miércoles, 24 de junio de 2015


Borges y la perpetuidad del instante en la palabra, el inmortal

Por: Gilberto González Morán


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http://escritosdearena.blogspot.mx/
Cuando por primera vez el instante de la lectura es puesta en la línea sucesiva de la lengua, el acto de la diégesis se instala en los anales del tiempo y el espacio. Ya, Borges nos anuncia en el ensayo de 1946 de la nueva refutación del tiempo, la intención de transgredir el tiempo, de anularlo a través de la literatura, de las grafías, que es una extensión más, de la lengua.
           La narrativa de Borges gira entorno a los mismos temas, varios cuentos pueden abordar la misma incógnita metafísica, por ello es conveniente aclarar que el tiempo esta inmerso en varios cuentos, pero la perspectiva y creación del mismo varía; por un lado lo anula y por el otro lo puede extender hacia lo infinito.  El inmortal  es el cuento que plantea varios problemas de tiempo en relación con el lenguaje.
           Londres 1929 es el año y el lugar en el que Cartaphilus  ofrece los seis volúmenes en cuarto menor de la Iliada de Pope a la princesa de Lucinge. En la parte última de la Iliada se encuentra un manuscrito que narra el transcurrir del tiempo de Cartaphilus. El libro está escrito en inglés y abundan los latinismo, lo que se nos presenta es una traducción literal del libro.
           La primera propuesta de Borges está al comienzo del cuento. ¿Cómo es posible hacer una traducción literal de un idioma a otro? Tomando en cuenta lo postulado en la biblioteca de Babel: el universo es una gran biblioteca, es posible que exista una sola realidad discursiva, quizá la única posible para el hombre, en la que el significante sea el elemento variable y rompa con la simbiosis semántica propia del signo lingüístico, ergo, es posible trasladar los mismos conceptos de un tipo de código a otro, pues, ambos no dejan de ser una interpretación humana del mundo en otras palabra un artificio.
           Una de los elementos sobre salientes del cuento es la metadiégesis no sólo hecha dentro del propio relato, sino de la ficción. En primer lugar, la historia de Cartaphilus y el ofrecimiento del la Iliada de Pope  a la Princesa de Lucinge finalizando con la muerte del anticuario Joseph (primera narración), esta historia está escrita en la primeras líneas del cuento. La  otra diégesis que está dentro de la anterior, por supuesto me refiero al anecdotario del anticuario Joseph.[u1]  En el siguiente cuadro se ejemplifica de manera gráfica, en donde DP es la diégesis de la princesa (primera narración),  y DC es la narración de Cartaphilus


DP

DC
             
          

         Por otra parte, dentro de la historia,  está implícita la impresión de metadiégesis, pues el texto que se nos muestra viene incluido dentro de otro texto, el de la Ilada de Pope, que suponemos, es la que leyó la Princesa, de tal manera que la historia de Joseph Cartaphilus es una metadígesis no sólo para el lector sino para el personaje de la Princesa.
           Dentro de la historia narrada por Joseph Cartaphilus hay otras dos narraciones primero la del mortal y la del inmortal claro que aquí ya no hay una meta diégesis, pues no hay un cambio de voz narrativa. 
           Joseph nos narra primero su estancia en Tebas, después sus travesías rumbo a la ciudad de los Inmortales. Durante el viaje se encuentra con varios pueblos que simbolizan las variadas culturas esparcidas en la faz de la tierra. Una vez que llega a la ciudad de los inmortales, nos encontramos en un lugar laberíntico, donde abundan las escaleras y las puertas y cuya descripción no sabemos si es fidedigna pues el narrador nos confiesa su imposibilidad de describir. El lenguaje es rebasado por la realidad, pero no sabemos si esa otra realidad que escapa del lenguaje exista.
           Los inmortales son individuos que trascienden el tiempo y espacio. Para san Agustín el tiempo sólo existe en la memoria, es decir, sólo nos podemos referir al pasado a través de la memoria, el presente es algo que no podemos aprehender y que cada instante escapa a nosotros, por lo que la única forma de hacer nuestro, el presente, es la memoria pues lo depositamos en ella; y finalmente, el futuro es una proyección del pasado, es el tiempo que construimos a través del pasado, en otras palabras, a partir de la memoria. Entonces los inmortales son seres alojados en la memoria. Quién pude negar la inmortalidad de Homero es lo que nos sugiere Borges, aunque en la nota al pie de página Borges ficcionaliza a Sabato quien nos dice que Homero, en realidad es una construcción de varios hombres, que de alguna forma puede ser cualquiera, incluso, Joseph Cartaphilus. Esta inclusión de Sábato nos hace remitirnos a la Biblioteca de babel, el universo está construido con los libros, ergo, de la palabra. Entonces, la palabra a través de la ficción es capaz de romper el eje sincrónico / diacrónico de la lengua, para que se establezca un paralelismo entre ambas, lo cual nos hace apenas develar una posible  utopía literaria, acaso borgeana, la negación del tiempo. Aunque como el propio Borges afirma en su ensayo de la nueva refutación del tiempo:

…negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino [...] no es espantoso por irreal, es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre  que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

        En este cuento Borges toma como origen la palabra, el hombre y todo lo que es este no pude ser más que palabras, adelantándonos en el tiempo, Benveniste afirma: Es en y por el lenguaje como el hombre se constituye como sujeto; porque el solo lenguaje funda una realidad, en su modalidad que es la de ser, el concepto de ego. (Benveniste, 1978.a,p. 180)
           Puede afirmarse, pues, que el hombre no es el creador del lenguaje, de esa herramienta capaz de sujetar lo exterior, sino, por el contrario, el lenguaje es el que ha fundado la especificidad de lo humano y ha posibilitado la definición misma del hombre. Al final de cuentas somos depositarios de un discurso histórico, el individuo cumple un ciclo pero sus actos, pensamientos, hechos, todo lo que es él mismo, queda atrapado en la perpetuidad de las palabras.
           Si partimos de lo anterior el final, es una gran mentira de Borges, pues Cartaphilus no muere desde el momento en que nosotros lo leemos, entoncers la lectura es la travesía hecha por Cartaphilus –nosotros somos lo seres que buscamos la inmortalidad cómo también lo propone años más adelante el escritor checo Milán Kundera en su novela titulada  la Inmortalidad, somos seres en busca de perpetuarnos y nuestros actos tienen ese fin-. Al Leer el inmortal, el lector es el buscador de inmortales, encuentra al inmortal Homero, el de las épicas griegas, y si el mismo lector después de leer el inmortal de Borges, se lanza a la guerra troyana de Homero, se dará cuenta que él al igual que Cartaphilus, tú  y yo somos Homero.
           Concluimos, pues, que el inmortal, perpetua no sólo al personaje Joseph Cartaphilos sino también al lector que no es más que discurso, palabras, palabras incrustadas en la perpetuidad de la lectura o del instante.   


Borges Jorge Luis,  otras inquisiciones, Emece 1969
Xirau Ramón,  palabra y silencio, Siglo veintiuno 1993.
Maria Noel Lapoujade, Tiempos imaginarios: ritmos y ucronías,  BUAP 2002


 [u1] En el cuadro se simboliza con DP Diégesis de la Princesa y con DC Diégesis de Cartaphilus

viernes, 19 de junio de 2015

SOR JUANA ANTE LA PRECEPTIVA DE BALTASAR GRACIÁN

Karla Avilés Gutiérrez



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http://redfilosofia.es/atheneblog
Los siglos XVI y XVII fueron siglos que se distinguieron por eventos tanto históricos como literarios. Vieron nacer a grandes figuras de la literatura tanto en España, en la Nueva España y en otros lugares del mundo. Este trabajo estará enfocado a la puesta en práctica de una de las preceptivas más trascendentes, se trata de Agudeza y Arte de ingenio de Baltasar Gracián, aplicado a un soneto de la monja mexicana Sor Juana Inés de la Cruz. Antes de iniciar me gustaría que recordemos algunos de los eventos más importantes de la época de nuestros dos escritores.
En cuanto a lo literario aparecen mediados del siglo XVI, dos tendencias básicas distinguían a los preceptistas italianos, la de los “finalistas” y la de los “hedonistas”. La primera reconsidera  principios como mímesis, catarsis, es decir, es de raigambre aristotélica. Aquí aparecen los nombres de Sperone Speroni, Giraldo Cinzio y Francastoro. La segunda, por su parte, busca una invención fascinadora y una excitación agradable. Los máximos exponentes de esta corriente fueron Mazzi, Carchi, Minturno. En el fondo se oculta la disputa entre el estudio del texto literario como una estructura y la poética de la inefabilidad. Ambas tendencias, sin embargo, conservan el gradiente moral. Hacia finales de este siglo, aparecen nuevos preceptistas (Pallavicino, Castelvetro, Piccolomini, Riccobono, Tasso) con una nueva estética de índole barroca. Hay en ellos una renuncia al fin moral y educativo de la literatura. Pugnan por el “embellecimiento de lo verdadero en versos delicados”. De 1647 a 1651 se halla en los varios pueblos de Aragón dedicado a la predicación y a la enseñanza en los Colegios de la Compañía.
En lo histórico, 1642 tiene lugar la secesión y guerra de Cataluña, fomentada por Francia que intenta apoderarse de Rosellón. La conquista de América. La batalla de Lérida contra los franceses y el éxito de los españoles, entre otros eventos no de menor importancia.
En el ámbito intelectual los preceptistas españoles buscaron sin éxito una teoría de la literatura que se opusiera de modo consistente a los italianos. Entre ellos encontramos al que será herramienta fundamental para este trabajo: Baltasar Gracián. Es en este marco que Gracián propone una estética absolutamente barroca, es decir, un estilo en que “los misterios hagan preñado, las ponderaciones profundo, los empeños picante, las ironías le den sal, las paronomasias donaire, las sentencias gravedad” (Gracián, 2001: 103)
Cuando Gracián comienza a publicar lo hace bajo el seudónimo de Lorenzo Gracián y sin permiso y aprobación de sus superiores eclesiásticos. Esta situación le fue tolerada durante el periodo intelectual que va de El político (1640) a Oráculo manual (1647). Sin tomar en cuenta las advertencias, publica los tres tomos de El criticón -el último en 1657- sin permiso y bajo el antiguo seudónimo. Fue reprendido de modo severo y, como castigo, se le retiró la Cátedra de Escritura. Gracián se disgustó tanto con la decisión que intento abandonar la orden. Este permiso le fue negado. Pocos meses después, en diciembre de 1658, muere.
Baltasar Gracián en El Arte de ingenio, de 1642 muestra su conocimiento poético y retórico adquirido en sus estudios de la compañía. Hay en la reflexión de Gracián un rompimiento con las preceptivas clásicas, renacentistas, a las que trata de superar en el estudio y denominación de los fenómenos estilísticos. Sobre la obra de preceptiva de Gracián, Marcelino Menéndez Pelayo, tomando en cuenta la confusa y poco clara división entre conceptismo y culteranismo, dice:
La Agudeza y arte de ingenio no es de ningún modo una retórica culterana: es precisamente lo contrario; es una retórica conceptista, un tratado de preceptiva literaria, cuyo error consiste en haber reducido todas las cualidades del estilo a una sola; todas las facultades que concurren a la producción de la obra artística a una sola también. Es el código del intelectualismo poético. El autor se propone dar artificio a la agudeza, y la agudeza es para él la única fuente de placer estético, la noción genérica que abraza dentro de sí todas las perfecciones y bellezas del estilo. (Menéndez Pelayo, 1985: 582)

Lo anterior obliga, indudablemente, a la consideración del barroco no como un simple período histórico del arte sino como un particular modo de relación del hombre con el mundo o, mejor, del sujeto con el objeto.
Por qué hacemos estas observaciones acerca de las cualidades del barroco? Porque es precisamente la autora que hemos elegido para la aplicación de la preceptiva de Gracián, un extenso y magistral ejemplo del manejo del estilo imperante en la época, el barroco. A este estilo Sor Juana añade una particularidad esencial en su escritura; la intuición o la sensibilidad del artista que le permitió abordar de manera puntual cualquier tema que trabajó. Desde el amor de pareja, la pasión, el engaño hasta cuestiones religiosas la obra de Sor Juana nos devela el ente en su forma más original y profunda. En un poema de amor nos devela el amor. En un Auto sacramental se nos descubre el comportamiento que se debía adoptar en la época. Al contrario de lo que se piensa, la obra de Sor Juana no es sólo un mero recursos retórico-estilístico, su obra la proyecta, nos proyecta, nos atrae, nos causa fruición estética, es polisémica, es artística. Cuando hablamos de una Sor Juana que cultivo el tema amoroso lo hacemos no creyendo que el tema es anterior a su vida conventual, más bien la monja fue transmisora de amores ajenos.
Cuando Gracián habla de que la poesía debe ser bella, toma una actitud que parece bastante moderna. Ver el poema como una construcción cuyo fin último es el de proporcionar goce estético. Además un poema será bello cuando el autor haya ordenado de un modo particular las palabras y las imágenes que el poema nos presenta nos ericen la piel, es decir, cuando esté escrito con agudeza. Al respecto podemos poner como ejemplo el soneto de Sor Juana que lleva por título “Procura desmentir los elogios que a un retrato de la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión”
Este que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,
es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:
es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

Podemos decir primero que la poesía es poseedora de un lenguaje analógico, es decir, que está, fundado en la semejanza. Observamos en el soneto que las imágenes de los versos 9, 10, 11, 12, 13 y 14 están construidas con este principio. Artificio, flor, resguardo, diligencia, afán, cadáver, polvo, sombra y nada, son los elementos que se utiliza para dar cuenta de la pasión.
Para Gracián la idea de concepto es importante, lo define como “un acto de entendimiento que exprime la correspondencia que se halla entre los objetos” añadiendo que “la misma consonancia o correlación artificiosa es la sutileza objetiva”. La agudeza, la esencia del concepto que posee calidad literaria se percibe, se intuye diríamos nosotros, pero no se define; es para el entendimiento lo que la hermosura a los ojos, o la consonancia para el oído. (Valbuena, 1963: 660)
De lo anterior observamos en el poema de Sor Juana, sobre todo en los dos primeros cuartetos, el fenómeno de la agudeza y de concepto. La primera dota al soneto el elemento que da estatuto artístico o literario a un texto cualquiera, es decir, esto se ve reflejado en los tropos que el autor emplea en la construcción del poema. En el caso del soneto que estudiemos, podemos distinguir, sobre todo, la metáfora y la metonimia.
El segundo habla de que las palabras, los conceptos pueden ser un chiste, una idea banal, pero que el arte radica en la manera de exponerlo. Por eso cuando leemos un verso como el tercero y cuarto del soneto “/con falsos silogismos de colores/  es cautelosos engaño del sentido/” no nos viene a la mente una imagen o un referente, sin embargo, no deja de provocarnos goce por la manera en la que está urdido el lenguaje.
La poética de Sor Juana es barroca tanto en los temas como en la forma. Recordemos que el barroco, principalmente, se distingue por el abigarramiento de la forma, por la variedad de las imágenes, por el colorido, pero sobre todo porque produce la sensación del engaño, es decir, el creer que se ha encontrado un hilo conductor y descubrir que es el mismo hilo quien nos ha enredado. Esta idea barroca se distingue claramente en el primer cuarteto del soneto con palabras en contraposición como silogismos/engaño/falsos, no sólo eso, sino que el juego de las vocales (o, u, i, son cerradas y oscuras, y a, e claras y abiertas) dan la idea del contrarios de oxímoron, pero además, dan la impresión de que el poema está cargado de tonos que se dan por la combinación de las vocales abierta y cerradas, oscuras y claras.
            En cuanto al tema podemos decir, recordando que Gracián era asiduo lector de los epigramas de Marcial y que esto se caracterizaban, principalmente por su tono humorístico, que este soneto de Sor Juana habla no sólo de la pasión humana sino un poco de la fugacidad de la vida y lo hace con un tono satírico y una estructura muy parecida a la que Quevedo utilizó en el soneto “Amor constante más allá de la muerte”
            El último terceto cargado de repetición da, también, la idea del Ouroborous, el dragón mordiéndose la cola, o en términos de análisis literario tradicional, una estructura ad ovo. Es decir, todos los adjetivos describen una misma cualidad, es como si volvieran a un mismo punto de origen que, en este caso, termina siendo la nada. Da lo mismo leer los últimos tres versos en el orden en el que están escritos o de atrás hacia adelante: necia diligencia errada, afán caduco, polvo, sombra, nada, son adjetivos que parecen conducir a la degradación total del hombre.
            Se habló mucho en el presente trabajo de la obra de Baltasar Gracián, de su vida y sus ideas estéticas literarias, me gustaría finalizar hablando brevemente de Sor Juana Inés de la Cruz quien nación el mes de Noviembre de 1648. Fue una mujer excepcional que consiguió ganarse el cariño de personajes importantes de la época pues recordemos que fue amiga de Carlo de Sigüenza y Góngora, que a los diescisiete años vivía en la corte de Virrey Marqués de Mancera. Es en esta época que decide ir al convento del que, tiempo más tarde decide salir para reincorporarse a su vida de monástica en el convento de San Jerónimo donde años más tarde muere. Poseía un pensamiento harto desarrollado, un don de interpretación de la vida y sus símbolos que le permitió desarrollarse cultualmente en una época en la que las mujeres eran rechazadas y reprimidas. Era poeta, músico, docente, prestaba servicios a la comunidad, archivista y contadora, fue una intelectual.
BIBLIOGRAFÍA
De la Cruz, Juana Inés (1989). Obras completas. México, Porrúa, Colec. Sepan Cuantos
Gracian, Baltazar (2001) Agudeza y Arte de Ingenio. Madrid, Castalia.
Menéndez Pelayo, Marcelino (1985) Historia de las ideas estéticas en Espalña. México, Porrúa.
Valbuena Prat, Ángel (1963) Historia de la literatura española II. Barcelona, Gustavo Gili.



martes, 28 de abril de 2015

¿Necesidad o identidad?

Por: Martín Vázquez Soto


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http://www.taringa.net/posts/noticias/18366907/
Actualmente el mercado es como una especie de campo de tiro donde las balas adoptan el nombre de publicidad; las armas, el de la radio, la televisión o carteles de vivos colores; y las tropas son grandes empresas fabricantes, cuyo objetivo es el consumidor, culpable de un sólo delito, el consumismo.
Recuerdo las anécdotas de algunas personas muy conocidas que decían: “cortábamos el chicozapote y lo masticábamos como si fuera chicle”, “lavábamos la ropa con jabones hechos de manteca”. Al parecer, hace varios años, no importaba si el chicle era fabricado por una marca muy importante como Adams o si el jabón llevaba el logotipo de P&G, lo único que realmente interesaba era que el producto lograra su cometido, el de ser masticado o desmugrar la ropa, respectivamente. Ahora, los productos cumplen una doble función; la primera, que es menos importante, la de cubrir una necesidad y la otra, la más importante, crear una identidad en el consumidor.
Es evidente la cantidad de publicidad que se nos inyecta a diario, pareciera ser que a manera de imposición, estaría de sobra mencionar a través de qué medios. La realidad es que hoy por hoy las marcas trabajan a marchas forzadas para elegir y mantener a sus clientes, con comerciales que se adapten a su nivel socioeconómico y sobre todo, en los cuales se sientan identificados y los lleven a consumir el producto. Por ejemplo: tomando Coca-Cola ya no habrá “amarguetis” en el mundo; la leche “Alpura” es mejor porque las vacas que la producen son tratadas con cariño; voy a “Oxxo” porque así la lista soy yo; usaré los rastrillos que usa Messi sobre su piel lastimada, esos no irritan, ya no voy a “The italian coffee company” porque en “Starbucks” me tratan mejor y me siento más cómodo, aunque el café sea el mismo. Se crean identidades poniendo en los comerciales al artista del momento, la canción del momento, el deportista más destacado o una locación muy parecida con la realidad del consumidor hacia el cual está dirigido el producto, perdón, quise decir la marca, porque hoy lo que se tiene que vender es la marca.
Y sí, como lo menciona Klein (2001), lo que se vende es la marca, no el producto como tal, una marca puede surgir de la nada y ponérsela a cualquier producto, producto elaborado por una empresa secundaria, pero que sin la publicidad que se le da a la marca ese producto no se vendería. Hay empresas que fabrican los mismos productos para diferentes marcas, pero la que más dinero invierta en publicidad será la que más  venderá.

Bibliografía:

Klein, N. (2001). El nuevo mundo de las marcas. En No Logo.El poder de las marcas (págs. 21-44). Barcelona: Paidós.



viernes, 24 de abril de 2015

La hipocondría de la experiencia liberadora

Por: Katia Monroy


Portada revista Óclesis 7

Terrorismo Cultural
“¡Palabras! ¡Simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué claras, qué límpidas y qué crueles! No se puede escapar de ellas, ¡simples palabras! ¿Hay algo tan real como ellas?” (Wilde, O. 1968), siempre tan ancladas al pensamiento, a la memoria y a la vida misma.

La ventaja de las emociones es que nos extravían, las sensaciones apasionan y la escritura expresa, porque no hay nada que el arte no pueda expresar, y aunque existiese algo que el lenguaje calificara como “inexplicable”, es a través de esa incapacidad de expresión que referimos existencia, notamos su presencia o su ausencia. Imaginar palabras es imaginar una vida, las cosas existen por medio de la palabra.
Nunca nos comprendemos a nosotros mismos, raramente comprendemos a los demás y escasamente comprendemos al mundo, lo mismo pasa con la palabra. Aquello que por naturaleza debiese ser espontáneo, fugaz, fuerte y vivaz, en la actualidad es parte de un sistema, letras lánguidas, translúcidas, secas… muertas en el papel, eco en los labios del hablante. Ya nadie dice cosas interesantes, discutimos artificios de la sociedad, la palabra está entorpecida, estereotipada y vaciada, ¿dinero? ¿Poder? ¿Fama? ¿Gloria? ¿Sexo? ¿Qué importancia tiene todo aquello? ¿Qué provecho alcanza el hombre que gana al mundo entero y pierde su propia alma? La liberación de la palabra vale mucho más que todo lo anteriormente mencionado.
El mundo es un escenario en el que la obra no tiene los papeles bien distribuidos, la sociedad está corrompida y alcanzar la civilización no es cosa fácil. El hombre esta poseído por la locura, y el genocidio de la palabra está perpetrado única y exclusivamente por él, porque los medios están tutelados por entes empobrecidas que redibujan perspectivas falsas de la realidad; sin embargo, no altera nada conocer esta verdad, puesto que seguiremos consumiendo, continuaremos danzando en este espacio rediseñado y la omnipresencia de la seducción de los medios que atenta contra la lógica mediática ganará la partida. Uno no sabe qué es peor, vivir en este espacio en la completa penumbra, o vivir en este espacio con las luces encendidas.
Estas líneas se encuentran viciadas en sueños utópicos y románticos, anhelan que su lector salga del escepticismo y del letargo en el que transita, sin embargo no lo saben. No saben si el pensamiento aquí planteado es una enfermedad que roe el espíritu, y hace pensar en círculos viciosos e interminables, lo ignoran, quizás sólo querían escapar de ellas misma.

Bibliografía:

§        Meneses, O.  (2014, 15 abril). Desentrampar la palabra. RE-incidente. P. 1

domingo, 12 de abril de 2015


CORTINA EN EL ESPACIO…

Ever Sánchez Osorio[1]
IISUABJO[2]


Propuesta. Este mundo es de propuestas. Existen contextos a los que no puedes pasar por alto. Finalmente hay que registrarlos. Hay otros que lo hacen. Los llaman poetas, filósofos, alquimistas de la palabra, testigos, dramaturgos, locos anacoretas que se desgajan por el peso de la mierda de otros dioses, […] creando mundos y destruyéndolos, fornicando, estriñendo, y siempre con el poder de hacerlo una vez más. Han escrito de este universo todas epopeyas. Bergantines, columnas, mausoleos, circos y jardines, todos ellos a su imagen y semejanza. Te repito son propuestas. ¡Quizá también sea la tuya!

“Velada”, Cortina en el espacio, (López, 2014: 59).



Fuente de imagen:
Marissa Alaffita Cast
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Este texto comienza con una idea del autor, el cual trato de reflexionar en el sentido de aquellos que tienen (materialmente) la “oportunidad” de presentar una propuesta en el marco de la vida cotidiana. El panorama no es agradable, inconscientemente somos reproductores de un orden ya estructurado, dado, maquinizado. Las propuestas, en diversos sentidos, se imponen desde arriba y pocos son los que intentan, desde sus acciones y sentimientos, pensar de modo contrario. La vida misma es conflicto, un terreno de toma decisiones, fines prácticos regidos por una ética fuera de las personas, pero creada para ellas. Hugo describe, para mí, estas cuestiones; poder,  luchas, pasiones, deseos, secretos, juegos, etc., que se encuentran en la oscuridad pero habitan cotidianamente entre nosotros, al margen de una doble moral que nos atraviesa. La reflexión del libro (Cortina en el espacio) se encuadra en el marco de arriba y se compone de tres partes, quién es el autor, cómo se compone y de qué trata su obra.
Quién es Hugo Israel López Coronel. No sé exactamente, lo que sí sé es que las veces que he platicado con él, nomás de cinco minutos, el tiempo que ocupa para comer en la “cafe” de la universidad, me hace sentir extraño. En cinco minutos, entre la comida y las palabras, discutimos sobre muchas cosas y sobre nada, de ahí lo extraño, del vacío que surge de la reflexión del todo y la nada, quedo pensando y el tiempo vuela hasta el próximo lunes y otros cinco minutos de todo y nada. La impotencia de observar todo lo que nos circunda, lo que está alrededor nuestro y no poder hacer nada. Sin embargo creo que la redacción de obras, como la que propone el autor, es parte de esa inquietud que comienza a romper la cotidianidad y grita desde adentro de lo más sano (o insano): la literatura y uno mismo.
            Hugo es una persona contemporánea y excepcional con quien se puede hablar diversos temas; el arte, la poesía, la literatura, el cine, el teatro, la música, la política, la religión, la cultura, el género, la educación, etc. Por ello, en lo que respecta a una charla amena, interesante, en donde el tiempo se puede ir en cinco minutos, recomiendo a Hugo y los trabajos escritos por él.
Cortina en el espacio es el título que hoy presentamos, del puño y letra, de Hugo. Ya antes habíamos comentado, espero tener razón, en la literatura el autor hace una propuesta de la historia, pero es la mente brillante de los lectores, oscuras algunas veces pero propio de la esencia humana, las que encausa el camino de los actores principales hacia diversos destinos, convirtiéndose en coautores de la obra y proponiendo situaciones y finales inesperados, que no podrían ser posibles sin el planteamiento principal del autor. Aquí hay una relación de complicidad entre el escritor y sus lectores, que va más allá de la amistad para encontrar su asiento en la reflexión ideológica de sus sentimientos, como forma de escape y huida a un mundo vital y poderoso del que forman parte. 
            El título de esta obra corresponde a su contenido, es buena; sugerente y metafórica. Me hace pensar en un lienzo que cae del cielo y desde allá observa las realidades del mundo y las personas. Creo que en principio era blanco, pero conforme desciende y se adentra a la contaminación humana se vuelve gris, oscura, se extravía, sin perder su esencia se convierte como cualquier hojarasca que toma el destino que el viento lleva, y en cada espacio que transita toman forma las diecinueve historias que se relatan en el libro.
            Otra idea que llega a mi cabeza es la pregunta, qué parte de la casa o departamento ocupaba esa cortina que ahora anda en el espacio. Pienso que el de una habitación, y como un fantasma, ante los horrores que ahí se guardan escapa, huye pero no encuentra paz. Como parte central de todas las habitaciones  observa cosas peores, va hacia mundos mejores, pero no los encuentra porque su esencia es en sí misma. No necesita huir del mundo, si no encontrase en él y comprender las reglas éticas y morales que de ahí se desprenden, y también las que en la parte exterior de esas reglas se componen. Necesita, en pocas palabras, conocer la ambigüedad de la esencia humana.
            Después pienso que Hugo es esa cortina, está aquí y allá, y parte de lo que ve, oye e imagina cobra vida en sus personajes.

El libro presenta algunas dificultades en su lectura, cosas que se convierte en un arma de doble filo, porque aquello que lo limita lo hace también extraordinariamente rico.
a)      Primero el libro tiene un vocabulario muy elevado, propio del autor, que con tanto esmero hilvana, palabra por palabra, punto por punto, como por coma, etc., las situaciones de los personajes, como colocando en cada espacio y una a una, las estrellas del firmamento. Buscando la precisión exacta y el detalle correcto de las cosas.
b)      No estoy acostumbrado a leer en párrafos grandes, pero la redacción me hizo correr de una historia a otra. Los enunciados pequeños me atraparon, me hicieron cómplice de los secretos que guardaban, no se detenían, susurraban, gritaban, me llevaron a la catarsis.
c)      No hay un hilo conductor de una historia a otra; hay una discontinuidad, quiebres, desplazamientos, se fusionan los tiempos, lugares, recuerdos, nostalgias, amores, ironías, humor negro, casos oscuros,  pecados, etc. Tal como la vida humana se presenta, ordenada para unos y desordenada para otros, pero qué significa el orden o desorden en este mundo. Hugo lanza la piedra pero esconde la mano, nos presenta diversas propuestas y en su ironía nos pide: “por favor, no mal interpreten mis intenciones, ni mucho menos crean que juego a que no juego sin jugar a nada, porque soy sincero con ustedes –recalca-, adolezco de mentir,  no acostumbro a hacerlo”.  Con esas palabras nos sitúa en mundos dispares para los ojos de una moral obstinada, pero finalmente, como señalé arriba, deja que los lectores imaginen y definan el destino de los protagonistas de la obra.
Pero bueno, de qué trata la obra de Hugo. Para mí no son cuentos, son historias que están al margen de la moral y de la ética, de lo que las reglas del hombre han considerado bueno o malo, se encuentran en la cotidianidad y hayan significado en lo clandestino de la oscuridad. En ese sentido se resignifica la vida y el amor, subsumidos y atrapados en una doble moral cultural que encierra aquello que llaman bajas pasiones, pero finalmente para el que lo vive (o sufre) no deja de ser amor. Entonces, “qué entender por amor, significa arrodillarse,… ceder a la vida”.
            Por ello la lectura es desafiante, a fuerza de las pasiones los conceptos conocidos y aceptados se de-construyen; hombre – mujer, hermano-hermana, tío – tía, el de los amantes que se encuentran a la luz de lo prohibido con sus almas como testigo, en ese encuentro todo se materializa y se desvanece. En este libro encontramos las voces de uno mismo hablando desde adentro, otras voces que se escuchan en nuestro alrededor y que son parte de uno mismo. Desde la marginalidad los sujetos en cuestión resignifican el amor fuera de las líneas, la complicidad y la decisión, si uno quiere, de entregarse a lo prohibido, bajo una ética negada pero aceptada para los implicados.
Cabe la pregunta, cómo algo tan cotidiano, pero en la clandestinidad, no alcanza a tener vida propia. Pero Hugo los saca de esa clandestinidad y les da vida y nombre, además de metafóricos, anónimos.  




[1] Doctorado y Maestría en Sociología por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Licenciado en Sociología por la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Tabasco. Actualmente realiza estancia de investigación posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
[2] Instituto de Investigaciones Sociológicas – Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. 

martes, 31 de marzo de 2015

De la representación de Pancho Villa en el cine

Por: Jorge Luis Gallegos Vargas[1]


Fuente de imagen:
http://elportaldemonterrey.com/?p=6430
Si hablamos de cine nacional y caudillos, Pancho Villa es sinónimo de ello. Se tienen datos de que en 1914 Villa firmó un contrato con la Mutual Films. La cinta encargada fue The life of General Villa, y esta tenía por objetivo mejorar la imagen del Centauro de Norte ante la opinión pública de los Estados Unidos y conseguir fondos que le permitieran adquirir armas.
Actualmente, son más de sesenta películas en las que la Revolución Mexicana ha servido como contexto para el desarrollo de la trama. Están consideradas como las dos mejores El compadre Mendoza (1933) y ¡Vámonos con Pancho Villa (1935), ambas del director Fernando de Fuentes.  Fue en 1933 cuando la revuelta fue puesta en pantalla por primera vez. El prisionero 13 (1933), El compadre Mendoza (1933) y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935. Los filmes de De Fuentes representan una visión de compromiso social, demostrando simpatía hacia los agraristas y los personajes que lucharon al lado del caudillo del norte; además, la dirección de estas historias se hicieron lejos de la institucionalización de los ideales revolucionarios de los años cuarenta e, incluso, son un documento alejado de la historia oficial.
El prisionero 13, narra la vida de un revolucionario fusilado, mostrando que la Revolución no es más que una historia de traición. Por otro lado, ¡Vámonos con Pancho Villa!, basada en la obra de Rafael F. Muñoz, plasma la desilusión y el horror que causó el combate armado de 1910 a los campesinos. A estos nombres, se anexan los de filmes como Enemigos (1933), Rebelión (1934), El Tesoro de Pancho Villa (1935), La Adelita (1937), La Valentina (1938), Con los dados de Villa (1939), La justicia de Pancho Villa (1940), Los de abajo (1939), de directores como Guillermo Hernández Gómez, Chano Ureta, Manuel G. Gómez, Miguel Contreras Torres, son sólo algunos nombres de los inicios de las representaciones del acontecimiento histórico.
Rafael Baledón fue el encargado de poner en pantalla al Centauro del Norte con filmes como El Secreto de Pancho Villa y El tesoro de Pancho Villa. Ismael Rodríguez hizo lo propio con la trilogía Así era Pancho Villa (1957), Pancho Villa y la Valentina (1958) y Cuando ¡Viva Villa! es la muerte (1958), trasladando a la figura revolucionarias a imágenes falsas, de súper héroes, reduciendo a Villa “a un acopio de cuentos con finales sorpresivos matizados por la ingeniosa filosofía popular del héroe más cerca de la anécdota cotidiana que de los libros de texto.” (Aviña, 2004: 71) Los años cincuenta vieron convertirse a figuras como Pedro Armendáriz, Fernando Fernández y José Elías Moreno en el mito villista.
Entre Pancho Villa y una mujer desnuda es sin duda un filme que nos muestra diferentes revoluciones. En primera instancia, utiliza a una figura significativa de la Revolución Mexicana, como es Pancho Villa, para hacer una crítica a la cultura machista de nuestro país. Aunado a estas razones, este texto, que en primera instancia fue una obra de teatro, surge en un momento decisivo en el que la mujer comenzó a ocupar papeles importantes en la vida pública.
Además de tener el sexo en común, comparten el interés y la pasión hacia Francisco Villa. Un día, Gina va en busca de Adrián y le propone que se vaya a vivir con ella y que tengan un hijo, encontrándolo con otra mujer. Es entonces, cuando la protagonista se enrola en una relación con Ismael un hombre más joven que ella y que, además, es su socio. Después de unos meses de ausencia, Adrián regresa en busca de Gina pero se da cuenta que ésta ha decidido rehacer su vida; éste intenta reconquistarla e imagina que Pancho Villa es su consejero; éste último, le da consejos machitas para hacer hacerla sucumbir, sin embargo, ambos fracasan en el intento.  
El Villa de Berman y Tardán es una representación fársica y exagerada del caudillo. Se mofan de la figura mítica, dotándole una dosis de humor, sirviendo para caricaturizar al mexicano; el Centauro del Norte, de Sabina e Isabel, es viril, masculino, características que sirven para ridiculizar a la cultura mexicana.      
Entre Pancho Villa y una mujer desnuda, desde el título, denota que nos encontraremos ante el espíritu machista de una época: 1910, intentando recontextualizar las demandas y el abandono de la mujer de inicios del siglo pasado, con las preocupaciones colectivas y sociales de la mujer contemporánea, dejando al descubierto que tanto la lucha del Centauro del Norte, así como la lucha feminista, contando entre sus bases con planteamientos de un pensamiento utópico.




[1] Acerca del autor: es maestro en literatura Mexicana por la FFyL de la BUAP y miembro activo en Óclesis, Víctimas del artificio.

domingo, 15 de marzo de 2015

El lado oscuro tras la cortina
Por: Estephani Granda Lamadrid[1]

Entender el mundo tras un nuevo libro, es abrir el ojo y el cuerpo a nuevas experiencias. Recorrer la cortina que nos permite ver una de tantas ventanas, abrir y cerrar, nos deja ver el exterior o interior, como se le quiera ver, y deja a contraluz nuestra sombra en ese espejo que es el otro, donde entendemos y sabemos que existimos.
Así es como en nombre de la editorial Sikore, en la que actualmente colaboro, tenemos el orgullo de presentar oficialmente nuestro primer título de narrativa, Cortina en el espacio, de nuestro amigo y compañero en las andanzas de promoción cultural y sobretodo, de escritura, el Maestro Hugo López Coronel, a quien tengo el gusto de conocer desde hace varios años, y que en un esfuerzo conjunto con el grupo Cultural Óclesis, el día de hoy iniciamos un proyecto editorial.
La historia tras este libro es larga y grata, debo confesar que tardó mucho tiempo en materializarse, más por un trabajo de perfeccionamiento que por falta de talento. La obra que ilustra la portada es la misma que le da título al compendio, Cortina en la Espacio, del artista Tirsso Castañeda, pues para Hugo ha sido importante desde un inicio la vinculación de las artes gráficas con la literatura, pues hay puentes que comunican estos dos lenguajes y que siempre se complementan como en este caso.
He conocido algunas piezas que componen este libro desde sus primeros bocetos, sus primeras versiones, algunos personajes que inspiraron sus cuentos y la forma en que el autor los va desintegrando del plano físico para trasladarlos a la tinta. Es más, en algunas ocasiones, personas se han acercado a Hugo para solicitarle su ayuda para el montaje de ellas sobre el escenario, en pequeñas obras teatrales, pues la forma en que están construidas siempre nos lleva a imaginar estas puestas en escena, donde los personajes nos pierden dentro de su mente, nos agobian con sus temores que nos son tan conocidos. Así pues, luego de una selección de cuentos que fue difícil, nos pareció adecuado estas casi 90 páginas para formar parte de la primera compilación de lo que será la obra de Hugo.
En cuanto a la temática que se maneja en este volumen, podemos encontrar un hilo conductor. Los personajes, básicamente nos muestran un abanico de filias, fobias, un soliloquio que nos introduce a nuestra propia mente y sus límites. Romper con los tabús, porque aún queda mucho que derrumbar, dando un gran significado a la palabra “Libertad” para poder escribir sin ningún tipo de amarre que cercene las imágenes fuertes y poderosas que saltan de las hojas en cada momento. Con un lenguaje en su mayoría poético, nos remite lo mismo al asesinato del hermano, a la iniciación homosexual, que a un amor casual en el metro de una ciudad en medio de un viaje interminable, o que una mariposa que logra salir de un cuadro para escapar.
De nuevo el tema de la liberación, conocer los límites y las necesidades del ser humano. Estos 19 cuentos nos ponen al borde de nuestros propios miedos. ¿Hasta dónde el amor tiene sentido para poseer el cuerpo, para adormecerlo y tener ese espejo? 
El ser humano, dentro de su composición, también tiene algo de maldad, los pensamientos perversos, el hedonismo, la búsqueda del placer. Así como el Eros, el Tanatos está presente en varios momentos del día. En este libro, Tanatos, la muerte, lo oscuro, lo sanguíneo, sale en búsqueda de un lector abierto, que desee el conocimiento que se guarda entre líneas.
El difícil tema del erotismo se inscribe con un lenguaje suave, aunque en el fondo sea un estado de vehemencia con el que hablan los personajes. Aunque el tema del erotismo ha estado presente en la literatura desde siempre, podemos hacer notar la hechura y elegancia con la que se describen escenas que en manos de otros narradores, e incluso poetas, se llegan a ver vulgares y como simples descripciones que no aportan nada.
Cito un fragmento del cuento Manada: “Te acercas, la ropa de tu piel me recorre muy lentamente, tu lengua devora mis palabras cerrando mis labios con los tuyos, me ahogo en tu aliento, en tu garganta, en tu cuello. Te desvaneces en el aposento, mi existencia va sintiendo el abrasador fuego de tu deseo que me envuelve dejándome atrapado entre tus piernas, entre tus manos. Me vierto en ti, tomo tu epidermis fundiéndola en la mía. Trasquilas mi razón convirtiéndome en carnada fácil, abandonado en el camino para ser devorado por tu depredador, mi alma anestesiada por la saliva de tu ser se olvida de la tibia luz, tu sudor me adormece, poco a poco me hundo en ti. Me convierto en ti”
Pero no sólo se trata del cuerpo, también la mente y sus habitaciones nos instan a deambular por estos pasillo, o por lo menos a mirar desde los umbrales hacia el interior, observar a la niña y a la otra ella, como en el cuento de Ella: “Qué dices, sabes que no puedo dejar esta casa, es lo único que queda de mi madre”
El tema de la dualidad, como ese espejo, el bien y el mal, el ying y el yang también se dejan ver de manera muy precisa en cuentos como Virgen de Media Noche, cuento que da para muchas interpretaciones, análisis profundos, y obviamente, otras formas de presentación como cortometrajes, obras de teatro, entre otras. La aparición de los gemelos, desde tiempos primitivos ha causado fascinación en la humanidad. Ya sea porque se necesita hombre y mujer, y en cierto sentido una combinación, que nos hace replantear el asunto dentro de este cuento, donde la dualidad no es de opuestos, sino de iguales, de hombre a hombre, y más aún, que comparten lazos de sangre. Hugo nos convoca a plantearnos de nuevo la necesidad de esta dualidad, y la forma en que se puede solucionar o conflictuar, según como nos mimeticemos con los textos.
“¿Estás lista? Recuerda ser mujer. No olvides pintarte los labios. ¡Acomoda tu cabello! ¡Mira esa cara! ¡Acaso no puedes arreglarte! Me pregunto si algún día podrás hacer algo bueno en la vida, algo que no sea sólo quejarte y poner esa cara de estúpida. ¿No sabes hacer otra cosa...?” en el cuento Manada, también puede ser una radiografía, la forma en que pensamos y de nuevo, la forma en cómo asumimos los papeles, qué es ser mujer, qué es ser hombre, cómo queremos ser dentro de esos roles.
Podríamos diseccionar cada uno de los cuentos de Cortina en el espacio, pero no tendríamos el suficiente tiempo para hablar de todas las aportaciones, tanto temáticas como formales que Hugo López Coronel ha puesto a nuestra disposición en este libro. Así pues, dejo a todos ustedes la sencilla tarea de ejercer su libertad, explorar los recónditos lugares y su lado oculto, ése que negamos, dentro de este libro, y dejar de tener miedo, que ser humano también es eso que tratamos de ocultar tras una cortina.
En hora buena Hugo, por este libro.




[1] Estephani Granda Lamadrid (Puebla, México. 1985) Poeta, editora y diseñadora gráfica. Mención en el Concurso Nacional de Poesía El Laberinto 2007; segundo lugar en el Concurso Nacional de Poesía Enrique González Rojo 2008. Obtuvo el tercer lugar en el Segundo Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2008, organizado por Versodestierro. El poema “Cántico iniciático” ganó su inclusión en la novela gótica Sangre, de la española Clara Peñalver (editorial El páramo, 2010). Libros publicados: Casa de navajas (VO, 2009), Silencios de agua(IMC, 2009). Antologías: Descifrar el laberinto 2007 (VO, 2008), 40 Barcos de Guerra (VO, 2009), Panorama de Poesía Mexicana (2009, edición digital). Sueño urgente, poesía de Venezuela y México (La Mancha Editorial, 2010) y Moebius 2010, poetas nacidos en los 80 (Sikore, 2011) y Líneas & versos para incitar al vuelo Vol. 30(StarPro, 2012).