anthon que hay cosas que valen la pena, ya que no soportan que dicho personaje les recuerde día a día todo aquello que compone lo absurdo de la vida, como la mayor parte de nuestra vida nos la pasamos preparándonos para después pasársela trabajando sin dar tiempo para que disfrutemos realmente lo que nos rodea, al menos no de manera detenida y totalmente honesta, como debería de ser.
A lo largo de la trama, y de la manera en la que se desenvuelven los protagonistas, podemos ver también gran parte del porqué se vieron tan impactados por la revelación que su compañero hizo, ya que dentro de su espacio social existen las convenciones que por años han caracterizado nuestro modo de pensar y vivir en sociedad: debes casarte, debes tener un trabajo, debes formar parte de una religión, debes de honorar a tu nación, etc. Todas estas son cosas que cuentan ya con un alto peso cultural dentro de nuestra realidad y que han determinado las relaciones sociales así como los roles de poder. Y es tan cómodo para algunos vivir dentro de estos ideales que ni siquiera se dan cuenta de todo lo que implica, como lo puede ser la pérdida total de una identidad propia, todo está constituido con base en lo que se ve en el exterior, hay una estructura ya impuesta y se debe respetar.
La búsqueda comienza de manera muy inocente, primero los compañeros comienzan requiriendo objetos físicos, cosas que cada uno ha llegado a tener en gran estima, pueden ser un par de sandalias, una colección de libros o una bicicleta. Sin embargo, dentro de la construcción de significado interna por la que cada uno de los protagonistas está pasando, el deshacerse de estos bienes materiales supone un dolor muy inmenso dentro de sus almas, por lo que, poco a poco, van subiendo el nivel de “significado” dentro de las cosas que piden. Dentro de estos significantes vemos representadas varias cosas, mientras que en los primeros podemos ver solamente lo que es el valor monetario o de dinero, después se ve plasmado el significado que la religión puede tener dentro de la vida de las personas, al momento en el que uno de los compañeros entrega un tapete de rezos, así como el significado que se nos impone al hacernos creer que pertenecemos a determinada patria, utilizando una bandera nacional.

Dentro de todo este montón de significados, el punto máximo llega en el momento en el que se debe desenterrar el ataúd del hermano fallecido de una de las compañeras, ya que es aquí donde el valor de la vida se vería plasmado, y es a partir de esto que todo se sale de control, ya que no puede agregarse algún tipo de significado menor que fuera el mismo valor de la vida. Una estructura ya había sido creada, y si uno de los elementos que se fuera a agregar a dicha estructura no cumplía con lo establecido, la estructura fracasaría, por lo que el significado se vería comprometido. Los sucesos que siguen después de este hecho son bastante explícitos con relación a lo que se había presentado anteriormente dentro del relato, pero es aquí donde podemos ver cómo la búsqueda del significado nos condiciona en gran manera, pero solamente si vemos representado el absurdo de todo esto en otro.
Como conclusión, dentro de esta novela se hacen presentes un sinfín de procesos de significación, sin embargo no todos están dispuestos de manera explícita, más bien parten de realizar un análisis sobre cómo se desarrollan los personajes, qué posturas tienen o de qué manera expresan la frustración al ver que aquellas cosas que para ellos tienen significado les son quitadas. La búsqueda del significado de la vida siempre será una cuestión que pondrá al ser en una posición poco favorable, ya que realmente muy pocas veces se dará con un resultado concreto, pero en realidad, uno debe de aceptar que es en esta falta de significado en donde el verdadero significado se encuentra, ya que es uno mismo quién, después de ver el mundo exterior reflejándose en sí mismo, sabrá qué significado quiere darle a su vida, y será tan libre de cambiarlo como le plazca.

Referencias:

        Grupo Akal. (2017). Jacques Lacan para principiantes. El inconsciente es el discurso del «otro». [Mensaje en un blog]. Recuperado de: http://www.nocierreslosojos.com/jacques-lacan-principiantes-inconsciente-discurso-otro/


        Teller, J. (2000). Nada. Dinamarca. Editorial Seix Barral.





jueves, 16 de julio de 2020


Margaritas en la noche


 Por: Yessika María Rengifo Castillo[1]


Vientos profundos
acariciaron las ventanas
que cantan los recuerdos
de las mañanas.


La mesa vacía
entona el eco de tus sonrisas
que endulza mi vida.


Margaritas en la noche
pintan los soles
perdidos en tu aroma
que canta nuestras sabanas
estrella mía.



[1] Yessika María Rengifo Castillo. Poeta, narradora, articulista, e investigadora. Docente, colombiana. Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo, y Magister en Infancia y Cultura de la Universidad Distrital Francisco José De Caldas, Bogotá, Colombia. Desde niña ha sido una apasionada por los procesos de lecto-escritura, ha publicado para las revistas Infancias Imágenes, Plumilla Educativa, Interamericana De Investigación, Educación, Pedagogía, Escribanía, Proyecto Sherezade, Monolito, Perígrafo, Sueños de Papel, Sombra del Aire, Plumilla y Tintero, Chubasco en Primavera, Íkaro, Grifo, La Poesía Alcanza Para Todos, Ibídem, Narratorio, Piedra Papel & Tijeras, Extrañas Noches, Cadejo, Microscopías, Psicoactiva, Ágora, Con voz  Propia, Un Mar de Letras, Cheshire, Luke, Revolución. Net, entre otros. Autora del poemario: Palabras en la distancia (2015), y los libros El silencio y otras historias, y Luciana y algo más que contar, en el librototal.com. Recientemente ha publicado su tercer y cuarto libro: La espera bajo el sello editorial Historias Pulp, y Entre Causas y Otras Causas en la casa editorial Letroides. Además, recientemente publicó bajo el sello Gazeta el libro: A los niños les cuentan.  Ganadora del I Concurso Internacional Literario de Minipoemas Recuerda, 2017 con la obra: No te recuerdo, Amanda.

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jueves, 26 de marzo de 2020


Y de pronto nos damos cuenta…

que la prisa por más tener solo alimentaba a quienes ya tienen demasiado,
que con unos días de pausa nuestros avaros ideales se han derrumbado,
que me tengo solamente a mí mismo porque las cosas se van, se tienen que vender
o se pierden porque alguien con más miedo que yo me las robó,
porque mis amigos tienen que cuidar también de ellos mismos,
porque “mis amores” no los poseía yo, sino que yo me había dado a ellos.

¿Y qué pasará ahora sin esa economía pujante?
Quizá mucho desde el balcón de los que más tenían
quizá muy poco desde la celda de quienes nada poseían
quizá el mismo sistema ha implosionado en su propia paradoja,
era insostenible soportar el ritmo cada vez más intenso,
el sistema de cristal ya acusaba por defectos muchos,
donde se nos obligaba a enfocarnos en los resultados,
en ese maldito número que nos cualifica según conveniencia
que nos da migajas de plata y nos arrebata la vivencia
y nos desprecia si pensamos más en nosotros que “en ellos”
por un supuesto bien común que casualmente más les rinde
se nos obliga, por unos días, sin saber cuántos, a detenernos
aunque que sea para no causar más daño a su culto
el ignominioso culto del más tener.


Pero qué maravillosa oportunidad se nos ha otorgado
hacer un alto por unos momentos en el sendero de la vida
que nos sometía a la vorágine de la productividad
y nos obligaba a perdernos de la belleza del camino.



Y entonces podemos entender que no estamos aquí para llegar antes
o para llegar con tanto, sin aliento y sin recelo,
sino para llegar nosotros mismos siendo plenos,
con nuestras victorias y aprendizajes, con certezas y virajes,
con nuestro sensor de amor descompuesto de tanto que hemos dado,
con nuestras lágrimas recicladas desde el infinito
de tantas veces que con alguien o por alguien hemos llorado
con nuestras manos callosas de tantas sogas que hemos tirado
tratando de ayudar a alguien más a seguir su camino andado.

El camino no es hacia wall Street, Beigin o Roma,
tu vida no pertenece al sistema, ¡entiéndelo!
Tu vida es para ti, a través de los demás,
a través de tu satisfacción de dar, de cuidar y amar
a todos aquellos que también somos tú.

La productividad no es el problema,
egoísmo es el tema y solo tú puedes remediarlo,
una sociedad productiva sin egoísmo
siempre los mejores números tendrá
porque solo así en cimentos de piedra se podrá fincar
y la historia está ahí para demostrar
que los imperios y los reinos han de existir
cuando la riqueza y el saber se ha de compartir.

y al final, qué más da…
la gran lección que el hombre no ha aprendido
después de tantos eones y tantas vidas en el intento
es que no hay cajeros en el otro plano
que solo llevas las experiencias que tu rostro de satisfacción inundaron
para cuando al final puedas cerrar los ojos y decir: “misión cumplida”.


JOCL



lunes, 2 de marzo de 2020


El buen samaritano | Ensayo sobre la ceguera

Luz Tania Álvarez Palomares

Distancia, tiempo, distancia, tiempo. La vida del humano es un invento. Camina a paso lento, un pie tras otro, su mente hace tiempo que dejó este momento. Distancia, tiempo, distancia, tiempo. Un chico llega al borde de la cebra. No una cebra animal, no un peluche barato, no; una cebra de blancas rayas sobre un suelo que es negro.

            Rojo, amarillo, verde. Verde, amarillo, rojo. Saltar o no, vivir o morir, pregunta elemental en la mente de un chico al borde de la calle. Verde, coches van. Rojo, personas van. Pero él sigue ahí viendo el tiempo pasar. Verde, coches van, y si él avanza igual, la vida se le va. Rojo, personas van, y si él avanza, otro día de miseria ha de pasar.

Acelerar, frenar, claxon. Un chico sin propósito en una banqueta.

            Acelerar, frenar, claxon, claxon… un coche no avanza, se ha quedado estático. El chico suicida levanta la mirada, observa entre la multitud que se junta, un hombre desesperado. Grita que no ve, que se ha quedado ciego, que por favor alguien lo ayude. Y todos opinan, hablan… esa gente molesta, chismosa, cómo la odia el chico suicida. Pero antes de que se dé cuenta, está entre esa gente, se impregna de su odiosa actitud; pero no puede ver al hombre sufrir, porque él cree saber que tiene, no, él lo sabe, está seguro. Fue como con su madre, primero dejó de ver, luego de caminar, luego de respirar. Y en su tumba no sólo enterraron su cuerpo, si no, el alma de una familia que ahora estaba en pedazos. En la casa del chico ya no había dinero, y mucho menos amor. Algo tenía que hacer por el hombre y su familia, tenía que salvarlos.

— Yo lo llevo a casa, yo manejo — sus palabras eran claras, su mente no.

Sentó al hombre en el asiento del copiloto, lo oyó llorar y murmurar su dolor. Pero él lo iba a salvar, nadie sufriría lo que él sufrió. Le preguntó al hombre su dirección, prendió el coche y puso una velocidad. Rojo, la gente va, pero los coches no avanzan. Verde, los coches van, la gente se queda atrás.

El chico aceleró, cambió la velocidad, volvió a acelerar, y de nuevo la velocidad. Tenía que salvar al hombre y su familia. Esa era su única misión. Rojo, verde, amarillo, eso ya no le importaba al chico. Dio una vuelta, el coche casi se voltea, dio otra vuelta, y el coche acelera. 

Distancia, tiempo, distancia. La vida del humano es un invento.
Rojo, blanco, azul, el sonido de una sirena a lo lejos suena.
Rojo, blanco, azul, hay dos muertos en la calle sur.
Rojo, blanco, azul, un coche estrellado contra un muro azul.

domingo, 16 de febrero de 2020

La ofrenda de Córpez

Por: Alfredo Torres Saldaña[1]


Fuente de imagen:
https://www.ead.pucv.cl
Pasó durante la ofrenda de Córpez, aquella fiesta patria del pueblo de Balacúm en el mes de Octubre. Dicha celebración se auspiciaba en honor a Kamilum Córpez, fundador del pueblo y el primero en poner el primer bloque de la muralla que rodea al pueblo.
Usualmente los bailes típicos abren el evento; mujeres de largos vestidos y peinados extravagantes bailan al son del soplo de la flauta y los acordes de guitarra, el ritmo de la música abre un ambiente un tanto jocoso para el público. Sin embargo, aquella vez decidieron montar un castillo, colocarle cohetes, pequeñas bengalas y encenderlas.
La noche anaranjada de las luces festivas quedó difusa por el enorme resplandor blanco de aquella estructura envuelta en explosivos. El estruendo que producía era amplio, llegó hasta la muralla y los guardias que la custodiaban llegaron a pensar que podía despertar a cualquiera a varios kilómetros de distancia. Seguido de la quema de este castillo la fiesta dio su inicio. Los músicos tocaban, en la plaza los hombres con cierta timidez sacaban a las mujeres a bailar. Algunos disfrutaban la gastronomía y otros participaban en pequeños eventos y juegos.
Más entrada la noche, el licor y el ambiente habían causado gran efecto en las personas. Algunos estaban ebrios, inconscientes, otros no y la gran mayoría fueron a sus casas, pero esta mayoría eran niños. Los guardias dejaron su puesto y bajaron para unirse a la celebración. Decían que, desde que levantaron el muro, no había pasado nada que fuera lo suficientemente peligroso como para que sea menester cuidar esa noche, incluso se corrían rumores de querer derribar el gran muro circular.
La fiesta continuó. De entre tantas pláticas surgió el tema de encender otro castillo, la gente se excitó al recordar el primero que encendieron y aquellos hermosos colores que desprendió. Montaron otro, que, a diferencia del primero, era más alto y con mayor cantidad de explosivos. La estructura era colosal, se le caían los cohetes de la cantidad que tenía y cuando se encendió por un instante la noche se volvió día y el estruendo era tal que los habitantes quedaron sordos por unos momentos. Muchos que ya habían conciliado el sueño despertaron. En el medio del espectáculo de luces, en la columna se escuchó un chillido diferente al que hacían los cohetes. La gente, sin darle importancia, siguió celebrando.
Fue entonces cuando cayó el castillo sobre una tarima, el golpe hizo que los cohetes adquirieran una nueva dirección y salieran disparados a diestra y siniestra, ya sea sobre las casas, puestos de comida o sobre la gente. Lentamente la explanada comenzó a incendiarse, de las casas salía humo y llamas se comían las decoraciones festivas. Tenían que evacuar a la gente, pero los guardias estaban ahí y no había nadie a lo lejos que efectuara el largo proceso de abrir la puerta de la gran muralla.
 No pudieron salir y el fuego se propagó por todo el lugar, lo que inició en la plaza siguió ardiendo con tal intensidad que pudo alcanzar la altura de la muralla y para cuando salió el sol sólo quedaba humo negro.
De Balacúm sólo queda una gran muralla circular que protege un montón de cenizas de lo alguna vez fueron bailes, canciones y su gente, víctimas del artificio.



[1] Soy Alfredo Torres, joven tijuanense actualmente estudiante de la AUBC en el área de ingeniería. Tengo 23 años y a los 14 inicié a escribir, pero a los 16 me enamoré de este bello arte. Como menciono al principio soy y nací en Tijuana Baja California, y constantemente busco mejorar y aprender más en ámbitos literarios.

sábado, 15 de febrero de 2020

Arte e Imaginación:
Hacía una construcción de Colectivos Inteligentes

Fabiola Morales Gasca


Obra gráfica:
Francisco Luna
¿Qué es lo Virtual? de Pierre Lévy es un libro que señala la potencialidad del Internet en nuestra vida y actos, pero sobre todo nos da pistas de cómo construir colectivos virtuales inteligentes. El autor enlaza la tecnología y la filosofía para hacer palpable lo humano en lo técnico. Y es que para Levy, lo humano es lo que nos distingue de los animales y nos ha permitido llegar  hasta este punto en nuestra historia y evolución.
En la obra Filosofía social de Remy C. Kwant se señala que cuando el hombre empieza a tener uso de razón frente a la vida surgen dos modos de emprenderla: “Puede mirar a cada uno y a cada cosa a la luz de su propio interés individual y no mostrar apertura hacia los otros como personas. Pero puede también el hombre mostrar su apertura al semejante en su pensamiento-en-acción, puede tomar en cuenta el interés del otro y de esta manera hacerse a sí mismo ‘relativo’.” Es decir, somos individualistas o sociales en el momento en que existimos en libertad. 
Si a esta idea de Remy C. Kwant la entroncamos con lo propuesto en el libro de Pierre Lévy, en donde a partir de la ontología clásica, se nos cuenta que la virtualización es una desustanciación (quitar la sustancia, fuerza o vigor a algo desvirtuándolo), que se expresa a través de la desterritorialización (perder territorio, romper con la historia y la memoria de los lugares) observamos el efecto social que tiene como fundamento el anillo de Moebius, según el cual se pasa fácilmente desde lo privado hasta lo público, y viceversa, sin saber, como en las paradojas, dónde comienza lo público y dónde termina, para dar inicio a lo privado. Pierre señala además que la virtualización cuenta con dos movimientos: el de la subjetivación, que tiene implicaciones individuales, y el de la objetivación, que tiene implicaciones comunitarias, que buscan el bien común.
Históricamente la “ideología del individualismo” surgió como un proceso de desarrollo en el Occidente; la vida económica política, religiosa y artística giró en lo individual, e incluso se hacía énfasis en ello: el individuo era ideal absoluto y norma fija. Ejemplo de este pensamiento lo podemos apreciar en el filósofo René Descartes con su Discurso del método. “Pienso, luego existo” es una manifestación clara de la ideología del individualismo. Y en elipsis de las transformaciones y cambios que ha sufrido el pensamiento humano llagamos de la subjetivación individual a una idea más comunal a través del Internet es decir dejamos sustancia y territorio para ser una comunidad virtual que debe de replantear su propia existencia tal y como lo hizo Descartes en el siglo XVII para coincidir en el pensamiento y existencia, “Pensamos, luego existimos” y traducido a nuestros tiempos posmodernos “Publicamos, luego existimos”.
Lévy define la inteligencia colectiva como una inteligencia distribuida en todos lados, continuamente valorizada y puesta en sinergia en tiempo real. Cada uno de nosotros estamos integrados por el paso de otros seres y por lo tanto nuestro conocimiento posee una dimensión colectiva porque somos seres de lenguaje y habilidades aprendidas de otros. Biológicamente hablando, nuestras inteligencias son individuales y parecidas (no idénticas), en cambio culturalmente nuestra inteligencia es altamente variable y colectiva. Si observamos de forma cautelosa, esto se enfatizada claramente en la red.
El filósofo y economista Adam Smith sostenía: “cada uno está centrado en su propio interés; busca contactos con otros, movidos por el amor propio, y sus acciones también están determinadas por su amor propio”. Smith menciona que existe otra tendencia en el hombre, que es “el deseo de mejorar nuestra condición, un deseo que, si bien generalmente calmo y desapasionado, nos viene desde la cuna, y no lo deja hasta que bajamos a la tumba”. Cada hombre es un autoproyecto, como él lo denominó, que consiste en situarse a sí mismo como una mejora de la propia condición económica, busca acrecentar el propio capital y contiene el deseo innato de automejoramiento. El interés propio de cada individuo o “la mano invisible” que conduce al bienestar general fue interpretado y conducido de forma errónea al egoísmo. En su obra Los sentimientos morales, Smith dejó claro que en un sistema económico el interés personal no es la única motivación. El ser humano es capaz también de comprender el interés personal de su compañero y de llegar a un intercambio mutuamente beneficioso. La empatía hacia el otro y el reconocimiento de sus necesidades es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias.
La idea del economista Smith también se enlaza con la idea que impera en los  colectivos inteligentes. Estamos en la Red y tomamos de ella lo que a nuestro interés convenga y la Red nos proporciona un bienestar personal y de información pero como humanos también somos capaces de empatizar con los otros y de ayudar, no ser solamente egoístas. Sería genial que cada hombre, visto como un autoproyecto, que se sitúa a sí mismo y está en busca continua de una mejora de su propia condición (es decir contiene el deseo innato de automejoramiento) participará no solo para sí sino para otros en la Red en busca de su propia mejora y busqué el bien social. Y es ahí  donde se debe de poner toda nuestra energía: en la construcción de colectivos inteligentes que beneficien al conjunto. Lección de ello es Wikipedia, “la enciclopedia libre,​ políglota y editada de manera colaborativa. Es administrada por la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro cuya financiación está basada en donaciones. “El trabajo colectivo de muchos voluntarios y sus horas de trabajo ha producido más de 50 millones de artículos en 300 idiomas con más de 2000 millones de ediciones, y permite que cualquier persona pueda sumarse al proyecto. Esto nos permite tener una ligera idea de lo que un colectivo de la Red puede hacer y que sin duda dejaría pasmados de admiración a Diderot, D’Alembert y a todos los destacados colaboradores de la primera enciclopedia del siglo de las Luces.
En Crítica de la razón dialéctica, obra del filósofo francés Jean-Paul Sartre señala que el interés es una parte del mundo humanizado, que determina el ser social de una persona particular.
“Cada parte del mundo existe para el hombre; pero lo opuesto también es cierto, pues cada uno quiere seguir siendo el mismo. Si quiere seguir siendo él mismo, debe de preservar su interés, debe hacer lo que su interés exige.”
Por ejemplo, el interés del granjero exige que comience su día temprano y lo termine tarde, el interés del industrial exige que esté al tanto de nuevos métodos y técnicas en su ramo, así para cada uno de los miembros de la sociedad. La individualidad debe ser vivida en una comunidad de sentido. Pero si se arrebata el sentido de dignidad humana, si se arrancan los valores mínimos del existir humano no hay razón de ser.
Es definitivo que la inteligencia colectiva tiene mayor peso que la inteligencia personal, y si todos cooperamos y nos reconocemos como parte integral de ella respetando nuestros propios límites y capacidades observaremos una construcción inteligente. Someter nuestra individualidad y capacidades para una comunidad con sentido y armonía, como lo manifiesta Sartre,  es no sólo un gran reto sino el mejor experimento que puede transformar el mundo real y virtual.  
            Jean Baudrillard al igual que  Pierre Lévy  señalaba la trascendencia de lo digital. Para él “la inteligencia digital, que nos libera de nuestras limitaciones, dará paso a una individualidad desligada de las coacciones de la historia o el libre albedrío. Es el reino de la objetividad pura que el hombre alcanza sólo al precio de su propia desaparición.”  Y es dónde se nos plantea la necesidad de reconocernos en un mundo e inteligencia colectiva y digital.
Baudrillard se planteaba ¿por qué todo no ha desaparecido aún? que remite a la clásica pregunta ¿por qué algo en lugar de la nada? y él otorga una simple respuesta al ser humano que es la Dualidad. Todo no ha terminado aún porque si bien el hombre es capaz de programar su propia desaparición también lo es la máquina. La dualidad es una regla inviolable del orden de las cosas. Así, pues, si su propia duplicidad abandona al hombre, entonces los roles se invierten: la que descarrila, falla y se vuelve perversa, diabólica, ventrílocua, es la máquina. Esa duplicidad que conlleva el bien y el mal como semilla latente del hombre puede ser orientada hacia el bien común. Podemos como sociedad descarrilar, fallar o ser perversos, pero también podemos orientarnos hacia lo justo, libre e igualitario, dicho reflejo se pone de manifiesto en la red cuando el colectivo está  consciente de su poder y su unidad.
Queda claro que en nuestra sociedad física, tal y como la conocemos ha existido siempre un desequilibrio en fuerzas económicas, materiales y, por qué no, hasta espirituales, si todos los errores que se han cometido a lo largo de la Historia Humana lo podemos evitar en la construcción de un mundo virtual  creo que habremos dado un gran paso para una inteligencia colectiva de calidad.
Es bueno considerar también otros elementos que Pierre Lévy pone juego en su libro ¿Qué es lo Virtual? y me parecen importantes para crear una inteligencia colectiva. El arte, como elemento primordial e indiscutible para la transformación, es para el autor un camino a la exploración de nuevas formas de verdad. El arte nos hace perceptibles y predispone a los sentidos y a las emociones, provocando un salto vertiginoso en la virtualización.
El artista para Lévy juega un papel importante en los colectivos inteligentes porque debe “maquinar un dispositivo que permita a la parte todavía muda de la creatividad cósmica hacer oír su propio canto.”  Y el nuevo tipo de artista es el que no solamente cuente historias sino que sea “un arquitecto del ámbito de los acontecimientos, un ingeniero de mundos para miles de millones de historias venideras. Esculpe directamente sobre lo virtual.”
Porque sólo a través de lo artístico se pude tener sensibilidad para “crear un equilibrio y lograr una virtualización revalorizante, incluyente y hospitalaria contra una  virtualización pervertida que excluye y descalifica.” Sin susceptibilidad artística es impensable crear cualquier sociedad. Ella debe de estar integrada en toda la actividad virtual.
Recordemos que el colectivo “Ya no es sólo una casta de especialistas, sino la gran masa de los ciudadanos la que está llamada a aprender, transmitir y producir conocimientos de manera cooperativa en su actividad cotidiana.” Y esa es su fortaleza. Debemos ser residentes y no sólo foráneos del mundo virtual. Puesto que “hoy en día, la información y el conocimiento son la principal fuente de producción de riqueza” lo digital nunca debe despreciarse, son la base de nuestro siglo y el futuro que nos perpetuará como especie. Por ello debemos ser responsables y sociales, Pierre Levy ya lo hacía notar como el nuevo paradigma “un nuevo auge en la creación de herramientas de ayuda en el campo individual y colectivo frente a la enseñanza de nuevas tecnologías”.  La capacidad creativa de construir conocimiento es lo que va a caracterizar la riqueza de un pueblo o una nación y por supuesto al colectivo inteligente dentro del gran mundo virtual.
La parte final de su Epílogo: bienvenida a los caminos de lo virtual, cierra con una cita que nos lleva con gran interés a reflexionar:
Aguzad el oído a la interpelación de este arte, de esta filosofía, de esta política inaudita: «Seres humanos, gentes de aquí y de todos lados, vosotros que habéis sido arrastrados por el gran movimiento de la des-territorialización, vosotros que habéis sido incorporados al hipercuerpo de la humanidad y cuyo pulso tiene eco en sus pulsaciones gigantescas, vosotros que pensáis reunidos y dispersos entre la hipercorteza de las naciones, vosotros que vivís atrapados, separados en este inmenso acontecimiento del mundo que no deja de referirse a sí mismo y de recrearse, vosotros que habéis sido arrojados vivos en lo virtual, vosotros que habéis sido tomados en este enorme salto que nuestra especie efectúa hacia el origen del flujo del ser, sí, al corazón mismo de esta extraña turbulencia, vosotros estáis en vuestra casa. ¡Bienvenidos a la última residencia del género humano. Bienvenidos a los caminos de lo virtual!».
No bastará solo con arrojarnos vivos en lo virtual con pasión y desenfreno, sino ser conscientes de nuestro trabajo y aportación diaria, ser plenos de llevar la verdad y el compromiso social.
Y es donde sinceramente debemos esforzarnos por desarrollar fuertes cimientos, que al igual que la Revolución Francesa « Liberté, égalité, fraternité» (Libertad, igualdad, fraternidad) de la mano con el arte, rijan el sentido de lo virtual y la inteligencia colectiva.


BIBLIOGRAFIA
·        Lévy, Pierre. ¿Qué es lo Virtual?. Traducción Diego Levis. Buenos Aires: Paidós.1999. Impreso.
·        C Kwant, Remy. Filosofía social.  Buenos Aires: Editorial Carlos Lohle. 1969. Impreso.
·        Baudrillard, Jean. ¿Por qué todo no ha desaparecido aún? Traducción Gabriela Villalba. Argentina: Libros del Zorzal, 2009. Impreso.