jueves, 26 de marzo de 2020


Y de pronto nos damos cuenta…

que la prisa por más tener solo alimentaba a quienes ya tienen demasiado,
que con unos días de pausa nuestros avaros ideales se han derrumbado,
que me tengo solamente a mí mismo porque las cosas se van, se tienen que vender
o se pierden porque alguien con más miedo que yo me las robó,
porque mis amigos tienen que cuidar también de ellos mismos,
porque “mis amores” no los poseía yo, sino que yo me había dado a ellos.

¿Y qué pasará ahora sin esa economía pujante?
Quizá mucho desde el balcón de los que más tenían
quizá muy poco desde la celda de quienes nada poseían
quizá el mismo sistema ha implosionado en su propia paradoja,
era insostenible soportar el ritmo cada vez más intenso,
el sistema de cristal ya acusaba por defectos muchos,
donde se nos obligaba a enfocarnos en los resultados,
en ese maldito número que nos cualifica según conveniencia
que nos da migajas de plata y nos arrebata la vivencia
y nos desprecia si pensamos más en nosotros que “en ellos”
por un supuesto bien común que casualmente más les rinde
se nos obliga, por unos días, sin saber cuántos, a detenernos
aunque que sea para no causar más daño a su culto
el ignominioso culto del más tener.


Pero qué maravillosa oportunidad se nos ha otorgado
hacer un alto por unos momentos en el sendero de la vida
que nos sometía a la vorágine de la productividad
y nos obligaba a perdernos de la belleza del camino.



Y entonces podemos entender que no estamos aquí para llegar antes
o para llegar con tanto, sin aliento y sin recelo,
sino para llegar nosotros mismos siendo plenos,
con nuestras victorias y aprendizajes, con certezas y virajes,
con nuestro sensor de amor descompuesto de tanto que hemos dado,
con nuestras lágrimas recicladas desde el infinito
de tantas veces que con alguien o por alguien hemos llorado
con nuestras manos callosas de tantas sogas que hemos tirado
tratando de ayudar a alguien más a seguir su camino andado.

El camino no es hacia wall Street, Beigin o Roma,
tu vida no pertenece al sistema, ¡entiéndelo!
Tu vida es para ti, a través de los demás,
a través de tu satisfacción de dar, de cuidar y amar
a todos aquellos que también somos tú.

La productividad no es el problema,
egoísmo es el tema y solo tú puedes remediarlo,
una sociedad productiva sin egoísmo
siempre los mejores números tendrá
porque solo así en cimentos de piedra se podrá fincar
y la historia está ahí para demostrar
que los imperios y los reinos han de existir
cuando la riqueza y el saber se ha de compartir.

y al final, qué más da…
la gran lección que el hombre no ha aprendido
después de tantos eones y tantas vidas en el intento
es que no hay cajeros en el otro plano
que solo llevas las experiencias que tu rostro de satisfacción inundaron
para cuando al final puedas cerrar los ojos y decir: “misión cumplida”.


JOCL



lunes, 2 de marzo de 2020


El buen samaritano | Ensayo sobre la ceguera

Luz Tania Álvarez Palomares

Distancia, tiempo, distancia, tiempo. La vida del humano es un invento. Camina a paso lento, un pie tras otro, su mente hace tiempo que dejó este momento. Distancia, tiempo, distancia, tiempo. Un chico llega al borde de la cebra. No una cebra animal, no un peluche barato, no; una cebra de blancas rayas sobre un suelo que es negro.

            Rojo, amarillo, verde. Verde, amarillo, rojo. Saltar o no, vivir o morir, pregunta elemental en la mente de un chico al borde de la calle. Verde, coches van. Rojo, personas van. Pero él sigue ahí viendo el tiempo pasar. Verde, coches van, y si él avanza igual, la vida se le va. Rojo, personas van, y si él avanza, otro día de miseria ha de pasar.

Acelerar, frenar, claxon. Un chico sin propósito en una banqueta.

            Acelerar, frenar, claxon, claxon… un coche no avanza, se ha quedado estático. El chico suicida levanta la mirada, observa entre la multitud que se junta, un hombre desesperado. Grita que no ve, que se ha quedado ciego, que por favor alguien lo ayude. Y todos opinan, hablan… esa gente molesta, chismosa, cómo la odia el chico suicida. Pero antes de que se dé cuenta, está entre esa gente, se impregna de su odiosa actitud; pero no puede ver al hombre sufrir, porque él cree saber que tiene, no, él lo sabe, está seguro. Fue como con su madre, primero dejó de ver, luego de caminar, luego de respirar. Y en su tumba no sólo enterraron su cuerpo, si no, el alma de una familia que ahora estaba en pedazos. En la casa del chico ya no había dinero, y mucho menos amor. Algo tenía que hacer por el hombre y su familia, tenía que salvarlos.

— Yo lo llevo a casa, yo manejo — sus palabras eran claras, su mente no.

Sentó al hombre en el asiento del copiloto, lo oyó llorar y murmurar su dolor. Pero él lo iba a salvar, nadie sufriría lo que él sufrió. Le preguntó al hombre su dirección, prendió el coche y puso una velocidad. Rojo, la gente va, pero los coches no avanzan. Verde, los coches van, la gente se queda atrás.

El chico aceleró, cambió la velocidad, volvió a acelerar, y de nuevo la velocidad. Tenía que salvar al hombre y su familia. Esa era su única misión. Rojo, verde, amarillo, eso ya no le importaba al chico. Dio una vuelta, el coche casi se voltea, dio otra vuelta, y el coche acelera. 

Distancia, tiempo, distancia. La vida del humano es un invento.
Rojo, blanco, azul, el sonido de una sirena a lo lejos suena.
Rojo, blanco, azul, hay dos muertos en la calle sur.
Rojo, blanco, azul, un coche estrellado contra un muro azul.

domingo, 16 de febrero de 2020

La ofrenda de Córpez

Por: Alfredo Torres Saldaña[1]


Fuente de imagen:
https://www.ead.pucv.cl
Pasó durante la ofrenda de Córpez, aquella fiesta patria del pueblo de Balacúm en el mes de Octubre. Dicha celebración se auspiciaba en honor a Kamilum Córpez, fundador del pueblo y el primero en poner el primer bloque de la muralla que rodea al pueblo.
Usualmente los bailes típicos abren el evento; mujeres de largos vestidos y peinados extravagantes bailan al son del soplo de la flauta y los acordes de guitarra, el ritmo de la música abre un ambiente un tanto jocoso para el público. Sin embargo, aquella vez decidieron montar un castillo, colocarle cohetes, pequeñas bengalas y encenderlas.
La noche anaranjada de las luces festivas quedó difusa por el enorme resplandor blanco de aquella estructura envuelta en explosivos. El estruendo que producía era amplio, llegó hasta la muralla y los guardias que la custodiaban llegaron a pensar que podía despertar a cualquiera a varios kilómetros de distancia. Seguido de la quema de este castillo la fiesta dio su inicio. Los músicos tocaban, en la plaza los hombres con cierta timidez sacaban a las mujeres a bailar. Algunos disfrutaban la gastronomía y otros participaban en pequeños eventos y juegos.
Más entrada la noche, el licor y el ambiente habían causado gran efecto en las personas. Algunos estaban ebrios, inconscientes, otros no y la gran mayoría fueron a sus casas, pero esta mayoría eran niños. Los guardias dejaron su puesto y bajaron para unirse a la celebración. Decían que, desde que levantaron el muro, no había pasado nada que fuera lo suficientemente peligroso como para que sea menester cuidar esa noche, incluso se corrían rumores de querer derribar el gran muro circular.
La fiesta continuó. De entre tantas pláticas surgió el tema de encender otro castillo, la gente se excitó al recordar el primero que encendieron y aquellos hermosos colores que desprendió. Montaron otro, que, a diferencia del primero, era más alto y con mayor cantidad de explosivos. La estructura era colosal, se le caían los cohetes de la cantidad que tenía y cuando se encendió por un instante la noche se volvió día y el estruendo era tal que los habitantes quedaron sordos por unos momentos. Muchos que ya habían conciliado el sueño despertaron. En el medio del espectáculo de luces, en la columna se escuchó un chillido diferente al que hacían los cohetes. La gente, sin darle importancia, siguió celebrando.
Fue entonces cuando cayó el castillo sobre una tarima, el golpe hizo que los cohetes adquirieran una nueva dirección y salieran disparados a diestra y siniestra, ya sea sobre las casas, puestos de comida o sobre la gente. Lentamente la explanada comenzó a incendiarse, de las casas salía humo y llamas se comían las decoraciones festivas. Tenían que evacuar a la gente, pero los guardias estaban ahí y no había nadie a lo lejos que efectuara el largo proceso de abrir la puerta de la gran muralla.
 No pudieron salir y el fuego se propagó por todo el lugar, lo que inició en la plaza siguió ardiendo con tal intensidad que pudo alcanzar la altura de la muralla y para cuando salió el sol sólo quedaba humo negro.
De Balacúm sólo queda una gran muralla circular que protege un montón de cenizas de lo alguna vez fueron bailes, canciones y su gente, víctimas del artificio.



[1] Soy Alfredo Torres, joven tijuanense actualmente estudiante de la AUBC en el área de ingeniería. Tengo 23 años y a los 14 inicié a escribir, pero a los 16 me enamoré de este bello arte. Como menciono al principio soy y nací en Tijuana Baja California, y constantemente busco mejorar y aprender más en ámbitos literarios.

sábado, 15 de febrero de 2020

Arte e Imaginación:
Hacía una construcción de Colectivos Inteligentes

Fabiola Morales Gasca


Obra gráfica:
Francisco Luna
¿Qué es lo Virtual? de Pierre Lévy es un libro que señala la potencialidad del Internet en nuestra vida y actos, pero sobre todo nos da pistas de cómo construir colectivos virtuales inteligentes. El autor enlaza la tecnología y la filosofía para hacer palpable lo humano en lo técnico. Y es que para Levy, lo humano es lo que nos distingue de los animales y nos ha permitido llegar  hasta este punto en nuestra historia y evolución.
En la obra Filosofía social de Remy C. Kwant se señala que cuando el hombre empieza a tener uso de razón frente a la vida surgen dos modos de emprenderla: “Puede mirar a cada uno y a cada cosa a la luz de su propio interés individual y no mostrar apertura hacia los otros como personas. Pero puede también el hombre mostrar su apertura al semejante en su pensamiento-en-acción, puede tomar en cuenta el interés del otro y de esta manera hacerse a sí mismo ‘relativo’.” Es decir, somos individualistas o sociales en el momento en que existimos en libertad. 
Si a esta idea de Remy C. Kwant la entroncamos con lo propuesto en el libro de Pierre Lévy, en donde a partir de la ontología clásica, se nos cuenta que la virtualización es una desustanciación (quitar la sustancia, fuerza o vigor a algo desvirtuándolo), que se expresa a través de la desterritorialización (perder territorio, romper con la historia y la memoria de los lugares) observamos el efecto social que tiene como fundamento el anillo de Moebius, según el cual se pasa fácilmente desde lo privado hasta lo público, y viceversa, sin saber, como en las paradojas, dónde comienza lo público y dónde termina, para dar inicio a lo privado. Pierre señala además que la virtualización cuenta con dos movimientos: el de la subjetivación, que tiene implicaciones individuales, y el de la objetivación, que tiene implicaciones comunitarias, que buscan el bien común.
Históricamente la “ideología del individualismo” surgió como un proceso de desarrollo en el Occidente; la vida económica política, religiosa y artística giró en lo individual, e incluso se hacía énfasis en ello: el individuo era ideal absoluto y norma fija. Ejemplo de este pensamiento lo podemos apreciar en el filósofo René Descartes con su Discurso del método. “Pienso, luego existo” es una manifestación clara de la ideología del individualismo. Y en elipsis de las transformaciones y cambios que ha sufrido el pensamiento humano llagamos de la subjetivación individual a una idea más comunal a través del Internet es decir dejamos sustancia y territorio para ser una comunidad virtual que debe de replantear su propia existencia tal y como lo hizo Descartes en el siglo XVII para coincidir en el pensamiento y existencia, “Pensamos, luego existimos” y traducido a nuestros tiempos posmodernos “Publicamos, luego existimos”.
Lévy define la inteligencia colectiva como una inteligencia distribuida en todos lados, continuamente valorizada y puesta en sinergia en tiempo real. Cada uno de nosotros estamos integrados por el paso de otros seres y por lo tanto nuestro conocimiento posee una dimensión colectiva porque somos seres de lenguaje y habilidades aprendidas de otros. Biológicamente hablando, nuestras inteligencias son individuales y parecidas (no idénticas), en cambio culturalmente nuestra inteligencia es altamente variable y colectiva. Si observamos de forma cautelosa, esto se enfatizada claramente en la red.
El filósofo y economista Adam Smith sostenía: “cada uno está centrado en su propio interés; busca contactos con otros, movidos por el amor propio, y sus acciones también están determinadas por su amor propio”. Smith menciona que existe otra tendencia en el hombre, que es “el deseo de mejorar nuestra condición, un deseo que, si bien generalmente calmo y desapasionado, nos viene desde la cuna, y no lo deja hasta que bajamos a la tumba”. Cada hombre es un autoproyecto, como él lo denominó, que consiste en situarse a sí mismo como una mejora de la propia condición económica, busca acrecentar el propio capital y contiene el deseo innato de automejoramiento. El interés propio de cada individuo o “la mano invisible” que conduce al bienestar general fue interpretado y conducido de forma errónea al egoísmo. En su obra Los sentimientos morales, Smith dejó claro que en un sistema económico el interés personal no es la única motivación. El ser humano es capaz también de comprender el interés personal de su compañero y de llegar a un intercambio mutuamente beneficioso. La empatía hacia el otro y el reconocimiento de sus necesidades es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias.
La idea del economista Smith también se enlaza con la idea que impera en los  colectivos inteligentes. Estamos en la Red y tomamos de ella lo que a nuestro interés convenga y la Red nos proporciona un bienestar personal y de información pero como humanos también somos capaces de empatizar con los otros y de ayudar, no ser solamente egoístas. Sería genial que cada hombre, visto como un autoproyecto, que se sitúa a sí mismo y está en busca continua de una mejora de su propia condición (es decir contiene el deseo innato de automejoramiento) participará no solo para sí sino para otros en la Red en busca de su propia mejora y busqué el bien social. Y es ahí  donde se debe de poner toda nuestra energía: en la construcción de colectivos inteligentes que beneficien al conjunto. Lección de ello es Wikipedia, “la enciclopedia libre,​ políglota y editada de manera colaborativa. Es administrada por la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro cuya financiación está basada en donaciones. “El trabajo colectivo de muchos voluntarios y sus horas de trabajo ha producido más de 50 millones de artículos en 300 idiomas con más de 2000 millones de ediciones, y permite que cualquier persona pueda sumarse al proyecto. Esto nos permite tener una ligera idea de lo que un colectivo de la Red puede hacer y que sin duda dejaría pasmados de admiración a Diderot, D’Alembert y a todos los destacados colaboradores de la primera enciclopedia del siglo de las Luces.
En Crítica de la razón dialéctica, obra del filósofo francés Jean-Paul Sartre señala que el interés es una parte del mundo humanizado, que determina el ser social de una persona particular.
“Cada parte del mundo existe para el hombre; pero lo opuesto también es cierto, pues cada uno quiere seguir siendo el mismo. Si quiere seguir siendo él mismo, debe de preservar su interés, debe hacer lo que su interés exige.”
Por ejemplo, el interés del granjero exige que comience su día temprano y lo termine tarde, el interés del industrial exige que esté al tanto de nuevos métodos y técnicas en su ramo, así para cada uno de los miembros de la sociedad. La individualidad debe ser vivida en una comunidad de sentido. Pero si se arrebata el sentido de dignidad humana, si se arrancan los valores mínimos del existir humano no hay razón de ser.
Es definitivo que la inteligencia colectiva tiene mayor peso que la inteligencia personal, y si todos cooperamos y nos reconocemos como parte integral de ella respetando nuestros propios límites y capacidades observaremos una construcción inteligente. Someter nuestra individualidad y capacidades para una comunidad con sentido y armonía, como lo manifiesta Sartre,  es no sólo un gran reto sino el mejor experimento que puede transformar el mundo real y virtual.  
            Jean Baudrillard al igual que  Pierre Lévy  señalaba la trascendencia de lo digital. Para él “la inteligencia digital, que nos libera de nuestras limitaciones, dará paso a una individualidad desligada de las coacciones de la historia o el libre albedrío. Es el reino de la objetividad pura que el hombre alcanza sólo al precio de su propia desaparición.”  Y es dónde se nos plantea la necesidad de reconocernos en un mundo e inteligencia colectiva y digital.
Baudrillard se planteaba ¿por qué todo no ha desaparecido aún? que remite a la clásica pregunta ¿por qué algo en lugar de la nada? y él otorga una simple respuesta al ser humano que es la Dualidad. Todo no ha terminado aún porque si bien el hombre es capaz de programar su propia desaparición también lo es la máquina. La dualidad es una regla inviolable del orden de las cosas. Así, pues, si su propia duplicidad abandona al hombre, entonces los roles se invierten: la que descarrila, falla y se vuelve perversa, diabólica, ventrílocua, es la máquina. Esa duplicidad que conlleva el bien y el mal como semilla latente del hombre puede ser orientada hacia el bien común. Podemos como sociedad descarrilar, fallar o ser perversos, pero también podemos orientarnos hacia lo justo, libre e igualitario, dicho reflejo se pone de manifiesto en la red cuando el colectivo está  consciente de su poder y su unidad.
Queda claro que en nuestra sociedad física, tal y como la conocemos ha existido siempre un desequilibrio en fuerzas económicas, materiales y, por qué no, hasta espirituales, si todos los errores que se han cometido a lo largo de la Historia Humana lo podemos evitar en la construcción de un mundo virtual  creo que habremos dado un gran paso para una inteligencia colectiva de calidad.
Es bueno considerar también otros elementos que Pierre Lévy pone juego en su libro ¿Qué es lo Virtual? y me parecen importantes para crear una inteligencia colectiva. El arte, como elemento primordial e indiscutible para la transformación, es para el autor un camino a la exploración de nuevas formas de verdad. El arte nos hace perceptibles y predispone a los sentidos y a las emociones, provocando un salto vertiginoso en la virtualización.
El artista para Lévy juega un papel importante en los colectivos inteligentes porque debe “maquinar un dispositivo que permita a la parte todavía muda de la creatividad cósmica hacer oír su propio canto.”  Y el nuevo tipo de artista es el que no solamente cuente historias sino que sea “un arquitecto del ámbito de los acontecimientos, un ingeniero de mundos para miles de millones de historias venideras. Esculpe directamente sobre lo virtual.”
Porque sólo a través de lo artístico se pude tener sensibilidad para “crear un equilibrio y lograr una virtualización revalorizante, incluyente y hospitalaria contra una  virtualización pervertida que excluye y descalifica.” Sin susceptibilidad artística es impensable crear cualquier sociedad. Ella debe de estar integrada en toda la actividad virtual.
Recordemos que el colectivo “Ya no es sólo una casta de especialistas, sino la gran masa de los ciudadanos la que está llamada a aprender, transmitir y producir conocimientos de manera cooperativa en su actividad cotidiana.” Y esa es su fortaleza. Debemos ser residentes y no sólo foráneos del mundo virtual. Puesto que “hoy en día, la información y el conocimiento son la principal fuente de producción de riqueza” lo digital nunca debe despreciarse, son la base de nuestro siglo y el futuro que nos perpetuará como especie. Por ello debemos ser responsables y sociales, Pierre Levy ya lo hacía notar como el nuevo paradigma “un nuevo auge en la creación de herramientas de ayuda en el campo individual y colectivo frente a la enseñanza de nuevas tecnologías”.  La capacidad creativa de construir conocimiento es lo que va a caracterizar la riqueza de un pueblo o una nación y por supuesto al colectivo inteligente dentro del gran mundo virtual.
La parte final de su Epílogo: bienvenida a los caminos de lo virtual, cierra con una cita que nos lleva con gran interés a reflexionar:
Aguzad el oído a la interpelación de este arte, de esta filosofía, de esta política inaudita: «Seres humanos, gentes de aquí y de todos lados, vosotros que habéis sido arrastrados por el gran movimiento de la des-territorialización, vosotros que habéis sido incorporados al hipercuerpo de la humanidad y cuyo pulso tiene eco en sus pulsaciones gigantescas, vosotros que pensáis reunidos y dispersos entre la hipercorteza de las naciones, vosotros que vivís atrapados, separados en este inmenso acontecimiento del mundo que no deja de referirse a sí mismo y de recrearse, vosotros que habéis sido arrojados vivos en lo virtual, vosotros que habéis sido tomados en este enorme salto que nuestra especie efectúa hacia el origen del flujo del ser, sí, al corazón mismo de esta extraña turbulencia, vosotros estáis en vuestra casa. ¡Bienvenidos a la última residencia del género humano. Bienvenidos a los caminos de lo virtual!».
No bastará solo con arrojarnos vivos en lo virtual con pasión y desenfreno, sino ser conscientes de nuestro trabajo y aportación diaria, ser plenos de llevar la verdad y el compromiso social.
Y es donde sinceramente debemos esforzarnos por desarrollar fuertes cimientos, que al igual que la Revolución Francesa « Liberté, égalité, fraternité» (Libertad, igualdad, fraternidad) de la mano con el arte, rijan el sentido de lo virtual y la inteligencia colectiva.


BIBLIOGRAFIA
·        Lévy, Pierre. ¿Qué es lo Virtual?. Traducción Diego Levis. Buenos Aires: Paidós.1999. Impreso.
·        C Kwant, Remy. Filosofía social.  Buenos Aires: Editorial Carlos Lohle. 1969. Impreso.
·        Baudrillard, Jean. ¿Por qué todo no ha desaparecido aún? Traducción Gabriela Villalba. Argentina: Libros del Zorzal, 2009. Impreso.

miércoles, 5 de febrero de 2020


Partículas
*A.D. Copado




En el interior de una añeja buhardilla crepitaba un brumoso caldero sobre una tímida flama azulada. Los gélidos rayos de luna que se filtraban por las hendiduras del tejado caían lisos dentro del brebaje que hervía con buen ritmo. Entre las penumbras se vislumbraba una silueta con sombrero puntiagudo que se columpiaba al compás de rimas tétricas. En todas direcciones se asomaban  botellas toscas, pergaminos carcomidos, frascos de polvos extraños que se revolvían con fragancias rústicas. Esa era una noche predilecta para los encantamientos venusianos. Noche suculenta para inducir experiencias traviesas en brujitas curiosas. La pequeña aprendiz yacía de incógnito frente al caldero revolviendo aquellas aguas carmesí que burbujeaban bajo aletargados susurros mágicos. Era una moza de trece años, de piel almendrada, ojos fluorescentes y que vestía un holgado mameluco azulado y polvoriento que la cubría del cuello hasta los tobillos. Un par de afelpadas coletas castañas caían debajo de un desgastado sombrero oscuro y puntiagudo. Cantando y hechizando, la pequeña se balanceaba en sus rodillas frente a la gran olla mientras que un gran libro verdoso de amarillentas hojas le susurraba con voz propia sus recetas de amor casi olvidadas. En las trémulas aguas se agitaba restos de anís, cúrcuma, nueces, cascarones de huevo, leche en polvo y un trocito de papel donde estaba hábilmente dibujado el perfil de un apuesto muchacho moreno. Estos ingredientes se fundían entre suspiros y pensamientos picantes. La receta pertenecía al catálogo de las viejas artimañas y el gremio lo reprendía con severidad. Sin embargo la curiosidad y el deseo fueron más intensos que las advertencias. Ahora el caldo hervía presuroso ante la cara de una brujita ensimismada y ansiosa.
Nadie más conocería el origen y consecuencia de aquel tremendo suceso. Ahora sólo hacía falta el último ingrediente, una pequeña hojita de laurel recién cortada. La incrédula chiquilla hurgó con vehemencia su deshilachado mameluco hasta encontrar un rabillo verdoso que guardaba en una bolsita estrecha cerca del pubis. Con una sonrisa pícara y un movimiento feroz la hoja cayó en las aguas febriles del caldero. Un vapor denso y perfumado cubrió la buhardilla rápidamente. Aquellos humos resultaron tan potentes que los objetos cercanos se volvieron borrosos y etéreos. Entre risas y jadeos la chiquilla se levantó y miró ansiosa las burbujas inquietas del recipiente humeante. De pronto, las aguas se desvanecieron completamente y el vapor se volvió tan caliente que la pobre brujita tuvo que abanicarse con su sombrero mientras iba deslizando el mameluco fuera de su cuerpo abochornado. Se descubrió entonces una candente figurilla voluptuosa que se agitaba con movimientos infantiles en medio de los vapores densos de la habitación.
Pequeñas gotas de sudor con esencia de laurel se asomaron por sus poros excitados. Fue entonces cuando del caldero vacío y hueco se asomaron unos largos brazos unidos a un desnudo cuerpo joven y tembloroso. La criatura de cabellos pardos y mirada azulada se posó por fin fuera del caldero y se extendió cuan largo era. Una ardiente lujuria invadió a la brujita quien deshizo sus coletas castañas mientras se lamía con angustia los labios. Entre más intenso era el impulso, más fuerte era el ardor. Con ternura desenvuelta se lanzó sobre su amante cayendo al suelo  levantando el polvo en todas direcciones. En medio de aquel estallido de pataleos y revoltijos, el caldero se vino abajo junto con las llamas de la hoguera salpicando de chispas refulgentes los grimorios, pergaminos y pieles viejas. Mientras los frascos reventaban y los quejumbrosos muros chillaban con furia, aquellos cuerpos se propiciaban placer entre estocadas y rasguños en medio del infierno.
Toda la buhardilla explotó entre luces, cánticos y danzas flamígeras. Las llamas y el estruendo terminaron por alarmar a las demás brujas que horrorizadas percibían todo debajo de la buhardilla. Jóvenes y viejas se apuraron con paso veloz por centenares de escalones encorvados hasta llegar desfallecidas y aterradas al campo de batalla superior. Pasaron largo tiempo frente a la puerta tapiada lanzando gritos, encantos y otros embrujos con la intención de tirar los goznes que resistían a pesar del fuego. Cuando la puerta se abrió, todas entraron en tropel. Ahí agonizaba un viejo caldero tumbado. Había también un viejo libro de hojas y un mameluco que ardía de sus pliegues. Todas lanzaron quejidos lastimeros y lloriquearon el nombre de la brujita al unísono alrededor de una pizca de cenizas humeantes. En el ambiente retumbaron unas tiernas risitas infantiles que se callaron de pronto cuando la última partícula de laurel se desintegró en el suelo.

*A.D. Copado (Alfredo Daniel Copado Vences). Ciudad de México. Escritor de relatos fantásticos y de terror. De trayectoria internacional al participar en publicaciones y revistas dedicadas a la difusión de las letras en formato impreso y digital.



domingo, 19 de enero de 2020


“Ensayo sobre nada” análisis de un discurso acerca de nada
Manuel Antonio Rodríguez Báez

Una forma de ilustrar lo que es
el origen de la composición de un ensayo
consiste en ensayarse a sí mismo
hasta las últimas consecuencias.
Mí, me, yo, no hay otro
laboratorio de ideas más que yo mismo.
Carlo Magno Sol


En 2003 me encontraba cuestionándome acerca de si debería incursionar en el campo de los micro ensayos finalizando mi tarea con una sencilla pregunta de carácter existencial, propia de un adolescente influenciado por Nietzsche y sus alegatos sobre el bien y el mal, la pregunta en cuestión era ¿qué es la nada? La respuesta del tumbaburros sería por mucho desilusionante, la nada es el antónimo de “algo”, pero no es la tarea de éste ni de ningún futuro ensayo desambiguar acerca de qué es algo o de si algo es un qué. Por otro lado, nos enfocaremos en que algo, es algo, pero ¿es correcto afirmar que aquello que no es bueno deba ser malo? Ya que, de ser el caso, nada es contrario a algo [o sea, algo que no tiene antónimo, no puede sino ser nada].
Hoy, 15 años después, retomamos a Kierkegaard por ser el primer referente hacia un concepto de la angustia y la desesperación, ambos leitmotiv por excelencia de la humanidad tal como la conocemos. Si bien no se trata de descubrir quién es Godot, Kierkegaard define la angustia como un estado afectivo con objeto de intención, este objeto era “algo que no es nada”; nos angustiamos por nada y vivimos en un estado de perpetua desesperación por una nada vertiginosa atrapada en un bucle. Es entonces momento de analizar el discurso detrás de frases como la de “angustiarse por nada”, misma que cobra sentido cuando nuestra percepción de la libertad se ve alterada, cuando el análisis deja de ser solo eso y se vuelve crítico, nuestra “libertad” de angustia es entonces la consecuencia de un ejercicio de dominio propiciado por los grupos de poder haciendo valer su derecho al discurso.
Esta angustia se va tornando a posteriori en la angustia sobre algo, a diferencia de la duda, que tiene que ver con el pensamiento, que origina la desesperación, siendo ésta una aproximación a la personalidad. Pero ¿es la nada objeto de estudio para el existencialismo? Y obviando las posibles respuestas, ¿es la existencia de un algo, o el que deje de existir, materia prima del origen de una nada? Una nada, la cual va tomando forma de unidad, un con- junto de significantes que en medida del contexto y sublevada a su uso se vuelve el objeto que da significado a aquello que no lo posee per se.
Es el designio del hombre, en el plano del micro, dar nombre, y con ello significado a todo lo que no puede ser, o que es insignificante, por cualesquiera que fue- se la convención en boga, para la ornamentación del macro. ¿Es entonces la nada el origen de un dios? El origen de todo aquello que por ser nombrado y recibir una carga de valores cardinales y teologales, tales como las virtudes que tanto enaltecen al individuo al poner al hombre al mismo nivel de la humanidad y de su ideal de divinidad, y no siendo esto suficiente lo obliga a pertenecer, a ser parte de la misma sociedad origen de una nada, siendo homologable este origen con el furor en las artes que, y sin importar la opinión de la musas, se ve reflejada en la nada como concepto creador, madre del ocio y madrina de la inspiración que subyace en la labor y en la memoria del ente que se recrea a sí mismo en su obra a través de la extrapolación del ser. Pretendo entonces afirmar que de la nada ha surgido, o puede hacerlo, un todo; tal como lo ha hecho el universo y lo ha hecho también el hombre, entidad por demasía minúscula ante cualquier comparación probable.
No es mi intención, y quizá ya es tarde para apuntarlo, la de lograr un tratado sobre la nada, no trato tampoco de imitar a Descartes con un método o de ornamentar la idea de un vacío con otras ideas llanas y aún más huecas que las primigenias. Acúsome de patético por la pretensión de escribir, y al verme sorprendido a mí mismo en la afanosa tarea de burlarme del académico y del gran poeta sine furore, Demócrito sabrá de lo que hablo, que, por morbo, se comprometa a socavar mi trabajo con el propio, quisiera entonces apurar una disculpa por haber logrado que la simplicidad de una nada formase parte de su orgánica necesidad, supuesto tratado del oficio de escritor, de arrogancia ignorante e injustificada crítica hacia las palabras de otro ignorante, tal cual como me reconozco.
Pero, aun sin ver logrado este mérito, debo, en proporción de que nada soy y nada seré si no sólo aquello que quien se viere ofendido por simples palabras desee para mí, nombrarme responsable solamente de aquello que por sentido estricto se ve aquí escrito y no por posibles interpretaciones de los puristas del lenguaje y la literatura, que en párrafos consecuentes no dudarán en tachar de plagio la mala labor de paráfrasis que imprimo acerca de las ideas de otros grandes en tan insignificante documento sobre nada que menos que nada es algo.
“Nada” proviene, según etimología, del latín [res] nata, entendido como [cosa] nacida. Es el “no ser”, o la carencia de todo ser, cosa mínima o de escasa entidad, es también ninguna cosa o la no afirmación absoluta de las cosas; mas no deja de ser poco o muy poco en cualquier línea, siendo de ninguna manera, existiendo de ningún modo. Hablamos de nada para referirnos a aquello antes de otro algo, nos referimos a algo sin dar la menor importancia, siendo imperturbables, inconmovibles, pero siempre con escaso valor y sin importancia cuando decimos nada.
Pero con nada entonces respondemos a la gratitud, un simple “de nada”, sin abandonar la cortesía, servirá para ejemplificarlo. En muy poco, o casi nada, la misma nada también sirve para determinar a la autoridad, quizá también para negar cualquier otro designio de superioridad, encareciendo su contrario; o sin más, para ponderar por antífrasis algo que causa extrañeza o que no se juzga tan grande.
 ¿Sirve tanto nada para aminorar el daño producido por un lance o disgusto patético en busca de una correcta acepción? De ningún modo, en absoluto. Porque la nada no es aquello que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua dicta, como podemos dar por entendido en estas líneas, la nada simplemente no es.
Cuando alguien pregunta ¿qué haces? es apurada la respuesta de un nada, mas esto no significa meramente nuestra inacción y es, como se decía dentro de las acepciones de la RAE, el uso que se da al imago de nada como contenedor de actividades que para nuestra índole resultan de menor importancia según el poco o nulo nivel de exigencia que requieren para ser llevadas a cabo, significando esto que podemos atender una conversación con quien nos está cuestionando o realizar una nueva acción, surgida del ámbito de otra nada, la nada que sacó a colación la pregunta primigenia.
Es la nada de Kierkegaard aplicada de manera lírica en la cotidianidad del hombre en sociedad, es la duda sobre un algo, es este caso el estado de actividad de un camarada, generadora de la desesperación que orilla a entablar conversación con otro individuo para saber acerca de su nada, tratando de conmover a su desesperación
Era Neruda quien pedía contar hasta doce para quedarnos todos quietos, no hablar y por un segundo detenerse. Seguro que sería un minuto fragante, así lo escribe él, uno sin prisa, estando todos juntos en una inquietud instantánea. Dejando de lado a los pescado- res que hieren a las ballenas o las visiones de los obre- ros y sus manos laceradas por la sal. Olvidándonos de todo tipo de guerras, de sus formas y colores; esas victorias sin sobrevivientes, para lograr andar con nuestros hermanos por la sombra y sin hacer nada. Pero no es esta nada la que conlleva la inacción definitiva, no es la muerte sino la vida a través de lo que se hace.
La nada resulta un tema que rehúye tanto la acción como la inacción, se provoca un vacío curioso, errante, resultado de la tarea de hablar sobre nada. Reflexionar acerca de algo, mentado con la única finalidad de nombrar a aquello que no es suficiente para significar algo, resulta meramente ocioso. Un acercamiento a un concepto de la nada desde el ámbito poético podría verse netamente lucífugo, sería resultado de la bifurcación de una nada como palabra y una nada como esencia, siendo ambas el contenedor de significantes sin llegar a ser significado, no son entonces un algo concreto acerca de un algo que convenga al uso, sea cual sea, convirtiéndose en una nada en búsqueda de justificación de su “no ser”. Una nada en mímesis del yo.
Es la nada el instante vacío entre el roce de la pluma con el papel, el breve espacio entre aquello ausente por no estar y no por no existir. Haré muestra de mi ignorancia al hablar ahora de una probable, de ser no posible, existencia de la nada en otro plano, en medida de la inmediatez y efusividad que ocupa la nada en nuestra dimensión, que retoma el concepto de la nada creadora y vuelve a acercarla un poco a la divinidad por no ser menos que lo que no puede ser y albergar en tan diversos usos un minúsculo entendimiento de la misma resultando en una mimesis no sólo con el yo sino como objeto mismo de la reinterpretación del infinito.
Aquello que no representa a lo finito y que sin embargo en aspectos matemáticos se ve delimitado, creando teorías propias como la de los conjuntos donde A es infinito si existe un subconjunto propio B de A creando una biyección, es decir, si todos los elementos del conjunto de salida tienen una imagen distinta en el conjunto de llegada, y a cada elemento del conjunto de llegada le corresponde un elemento del conjunto de salida.
Lo que es nada para mí en ti no está carente de significado y corresponde a una aproximación de lo que la nada, por ínfima que se vea con respecto a su carga de significante, puede llegar a significar; tomemos de nuevo el ejemplo de la nada cortés como respuesta a un agradecimiento, quizá también la frase la basura de uno puede ser el tesoro de otro nos acerque de una forma más gráfica a como en la nada se puede encontrar el significado de aquello que de origen no lo tiene: Pero a esta visión matemática de la nada es prudente apuntar, antes de verla diluida entre las palabras que no llegan a algo, que a la nada, como función biyectiva, le corresponde a su vez una proporción inversa, que no es algo, también biyectiva.
            Pudiera referirse a esta idea como una no nada, pero no quisiera encallar en el área de los números puesto que poco entendimiento tengo de ellos y continuar hablando de la nada en funciones inyectivas y sobreyectivas, aunque reafirman a la nada como objeto convergente de significantes y su carácter de contenedor de estos, podría dificultar la apenas lograda imagen de una nada positiva y una negativa.
Es entonces la nada objeto de reflexión para abordar desde diversos ámbitos, respondiendo a todos con la ambigüedad de la que no carece y su propia ornamentación, siendo un tropo, transformando a la nada en algo que no puede ser definido, quizá por ello surge la idea de ensayar sobre nada como primer pinino, de manera académica o un símil, en el proceso ensayístico para lograr poner, en no tan evidente comparación, la nada en misma medida que el ensayo, siendo ambos objeto de lo que no son, siempre serviles al estilo del locutor.
La nada, como primer ensayo no se queda corto en la intención de hacer nada, puesto que intentar abarcar más resultaría autodestructivo para un intento de hacer algo por alguien que es lo que no es de hacer nada sobre algo que no es nada. Queda entonces dar lugar a la nada para dar por finalizado un ensayo homologado. He de caer en precioso vicio de justificar tan apresurado fin, que sencillamente no lo es, pero abordar más de lo que resulta posible en el instante que la nada invade mi mente donde ya nadie labora y me invita a una mayor labor de no hacer una no reflexión sobre lo que resultó de un intento por hacer nada como un algo ensayado.

Referencias:
Calsamiglia, Helena y Tusón Amparo (2001) Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Barcelona, Ed. Ariel.
Kierkegaard, S. (autor), González, D., Larrañeta, R., & Saez Tajafuerce, B.(editores) (2010). Escritos de Sören Kierkegaard. Madrid: Trotta.
Kierkegaard, S., Montoto, M. (traductor) (2016). Tratado de la desesperación. [S.l.]: CreateSpace Independent Publishing Platform.
Herrera, L. Kierkegaard. El Concepto de Angustia. Reflexiones Contemporáneas en torno a su pensamiento. Recuperado de http://web.uchile.cl/facultades/filosofia/Editorial/libros/kierkegaard/concepto%20de%20angustia.htm


lunes, 11 de noviembre de 2019


V for Vendetta:
El monólogo de V desde los actos del habla y el soporte narrativo del cómic


Por: Fabián Escalona Hernández 




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El propósito de este ensayo es realizar dos tipos de análisis de un fragmento del cómic V for Vendetta (1982), escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. El primer análisis consiste en explicar desde el punto de vista de la narratología, el soporte narrativo del cómic para entender quién narra V for Vendetta; y el segundo estudio pertenece al análisis del discurso y se llevará a cabo desde la teoría de los actos del habla.
De manera más específica, son 3 páginas de V for Vendetta que se van a analizar; de la página 51 a la 53 en la edición Deluxe publicada por Smash Cómics con formato de novela gráfica, y de la página 5 a la 7 en el volumen 2, en la edición original en grapas[1]. Estas tres páginas contienen un monologo del personaje principal (V), en el cual éste mantiene una conversación con su idea de  la justicia.
Antes de empezar de lleno con el análisis, se tiene que presentar a los autores que se encuentran detrás de esta obra y que dieron vida a uno de los cómics “independientes” que tiene más reconocimiento a nivel mundial. Antes de los 80, Alan Moore había escrito historietas para algunas revistas como “Doctor Who Magazine” y “Star Wars Weekly”; más tarde escribió guiones para Future Shocks y Time Twister, para la revista “2000AD”; gracias a estos guiones Moore fue invitado a MarvelUK para escribir Captain Britania, Moore escribió algunos años para “2000AD”, sin embargo le disgustaba la forma en que las revistas y editoriales manejaban el tema de los derechos de autor por lo que decidió junto a otros guionistas y dibujantes a realizar proyectos “independientes”, o con editoriales que fueran más flexibles con los derechos de autor.
En 1980 Moore entra a “Warrior” donde conoce a David Lloyd quien tenía que desarrollar para “Warrior” una historia de misterio; Moore comparte con Lloyd la idea principal de V for Vendetta y comenzó a desarrollarse la historia, en 1985 “Warrior” fue cancelada, por lo que Moore y Lloyd aceptaron la oferta de “DC comics” para seguir con la publicación.
Después de V for Vendetta, Moore recibió gran reconocimiento y continuó escribiendo para DC para después dedicarse por completo al género independiente. Alan Moore ha escrito en varios títulos importantes y propios, como Swamp thing, Superman, Batman, Watchmen, John Constantine, From Hell, The League of Extraordinary Gentlemen, The Courtyard, Promethea, entre otros.
David Lloyd se adentró en el mundo de los cómics al final de la década de los 70, al igual que Moore, Lloyd comenzó dibujando y escribiendo para revistas pequeñas y más adelante llegó a “MarvelUK” donde creo Night Raven junto a Steve Parkhouse. Después de dibujar “V for Vendetta”, Lloyd ha ilustrado pocas cosas, sin embargo en 2006 escribió e ilustro Kickback, novela gráfica policiaca.
V for Vendetta se desarrolla en un futuro próximo[2] post nuclear en Inglaterra, el país es gobernado por un régimen totalitario y fascista llamado el Fuego Nórdico, quien controla a la población con la radio y tv totalmente unificada para que así todos los ciudadanos sigan el sistema; algo parecido al futuro distópico de 1984 de George Orwel (1949).
“V” un terrorista disfrazado con una máscara inspirada en Guy Fawkes[3], busca derrocar el imperio fascista del Fuego Nórdico a través de la anarquía. V rescata a la joven Evey Hammond de ser abusada y asesinada, después de esto V decide llevar a Evey a su mansión escondida, en donde hay una biblioteca con los últimos libros y un jardín en el cual a pesar de las condiciones de la Tierra las plantas crecen y florecen. Evey aprenderá de V lo necesario para seguir sus pasos, a pesar de que el camino sea difícil.
La historia, aunque fue publicada por números, se divide en 3 “libros”, como los autores decidieron llamar a las distintas fases de la historia, y un interludio. Estos libros son Europe After the Reign (Europa Tras el Reinado), The Vicious Cabaret (El Cabaret del Vicio), Interludio y The Land of Do As You Please (La Tierra de Haz lo Que te Plazca).
Gerard Genette, en su libro Figuras III (1989), habla acerca de las diferencias entre relato o discurso narrativo, que es el enunciado narrativo en su totalidad y que contiene una historia; la historia o diégesis, que es la sucesión de ciertas acciones que forman al discurso narrativo, es lo que sucede; y narración o enunciación que es el acto en sÍ de narrar el discurso. Teniendo en claro esto, se puede decir que lo que se va analizar es un fragmento de diégesis, del discurso narrativo de V for Vendetta. Sin embargo, primero hay que entender cómo funcionan los cómics o novelas gráficas[4] en términos narratológicos o narrativos, para después dar pie al análisis del discurso. Genette menciona el “modo” del relato y lo divide en dos, la mímesis (showing o el mostrar), que como su nombre lo indica, consiste en mostrar lo que está sucediendo; y el “telling” (contar), que es cuando el narrador te describe lo que está sucediendo, más que una sensación de observar lo que sucede, el lector sigue lo que la narración le está diciendo.
Genette pasa del “modo” del relato al nivel narrativo, que busca responder ¿desde dónde se está enunciando?, esto se explica de mejor manera en un artículo de Bernat Castany publicado por la Universidad de Barcelona, Reseña de “Figuras III” de Gérard Genette (2008), en donde el Castany dice:
En lo que respecta al “nivel narrativo”, esto es, a las relaciones que el narrador mantiene con la historia que cuenta, podemos distinguir tres tipos de relaciones básicas: “extradiegéticas”, si el narrador es alguien, definido o no, externo a la historia que narra; “diegéticas” (o “intradiegéticas”), si el narrador es interno a la historia que narra; y “metadiegéticas” (o relato en segundo grado) si el narrador es un personaje que estando dentro de una historia marco cuenta, a su vez, otra historia.
En el cine, al guion y en específico a la cámara se le nombra “meganarrador”, debido a que es está la que lleva la función de mostrar lo que sucede al espectador, es un mega narrador porque la cámara es quien está mostrando en su totalidad lo que hay en ese discurso. En pocas palabras, el meganarrador es omnisciente y muestra la totalidad del relato, dentro del relato o diégesis se encuentran uno o varios sub narradores, que son aquellos que Genette nombra extradiegéticos, intradiegéticos y metadiegéticos.
En ciertas ocasiones pareciera que el personaje de “V” es quien lleva el papel de narrador con sus monólogos, canciones, etc. “V” nunca es quien enuncia la diégesis; es el cómic en sí mismo el soporte narrativo. En la mayoría de cómics siempre hay un escritor y un ilustrador, en este caso Alan Moore y David Lloyd. Es así que el cómic se encuentra en el punto medio entre la literatura o el discurso escrito y el cine o el soporte audiovisual. Moore lleva el “telling” con el guion, Lloyd recibe esté guion y transforma el “telling” en viñetas; al final Lloyd genera una mímesis de lo que Moore creó, y del propio Moore sólo quedan los diálogos que se mantienen para expresar los diálogos de cada personaje.
El cómic o la novela gráfica es por sí sola un meganarrador, se puede decir que desde el punto de vista de Gerard Genette, el cómic al igual que en el “modo narrativo” es una combinación, en el “nivel narrativo” puede ser una combinación de los tres tipos dependiendo de la historia, en el caso de V for Vendetta, el cómic sólo está como narrador extradiegético, un narrador que no se encuentra dentro o participa en la historia, simplemente está mostrando lo que el espectador tiene que saber. Por eso es importante antes de pasar al análisis del discurso, dejar en claro que en V for Vendetta no hay ningún narrador más que el propio cómic. Es verdad que el objeto de estudio de este ensayo podría parecer que el personaje de “V” está llevando un cierto tipo de narración con sus acciones y las palabras que se dice a él mismo o a sus ideales de justicia y anarquía; sin embargo, son las viñetas, los trazos, las sombras creadas por Lloyd que se combinan con los diálogos de Moore lo que cumplen con la función de enunciar el discurso o diégesis.
Dejando en claro esta parte, se puede continuar con el monologo de “V” que se da a lo largo de 3 páginas. Como ya se mencionó en la sinopsis; “V” es un terrorista, que utiliza una máscara y que hasta el momento del monólogo que pertenece al “libro 1” After the Reign, no sabemos mucho de su pasado, cómo se llama ni cuales son en verdad sus intenciones finales; sólo sabemos que busca terminar con el fascismo que domina su país haciendo caso a sus ideales de justicia. En el monologo “V” se encuentra en el techo del Old Bailey (la segunda versión, debido a la guerra nuclear), “V” se encuentra frente una gran estatua en forma de mujer con los brazos extendidos, en su mano derecha sostiene una espada y en la izquierda una balanza, esta estatua representa a la justicia, por lo que “V” comienza un monólogo que se da en forma de conversación entre “V” y la estatua del Old Bailey. En esta conversación “V” deja en claro que siempre había estado enamorado de la Justicia; sin embargo, debido a las infidelidades de ésta, “V” se vio orillado a serle infiel con alguien que parece responder mejor a sus ideales y necesidades, “la señora anarquía”. Al final del monologo “V” colaca una bomba y hace explotar a la estatua del Old Bailey.
Para realizar el análisis del discurso respecto al fragmento recién mencionado se necesita primero explicar el enfoque o teoría de “los actos del habla”; John Austin (1962) propuso la teoría de los actos del habla; sin embargo, fue John Searle (1964, 1969, 1975) quien desarrolló más a profundidad el enfoque, en Las cosas del decir (Manual del análisis del discurso), Calsamiglia y Tusón (1999) dicen:
Desde esta teoría se considera que hablar es hacer y que cada enunciado emitido posee un significado literal o proposicional, una dimensión intencional y una dimensión que repercute en la audiencia. Esta distinción entre lo que se dice, la intención con que se dice y el efecto que lo que se dice con esa intención causa en quien recibe el enunciado será crucial, ya que sitúa el proceso de interpretaciones de intenciones en el marco de las conversaciones, y como consecuencia, se incorporan factores sociales y cognitivos al estudio de los enunciados que pueden adoptar formas más o menos directas y más o menos convencionales para expresar un determinado contenido.
Los actos del habla, o de habla, tienen distintos tipos de clasificaciones; sin embargo, la que se va a emplear para el análisis es la más conocida y la más adecuada para el objeto de estudio. Esta clasificación se divide en tres, el acto locutivo, el ilocutivo y el perlocutivo. El acto locutivo es en sí una transmisión, es el acto que realizamos cuando hacemos una locución, cundo expresamos palabras y formamos oraciones, el acto locutivo se queda en la simple enunciación. El acto ilocutivo es la intención que el emisor carga en lo enunciado, lo que se quiere dar a entender con el previo acto locutivo. El acto perlocutivo es lo que el receptor entiende, es lo que se ha descifrado después de recibir cierto mensaje, es el efecto o consecuencia que se da en el receptor después de que el emisor genere el acto locutivo e ilocutivo.
Para poder responder a la pregunta, ¿cómo y por qué las intenciones iloctuivas de Moore y Lloyd siguen vigentes en el monólogo de “V” y que acto perlocutivo genera después de 37 años?, es necesario que se describa y analice cada viñeta o agrupación de viñetas con contenido importante, cualquier diálogo es ya un acto locutivo; sin embargo, estos sirven para ver cuáles son los actos ilocutivos que hay detrás, para al final realizar la interpretación perlocutiva.
La primera viñeta es solamente una introducción al monólogo en donde lo único escrito hace referencia al lugar en donde se lleva a cabo la conversación, hasta arriba se lee “Old Bailey. “Segunda versión” y se puede ver la nueva estatua de la justicia sobre el Old Bailey con un fondo contorno y de nubes pesadas, toda la imagen dentro del cuadro está inclinada, dando un efecto o sensación de plano holandés[5]. La segunda viñeta sigue inclinada, sin embargo se ve más cerca de la estatua, la esquina inferior izquierda comienza con el torso de la mujer que representa la justicia y en esa dirección a la mitad del cuadro ve la cara de ésta entre las nubes, un diálogo de “V” se asoma, “Hola querida dama. Una adorable noche, ¿No le parece?”. La tercera viñeta cambia por completo el “encuadre” y se observa en contrapicado a “V” observando a la estatua, “Disculpe mi intromisión. Tal vez intentaba usted dar un paseo. Tal vez disfrutaba sólo de la vista. No importa, consideré que era hora de que tuviéramos una pequeña charla, usted y yo”, dice “V”. La siguiente viñeta muestra a “V” del estómago hasta su cabeza, se puede ver la máscara y la peluca que lleva, “Ahh… estaba olvidando presentarme de manera apropiada. No tengo un nombre, puede llamarme “V”.
Hasta este punto los actos locutivos e ilocutivos son bastante parecidos, el acto ilocutivo de “V” es una simple presentación, es una introducción a la discusión que tendrá internamente con su idea de la justicia. “V” se expresa de manera formal ante su ideal, no sólo es a la estatua a quien llama una dama, sino a la justicia, a la justicia que se ve reflejada en esa estatua con una espada que representa la lucha y con una balanza equilibrada que busca la igualdad.
La quinta viñeta muestra a V más lejos, haciendo ademanes con las manos, “V” dice, “Señora justicia… éste es V. V… está es la justicia. Hola señora justicia”. Hasta este punto “V” se sigue presentando y todo parece igual, hasta que de la boca de “V” se pronuncia una frase, una enunciación de “V” que pertenece a otra persona, pertenece a la justicia, por primera vez “V” cambia el monólogo a una conversación interna, es así que la justicia responde, “Buena noche, V”. A partir de este cuadro es más frecuente el aparente intercambio de palabras entre “V” y “la justicia”, por lo que se toma en cuenta a la justicia como un personaje, dejando en claro que sólo es el monólogo de “V”.
A continuación hay dos viñetas pequeñas, una que muestra a “V” a partir del tórax y la siguiente muestra a la justicia desde su cuello. “Listo. Ahora ya nos conocemos, uno a otro. De hecho, desde hace mucho tiempo he sido un admirador suyo. Oh, se lo que está pensando”. En el siguiente dialogo “V” sigue hablando haciendo referencia a lo que la justicia podría estar pensando, no es la justicia quien habla, “Oh el pobre chico está enamorado de mi…un capricho de juventud”. “Le suplico me disculpe señora, no siempre es así”. Termina “V”. El acto iloctuivo de esto sigue siendo claro. “V” después de presentarse con la justicia da a entender que la lucha que lleva es en contra del fascismo, respeta el orden y la justicia, y por eso explica que se identifica con el ideal de la justicia.
La vista cambia al edificio desde abajo y se ven las oraciones de “V”, “Desde hace mucho la admiro… aunque siempre a la distancia. Solía distraerme mirándola desde las calles abajo cuando niño. A mi padre le preguntaba: ¿quién es esa dama? Y él decía: ésa es la señora justicia. Y yo decía: es muy bonita”. El siguiente cuadro regresa a lo alto del Old Bailey con ambos personajes en la viñeta, “Por favor, no crea que era algo meramente físico… sé que usted no es esa clase de chica. No, yo la amo a usted como persona, como un ideal. Eso fue hace mucho. Me temo que ahora hay alguien más…”, se ve la cara de la justicia en la siguiente viñeta y dice, “¿Qué” ¡V! Qué vergüenza que me hayas traicionado con una cualquiera, ¡Alguna canal cusca con labios pintados y una sonrisa maliciosa”. “V” se mantiene firme, con su sombrero recargado en el pecho, “¿Yo, señora? ¡Siento diferir! ¡Es la infidelidad de usted lo que me llevó a los brazos de ella!”. La postura de “V” cambia en el siguiente cuadro y pasa de la amabilidad a una posición en donde señala a la justicia como la culpable, “¡Ah-ja! Eso la ha sorprendido, ¿No es así? Creía usted que no sabía acerca de su pequeño desliz. Pero lo sé. ¡Lo sé todo! Francamente no me sorprendí cuando lo descubrí. Siempre le han interesado los hombres uniformados”.
Después de las presentaciones, se enuncia la parte de reclamos. “V” dice no haberse sorprendido de las infidelidades de la justicia y que siempre supo que le habían interesado los hombres de traje, analizando esto desde el acto ilocutivo, es claro que “V” siente un sentimiento cercano a la furia y decepción por cómo va cambiando su postura a lo largo de las viñetas, “V” sabe que lo que ha estado haciendo, su lucha de manera justa, no está dando frutos, cuando “V” hace referencia a los hombres de traje, se hace referencia directamente a los hombres del Fuego Nórdico, quienes mantienen al país en una dictadura fascista, donde el sistema de justicia ayuda a los apoderados; sin embargo, desde lo perlocutivo se pueden inferir otra cosas que se dejarán claro más adelante.
En la viñeta 14 del monólogo, la justicia responde, “¿Uniformados? No tengo idea de lo que estás diciendo. Siempre ha sido usted V. Usted fue el único…”. “V” responde, “¡Mentirosa! ¡Mujerzuela! ¡Puta! ¡Niegue que le permitió meterse con usted, con sus bandas en los brazos y sus botas militares!” La vista cambia de la justicia a “V”, quien menciona, “¿Y bien? ¿Le comió la lengua el ratón? Supongo que sí”. Aquí el acto ilocutivo es similar al pasado, dejando en claro que para “V” la justicia le falló, aunque el ideal de ésta parece que busca la igualdad, la justicia en el mundo de “V” ha fallado y ha estado siempre del lado de “los malos”.
“V” una vez más observa a la justicia, todo dentro de un cuadro en contrapicada, “Muy bien, al fin se ha revelado. Usted ya no es más mi justicia. Ahora es la justicia de él. Se ha acostado con otro. Bien, ¡Dos pueden participar en ese juego!”. La imagen cambia de contrapicada a una vista desde alto y más lejos, y la justicia responde, “¡Sollozo! ¡Jadeo! ¿Quién es ella V? ¿Cuál es su nombre?”. “Su nombre es anarquía. ¡Y ella me ha enseñado mucho más como amante que lo que usted ha hecho”. La viñeta siguiente muestra la máscara completa de V con su peluca, “Ella me ha enseñado que la justicia no tiene sentido sin la libertad. Ella es honesta. No hace promesas ni rompe ninguna, A diferencia suya, Jezebel”. Ahora desde arriba, sólo se ve la mano de “V” dejando una caja blanca en forma de corazón, con un moño rosa, “V” dice, “Así que adiós, querida dama. Incluso ahora podría entristecerme por nuestra partida, sólo que usted ya no es más la mujer que alguna vez amé. Aquí le dejo un último obsequio, lo dejo a sus pies”. Las siguientes cuatro viñetas no cuentan con diálogo, sólo se observa a “V” haciendo una reverencia, cómo se aleja, una gran explosión cubre una viñeta entera y al final fuego desde lejos. “V” se asoma sobre su hombro, con media cara entre las sombras que provocan su gran sombrero y dice, “Las flamas de la libertad. Qué adorable. Qué justas. Ahh, mi preciosa anarquía… Oh belleza que hasta ahora no te había conocido”.
Desde el lado ilocutivo, “V” se explica así mismo porque no puede seguir actuando desde su ideal de justicia, “V” ve a la justicia imparcial. Después de despedirse de la estatua y hacer que estalle, menciona a la anarquía, ésta que le permite a “V” buscar la igualdad y conseguir la libertad a través de una lucha más activa, con represalias verdaderas hacia los hombres que corrompieron la justicia, “V” en lo locutivo menciona lo adorable y justas que son las flamas de la libertad; “V” está haciendo referencia no sólo al acto de hacer explotar la estatua de la justicia, sino a eso que está dejando a un lado su nueva forma de actuar, que desde su punto de vista es más justa que el propio ideal de justicia que vivía en su mente. Con las palabras “Oh belleza, que hasta ahora no te había conocido” se refiere a cómo aún sabiendo del concepto de anarquía, se había mantenido lejos de él, actuando siempre del lado justo, sin embargo ese lado ya no funciona más en su sistema.
Después del análisis de lo locuitvo e iloctuivo que rodea al monólogo de “V” se puede dar sólo un punto de vista de lo perlocutivo, ya que éste abarca al lector, deberían de recopilarse varias experiencias de distintos lectores para poder dar distintos ejemplos de actos perlocutivos; sin embargo, el de un lector de 21 años, aficionado a los cómics, es que el monólogo de “V” no sólo está hablando para su diegésis o mundo; lo que Lloyd y Moore plasman como un futuro próximo post nuclear, también plasman su presente, las inconformidades que ambos sienten con el sistema no sólo social, sino de gobierno, que los regía en eso momento. Para responder a la pregunta que se planteó antes; Moore y Lloyd han mencionado que se encontraban inconformes con el gobierno que había actualmente, que Inglaterra estaba viviendo una crisis y que ellos no veían un futuro nuclear, pero si una dictadura, eso es lo que querían plasmar en V for Vendetta, el discurso de “V” sigue vigente porque casi 40 años después en México, y en casi todo el resto del mundo, se sabe que la justicia es imparcial, que la justicia no siempre voltea a ver a quién más lo necesita y cientos de personas viven con enojo y frustración; en distintos países, cuando la justicia no es suficiente, se puede “voltear a ver” a la tentadora anarquía e intentar cambiar el entorno con algunas formas que no entran en el ideal de justicia; ¿cuántas guerras civiles no hay en el mundo? Los lectores actuales siguen comprendiendo y teniendo un acto perlocutivo, similar al de los lectores de los años 80, debido a que la situación en varios países es similar, o peor a la de Inglaterra en 1980. La empatía es otra razón por la cual las personas que no se encuentran en situaciones difíciles con su país se identifican, hay empatía por el resto del mundo y la obra en sí misma genera empatía por el personaje que fue trabajado y pensado durante años, antes de que saliera al mundo.
Sin duda alguna, en el mundo de los cómics las historias de superhéroes superan en número a historias como la de Moore y Lloyd, aun así, el mundo de los cómics está lleno de historias como V for Vendetta; el soporte del cómic no está muerto y cada vez tiene más historias que contar. El Cine, la literatura, pintura y cualquier expresión artística está llena de distintas corrientes y autores en donde cada quien se expresa a su manera, en el mundo de los cómics pasa lo mismo y debería de dejar de verse como un soporte narrativo menor, ya que cuenta con los elementos necesarios para soportar cualquier trama o idea que se haya pensado para cualquier otro soporte narrativo.


Bibliografía
-      Moore, A. & Lloyd, D. (1988). V for Vendetta. Inglaterra: Vértigo.
-      Calsamiglia, H. & Tusón, H. (1999). Las cosas del decir: Manual del análisis del discurso. España: Editorial Ariel.
-      Genette, G. (1989). Figuras III. España: Lumen
-      Castany, B. (2008). Reseña de Figuras III de Gerard Genette. España: Universidad de Barcelona.
-      Keep, W. (2009). David Lloyd. 2019, de Wizzard Keep Ltd Sitio Web: https://www.wizards-keep.com/index.asp?Page=david-lloyd--57658023
























[1] “Grapa(s)” es el nombre que recibe en Latinoamérica y España, algún número suelto de historietas o cómic, puede pertenecer a una serie en especifico o ser un número único.
[2] La historia se desarrolla a partir de 1997, se habla de un futuro próximo ya que fue escrita y publicada durante los 80.
[3] Guy Fawkes fue un soldado perteneciente a un grupo de católicos ingleses que participó en la “Conspiración de la pólvora” la cual buscaba asesinar al rey Jacobo I. Su vestimenta
[4] La única diferencia entre cómics y novela gráfica es que el cómic por lo general se vende en grapas (ver nota de pie 1) o viene dentro de alguna revista, periódico, etc. La novela gráfica se escribe de principio a fin y así se publica, con un número mucho mayor de páginas que las de una grapa o cómic. V for vendetta fue planeada como una serie de 10 números que posteriormente se juntó en un solo tomo con formato de novela gráfica.
[5] En cine, el plano holandés es una inclinación de la cámara de 25 a 45 grados, sin importar la dirección.